Ser médico en Colombia: ¿un riesgo laboral?

Por Johana Bueno Álvarez *

Aparte de los riesgos propios que nacen durante el desarrollo del ejercicio médico en los diferentes campos donde se lleva a cabo la prestación de un servicio sanitario, en Colombia surge un evento nuevo dentro del abanico de posibilidades de ocurrencia del daño que no está relacionado precisamente con la actividad sino con la determinación de ser profesional en medicina.

Durante la relación médico-paciente se pone a prueba la vocación y el humanismo que tienen como fin resolver las necesidades en salud y minimizar la realidad del dolor y el sufrimiento de los pacientes que motivan la atención; dicho acto lleva implícito la calidez humana como cualidad ineludible en el proceso de atención por parte del profesional en salud.

Contrario a los ‘paradigmas’ que se tienen con respecto a este oficio, lo que menos pretende el médico es hacer daño. Existen sucesos muy particulares y situaciones casuísticas desafortunadas que me atrevería a decir, sin desafiar a mis convicciones, que están lejos de la intención de dañar al otro. ¡Nadie es entrenado para eso!

Hoy en día el criterio y las decisiones clínicas están subvaloradas y han perdido legitimidad en medio de una sociedad que vive bajo en principio de la inmediatez; una sociedad inmadura, intolerante, donde aflora la violencia en el trato a las demás personas, llevándonos a cobrar muchas vidas de aquellas personas que se la juegan toda por salvar vidas. ¡Paradójico!

La forma como opera el sistema de salud ha abierto la puerta para que sea el médico quien tenga que soportar la ineficiencia e ineficacia en la garantía del derecho a la salud por parte del Estado; una situación que pone al médico en condición de víctima del sistema, exponiéndolo a pagar un precio muy alto al sobrellevar la inflexibilidad en sus diferentes formas de expresión.

Abonándole a todo lo anterior, al médico le toca trabajar en condiciones indignas y lleva sobre sus hombros una pesada carga laboral, legal y resolutiva de la enfermedad dado a que le han atribuido de manera injusta responsabilidades que no corresponden y que no se ajustan a la adherencia al marco normativo situándolo en un Estado de vulnerabilidad en sus derechos como profesional.

Conforme se presentan todo este tipo de dificultades -aprovechando la coyuntura – viene bien organizarse y agremiarse con el objetivo de unificar criterios, deberes y derechos durante el ejercicio profesional para que no se vean vulnerados -unos más que otros – pero, sobre todo, lograr que se den las garantías laborales, la seguridad y el respeto por la dignidad y la autonomía médica.

* Médica especialista en Gestión de la Calidad y Auditoría en Salud; vinculada a la Clínica Madre Bernarda y a la Secretaría de Salud de Bolívar.

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