Por una conciencia ecocéntrica

Por Rafael Vergara Navarro *

Gobernar Cartagena exige sentir y entender que lo ambiental es esencial. Su estructura ecológica determina esa transversalidad. El Plan Especial de Manejo y Protección -Pemp – y el Plan de Ordenamiento Territorial -POT – como guía de acción y adaptación climática tienen como finalidad su protección.

Quien lidere debe entender la sostenibilidad como conducta ética y dimensión ecocéntrica de un nuevo ciudadano, partícipe de un plan de desarrollo inspirado en el bien común.

Insertos en el mundo, el reto es vencer un antropocentrismo que, sin importar el medio, nos impuso lo económico como fin, los negocios, el individualismo, y también la viveza y la corrupción como falsa virtud. Su logro es claro: crecimiento, concentración de la riqueza y la vergonzosa ciudad bella, desigual, excluyente, depredadora e informal.  No es ético sacrificar un mundo, una laguna, un arrecife de coral, los valores, en aras de la ganancia y de favorecer la clase política clientelista y anacrónica que hay que vencer.

Dirigir nuestro destino exige liderazgo férreo, equipo honesto y gobernanza que se fortalezca con la participación público-privada, concertación, autoridad y el estricto cumplimiento de la Ley.

No se supera el caos funcional haciendo lo mismo. Hay que reconocer la crisis y construyendo sobre lo construido, enfrentar a los grupos formales o informales. No más tolerancia ni impunidad en la defensa del Territorio y los servicios ambientales.

Los niños que nazcan hoy, en 2050 tendrán 31 años. Si no fortalecemos y extendemos el Plan 4C, si no somos contundentes los condenaremos a sobrevivir en una ciudad caótica, más densa y desigual, más ardiente e inundada. La tragedia es resultado del acumulado irrespeto ‘glocal’ a la naturaleza.

Cartagena Cómo Vamos indica que existen 26.238 viviendas en alto riesgo, son los más pobres que por necesidad invaden, talan, rellenan y ponen en riesgo la estructura y servicios ambientales de cerros y cuerpos de agua.

En las islas, La Popa, Marlinda y Villagloria, zona suroriental, 11 de noviembre hasta El Pozón, Albornoz, 3 de Junio, Henequén y Conspique, la amenaza va en coche y la prevención a pie. Si no reaccionamos en 2040 las viviendas en riesgo serán 56 mil.

No profundizaré en cuánto incide en la informalidad, el delito socializado, la degradación de la autoridad presa de los trámites inocuos o la impunidad absoluta.

Sin una política pública específica que “impida el fuego para no tener que apagarlo”, alimentaremos la tragedia anunciada.

Prevenir el desastre es trascender la atención de la calamidad y cuidar el ambiente. Ser ético y sostenible implica implementar un megaproyecto estratégico que construya las 26.238 viviendas y marque la ruta para estos cuatro años y gobiernos sucesivos que combatan la pobreza, el desempleo, la informalidad y la desesperanza.

Es tiempo de dinamizar sociedad, economía y empleo ¡desde abajo! Hacer de la solidaridad y prevención el núcleo del desarrollo sostenible y democrático. Un plan que irradie desde la base de la injusta pirámide para revertir los riesgos y sus índices de pobreza y miseria.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

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