Palenqueras, un referente de Cartagena

Por Esperanza De Lavalle *

Cuesta entender cómo a Cartagena se le promociona como destino turístico con los populares personajes de las vendedoras de frutas y de dulces de origen afrocolombiano, conocidas también como palenqueras, (provenientes o no de Palenque) y, sin embargo, se les niegue un lugar para su menester en plazas y calles del Centro Histórico, donde son parte del patrimonio material e inmaterial que orgullece.

Estas aguerridas mujeres son para la memoria colectiva un ícono de la ciudad y del Caribe, porque de manera singular recrean con su cultura, tradiciones, costumbres propias y el colorido de su vestimenta. Y eso hace la diferencia.

Es precisamente ese acervo cultural dentro de la relación campo poblado el que revela la conservación de una conciencia de identidad que las distingue de otros grupos, ganándose un espacio en medio del acontecer y el bullicio de una población parroquial y cosmopolita.

Paradójicamente, este derecho se ha visto amenazado con la entrada en vigencia del Código de Policía y su directriz de recuperación de lo público, que si bien es valedero en cuanto a la regulación de espacio y lugar, para estas pintorescas mujeres resultó un exagerado atropello. Se hace difícil interpretar que a ellas, que son un referente de identidad de la ciudad, no se les haya socializado dicho Código en aras de regular el derecho al uso y usufructo del Centro Histórico como lugar de convivencia y de subsistencia para su tradicional economía.

Más aún si tiene en cuenta que son descendientes de una etnia pura, con la cual se dio origen al mestizaje en Cartagena y en América, por lo que su aporte data desde los albores de la colonia. Por eso urge protegerlas, organizarlas y difundir y salvaguardar su legado de patrimonio cultural, material e inmaterial, así como su apropiación social para el fortalecimiento de identidad y enriquecer la memoria del Distrito de Cartagena.

En tal sentido, en desagravio al reciente atropello se hace necesario más espacio social, cultural y de participación, como el que se dio con la llamada ‘Marcha de las Puncheras’, para hacer valer los derechos y obligaciones de estas mujeres  que representan un ejemplo de pujanza y tenacidad desempeñando simultáneamente roles de esposa, madre y trabajadora, con los que no solo dinamizan la economía de su hogar sino que alegran con sus pregones, coloridos trajes, laboriosos peinados y turbantes, recreando un ambiente macondiano que admiran los turistas.

Una labor por las que -además – se les cataloga como mujeres de vanguardia, por el liderazgo que han ejercido para hacerle frente al machismo que aún persiste, más aún en el duro trabajo de la economía informal que ejercen.

Ellas, pese al ambiente hostil en el que se desenvuelven, han sabido preservar con dignidad su legado cultural, por lo cual, así de claro como ellas hablan, en esa ambigüedad no pueden continuar.

* Comunicadora social periodista, con estudios en maestría en comunicación y especialista en comunicación para el desarrollo.

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