En estas elecciones seamos como el flautista de Hamelin

Por Adolfo de Ávila Díaz *

Para estas elecciones seamos implacables frente a la deshonestidad y el engaño, como lo fue el flautista de Hamelin, declarando muerte súbita, no votando por los políticos de siempre que quieran nuevamente tomar el poder de la ciudad, ya sea ellos lanzándose directamente a la elección o colocándose en cuerpo ajeno a través de otros.

Debemos ser contundentes en nuestro ejercicio democrático, en retaliación, frente al engaño, deshonestidad y no cumplimiento de promesas de campaña en la mayoría de las elecciones de gobernantes de la ciudad en los últimos 31 años de elección popular. Cuando la ciudad -a lo largo de todo este tiempo – ha estado sometida a un completo desgobierno, en la que el interés privado ha prevalecido sobre el interés común y la corrupción ha acampado para quedarse, arrojando los resultados negativos que se manifiestan en las evaluaciones de desempeño de la ciudad.

El flautista de Hamelin es una fábula alemana documentada por los hermanos Grimm en 1816, que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelin, Alemania, el 26 de junio de 1284, que busca enseñar, aunque de una manera terrorífica, los valores morales de la confianza, la honestidad, la palabra empeñada y las consecuencias del engaño, cuya sinopsis se resume como sigue (wikipedia.org) :

En 1284 la ciudad de Hamelín estaba infectada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron.

Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al sonido de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.

Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonaría el pueblo para volver poco después, el 26 de junio (Festividad de San Juan y San Pablo), en busca de venganza.

Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió a tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños, ciento treinta niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver. Según  la versión original, los niños fueron tirados y ahogados al río Weser y la cueva podría significar el infierno”.

Al igual que los habitantes de Hamelin, para la mayoría de los gobernantes elegidos en estos últimos 31 años en Cartagena, el estandarte ha sido el engaño, la deshonestidad y el no cumplimiento de promesas de campaña. Su mala gobernanza, donde los intereses privados han prevalecidos por encima de los intereses comunes, han traído consigo un notorio atraso en el desempeño de la ciudad.

Según el informe de ‘Calidad de vida 2017 de Cartagena Cómo Vamos’, la medición de desempeño de la ciudad ha sido como sigue: en materia de pobreza, el 27% de la población viven en tal condición y el 4,1% en condición de indigencia. En cuanto a salud, la mortalidad de madres por cada 100 mil nacidos vivos pasó de 31,8 en el 2016 a 61,23 en el 2017. En educación, el 34% de la población en edad escolar no asiste a clases (dato del Sisbén 2016). En materia de servicios públicos, la cobertura de agua en la Cartagena urbana es del 95% y en la Cartagena rural es del 4,6%. En alcantarillado tenemos 91,4% en la urbana y 1,9% en la rural. En número de horas sin energía eléctrica, tenemos que Cartagena ha padecido 47 horas sin este servicio, versus 14 horas en la ciudad de Medellín. En relación al medio ambiente, Cartagena no cuenta con mediciones de aire, ruido y calidad del agua actualizados y, para completar, no hay política pública para promover el reciclaje.

Los resultados son contundentes y en nuestras manos está reaccionar implacablemente, estudiando a fondo los programas de gobierno y exigir su cumplimiento, negándonos sistemáticamente a reelegir a los gobernantes de siempre que nos han sumido en esta situación lamentable.

Seamos implacables, como el flautista de Hamelin, frente a la deshonestidad y el engaño. Declaremos muerte súbita política a los demagogos de siempre y digamos no a sus propuestas indecentes para comprar nuestra conciencia. Utilicemos el arma más poderosa que nos ofrece la democracia, que es nuestro voto a conciencia, para que finalmente elijamos unos mandatarios en los que bien común prime por encima del particular y se de fin a la corrupción, para el bien de todos y de nuestra heroica ciudad.

* Ingeniero químico, MBA y especialista en Gestión Ambiental

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