Turismo de sal y playa

Por Bladimir Basabe Sánchez *

Con carácter de urgencia llamo la atención de las autoridades de la Gobernación de Bolívar, el municipio de Santa Catalina de Alejandría, el Instituto Departamental de Cultura y Turismo, la Policía Departamental y los gremios del comercio para el control efectivo del exceso de visitantes que ya comenzó a evidenciar, lastimosamente esperado desde hace algún tiempo, la pésima disposición final de los residuos sólidos en lo que hoy es conocido como ‘mar rosado’ pero que toda la vida hemos identificado como las Salinas de Galerazamba.

La ciudadanía, en medio de su normal afán por buscar sitios fuera de lo habitual que sean atractivos para el esparcimiento y la diversión, no puede olvidar que sigue siendo importante cumplir con normas de comportamiento tanto civiles como ambientales. En medio de tanto lamento por el deterioro del planeta Tierra, aún tenemos oportunidades para cuidar lo poco que queda, pero tampoco podemos decir o esperar a que otros lo hagan porque hay mucha gente que lo puede hacer. Cuestión de iniciativa.

No importa si el número de familias beneficiadas con la cantidad de visitantes es alto o bajo: el sitio es uno solo y los ‘turistas’ somos flotantes, esporádicos. El aprendizaje del buen ejemplo comienza con la práctica visible. No basta con que la autoridad capacite a un sector de las familias como gestores sociales o comunitarios: los visitantes son muchos más, y con estos nunca habrá certeza de que sus actitudes, sobre todo las ambientales, sean favorables a los problemas relacionados con el uso ‘turístico’ de las salinas.

Las actitudes ambientales son un reflejo del grado de satisfacción sobre el ambiente en el cual están inmersos los visitantes, por un tiempo definido. Están incluidas en el círculo del turismo a través de la recomendación de la experiencia de visita. Una experiencia que ya está sufriendo bemoles con la ausencia de una definición para la capacidad de carga real de la zona. Sin embargo, hay un nuevo revés: la calidad de la sal puede verse afectada con el exceso de visitantes, la contaminación generada por la estadía y el aparente poco control realizado por las autoridades.

Era de esperarse que las noticias sobre el ‘mar rosado’ estén enfocándose en lo que se supone que muchos tenemos que hacer: llevarnos las basuras a casa, o dejarlas en sitios especializados para su tratamiento. Porque de nada sirve devolvernos con ellas si las arrojamos en algún lado de la vía, o no las separamos para su aprovechamiento en términos de reciclaje formal. El tema de cultura ciudadana es la base del todo: lo que hacemos en nuestro metro cuadrado lo terminamos replicando inconscientemente, para bien o mal. Y no se justifica que Galerazamba, en medio del actual repunte, se de el lujo de perder en poco tiempo lo que había estado esperando durante décadas.

* Psicólogo Especialista. Creador de Salvemos Varadero. Secretario General de la Corporación Ecotono. Twitter: @bbasabes

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