Como dijo el Mamo

Por Rafael Vergara Navarro *

El informe sobre el ambiente de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes, por sus siglas en inglés: Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services), alertó al decir que más de un millón de especies están con amenaza de extinción y que los humanos, por acción u omisión, somos los verdugos que en castigo padecemos las duras catástrofes ambientales que acumulamos.

La ambición a la ganancia y el crecimiento consumista y la economía carbonizada culpable de la tragedia no ceden, y estimula a ver la fiebre en la sábana -o no verla – para que se ignore que el crecimiento y el aumento de la temperatura son causa y consecuencia de la enfermedad que tiene al mundo en el primer nivel de cuidados intensivos.

145 expertos de 54 países recuerdan a la humanidad, sus gobiernos y fuerzas económicas que en el Antropoceno, al borde de la sexta extinción masiva, hay que reaccionar con contundencia y cambiar. En este período de la vida del planeta somos los humanos quienes hemos roto equilibrios y armonías. El calentamiento por Gases de Efecto Invernadero -GEI – superará los 1.5 o 2°C pactados.

680 especies de vertebrados desaparecieron y, por ejemplo, mientras hay respuestas éticas de conservacionistas con fusil cuidando los últimos rinocerontes blancos, se admite cazar elefantes para exportar marfil y que el Japón mate ballenas; o, acá, violando la ley, osos de anteojos o jaguares en defensa de la ganadería que invade y deforesta. Vivimos de matar la vida.

75% de selvas y bosques han sido deforestados, 66% del mar está contaminado, se rellenan las bahías, dañan sus corales y con una pesca industrial que cubre el 55% de los océanos, el azul se está vaciando: peces extinguidos o en vía de extinción. El 33% de los arrecifes coralinos está amenazado.

De 1980 a 2000 se eliminaron más de 100 millones de hectáreas de bosque tropical, en América Latina cambiamos 42 millones de hectáreas de biodiversidad por ganadería y los 7.5 millones en el sudeste asiático, el 80% están en palma de aceite, es decir, comida para autos.

267 especies marinas, 86% de las tortugas, 44% de las aves y 43% de los mamíferos sufren por el plástico o derrames de petróleo, también por las voladuras del tubo.

A los que vivimos en las orillas, el informe ratifica que desde 1900 el nivel del mar aumentó entre 16 y 21 centímetros a una tasa de tres milímetros por año, por eso se inundan los barrios y la inversión en el Plan 4C tiene que ser prioritaria.

Los científicos resaltan la protección de la polinización porque sin abejas, mariposas, aves e insectos desaparece el verde que es alimento y biodiversidad reguladora del clima, el paisaje, la recreación y la cultura.

¿Qué hacer? ¡Insistir en lo que creemos! En lo local y global cambiar paradigmas. Crecer las redes y exigir responsabilidad a gobiernos locales, empresas y comunidad. Defender con pasión la biodiversidad y modificar lo que compramos y comemos y fortalecer la ambición de la esperanza conectándonos con la Naturaleza, como dijo el Mamo.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial