La política como pedagogía

Por Danilo Contreras Guzmán *

Hay circunstancias que comparadas encierran una aparente contradicción. La realidad y puntualmente la historia abunda en ejemplos.

danilo-contrerasEn su ‘Historia de Colombia y sus oligarquías’, Antonio Caballero narra que en épocas coloniales el oidor Montaño, en inusual defensa de los derechos de los indígenas frente a la ‘brutalidad’ de Jiménez de Quezada “y su gavilla de encomenderos”, fue objeto de “una campaña de insidias que cuajaron en denuncias formales”. Los acusados por el oidor pasaron a acusarle de unos 200 delitos – incluido el de maquinar la rebelión contra la corona – y consiguieron que el juez lo enviara a España encadenado con grillos en pies y manos para ser juzgado por crimen de lesa humanidad. Suele ocurrir.

Por estos días un sector de la opinión se declara afligida por la anulación de la credencial de senador que Mockus ganó por voluntad de más de medio millón de electores. El fallo, paradójicamente, corresponde a una demanda instaurada por abogados contratados por la facción política Opción Ciudadana, destacada por las cuestionables condiciones personales de algunos de sus avalados. He allí la aparente contradicción.

Pues bien, lo fascinante de una paradoja está en descifrar la contradicción que aparentemente encierra. En este caso me parece que el propio Antanas ofrece, pedagógicamente, una salida a este dilema ético, político y legal.

En su comunicado de reacción, el profesor expresa que “acojo, por respeto a la democracia y a la justicia de Colombia, los dictámenes jurídicos sin titubeos”. Agrega que no claudica y que “agotaré todas las instancias jurídicas para defender el derecho a elegir de miles de ciudadanos”.

En un mundo en el que la estupidez se abre paso sin dificultades, este extraño y extraordinario personaje ha logrado lo que parecía imposible: hacer del oficio político un magisterio pedagógico, sobreponiéndose a los ambientes dominados por personajes insustanciales y, por regla general, corruptos. Toda una epopeya moderna.

No soy imparcial pues prefiero mil veces que prevalezcan los Mockus sobre ciertos truhanes que pululan en las corporaciones y cargos públicos. Siguiendo la sugerencia mockusiana, mantengo la calma frente a un fallo que deja mucha tela por cortar.

Estas inquietudes me llevaron a la tediosa labor de leer la sentencia de nulidad y encuentro varios factores que muy probablemente le permitirán a Mockus volver a su curul y cerrarle el paso a una fracción como Opción Ciudadana, cuyos aportes a la democracia son evidentemente nefastos. La esperanza es ingenua pero poderosa.

Algunos datos: el propio Consejo de Estado en sala de decisión de acción de pérdida de investidura contra Mockus por las mismas circunstancias fácticas, decidió en favor del profesor. Agrego que de mi lectura del fallo observo que brilla por su ausencia la prueba de que Mockus “gestionó” o “celebró” “directamente” los contratos aducidos como inhabilidad, tal y como exige la norma y el precedente judicial al respecto. No todo está dicho aquí.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

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