El Plan de Ordenamiento Territorial y la participación ciudadana

Por Emilio Rafael Molina Barboza *

Puede pasar desapercibido, tal vez por los afanes del día a día, pero lo cierto es que todos tenemos derecho a la ciudad. Es decir, tenemos derecho a hacer de nuestras ciudades un lugar que nos permita llevar una vida colectiva que posibilite nuestro desarrollo personal, laboral, social y, en general, que responda a nuestras necesidades humanas. Y, sin duda, para garantizar nuestro derecho a la ciudad resulta totalmente necesario comenzar por ordenar adecuadamente nuestros territorios.

El ordenamiento territorial comprende un conjunto de acciones o de decisiones de carácter político-administrativas y de planificación física a través de las cuales se orienta el desarrollo del territorio, regulando la utilización y transformación del suelo y la ocupación del espacio público.

Para planificar nuestros territorios, al menos, deberíamos tener en cuenta (i) una visión urbana regional que permita identificar las funciones y potencialidades de nuestro territorio con relación a la región en la que se ubica; (ii) las diferentes dimensiones del desarrollo: ambiental, social, político, económico, y cultural; y (iii) los atributos físicos del suelo: equipamientos, servicios públicos, vivienda, espacio publico y vías y transporte.

El principal instrumento para ordenar del territorio es el Plan de Ordenamiento Territorial. Un Plan de Ordenamiento Territorial obligatoriamente debe incluir ciertas decisiones político administrativas, tales como la clasificación del territorio, la definición de tratamientos urbanísticos y de usos del suelo, la localización de las áreas de recuperación y prevención de desastres, la identificación de las zonas de riesgo, la determinación de espacios libres para parques y zonas verdes, identificar zonas para el desarrollo de Viviendas de Interés Social y Viviendas de Interés Prioritario, e identificar ecosistemas de importancia ambiental, entre otras.

Creo que vale la pena que no pasemos por alto que todo Plan de Ordenamiento Territorial se encuentra determinado por unas normas de superior jerarquía que no puede desconocer. Dichas normas se refieren a la regulación ambiental, a la regulación del patrimonio histórico y cultural, al señalamiento de la red vial nacional y regional e infraestructura de servicios públicos y al componente de ordenamiento territorial de los planes integrales de desarrollo metropolitano.

Lo anterior quiere decir que no se puede planificar ningún territorio de espaldas al medio ambiente, al patrimonio histórico y cultural, a la infraestructura básica relativa a la red vial nacional y regional, puertos y aeropuertos, sistemas de abastecimiento de agua, saneamiento y suministro de energía y a las áreas metropolitanas.

Particularmente, nuestra ciudad Cartagena de Indias requiere una revisión general de nuestro Plan de Ordenamiento Territorial, para ello, además de fundamentarse en estudios técnicos de soporte con el rigor y la calidad suficiente para orientar adecuadamente el ordenamiento del territorio, resultará determinante la participación ciudadana y de sus organizaciones en el proceso de su formulación y discusión, en la medida en que, en nuestro modelo de ciudad, deben converger intereses sociales, económicos y urbanísticos para que la ciudad que planifiquemos logre convertirse en la ciudad de todos.

El Distrito de Cartagena actualmente se encuentra trabajando en nuestro Plan de Ordenamiento Territorial y se necesitará del acompañamiento, de la disposición y del seguimiento de todos para que al final de este proceso podamos reconocernos como parte de nuestra ciudad.

* Abogado, especialista en Derecho Urbano, Docente Catedrático, asesor y consultor legal

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