Operativos contra ventas estacionarias, con más preguntas que respuestas

La serie de operativos que adelanta la Policía Nacional con el fin de lograr que se cumplan las normas sobre ocupación del espacio público han causado en las principales ciudades del país reacciones de diversa naturaleza.

En Cartagena, por “haberse metido con los trastos de la Iglesia“, como expresó una de las fuentes consultadas para esta nota, “una de las icónicas palenqueras a las que buscan para tomarse fotografías cuanto personaje llega a la ciudad“, los operativos policiales causaron un alto grado de indignación.

Al menos, eso es lo que podría inferirse de lo que se observa en las redes sociales, desde donde decenas de internautas, entre ellos varios activistas y algunos aspirantes a la Alcaldía de Cartagena, vienen invitando a una jornada de protesta a la que bautizaron como ‘Marcha de las puncheras‘, en alusión a las palanganas o poncheras en las cuales las palenqueras llevan las frutas y dulces que venden a lo largo de la ciudad.

Pero la acción de la Policía, y particularmente la reacción causada por los operativos contra Angelina Cassiani, una de las palenqueras más conocidas de Cartagena, produjo además numerosas preguntas.

La primera, y más reiterada, es cómo pudo darse que a una de las figuras más emblemáticas de la ciudad, con la que se han tomado fotos desde presidentes de la República hasta ciudadanos del común, y que ha hecho parte de las piezas publicitarias de la Corporación de Turismo Cartagena de Indias y las diferentes agencias de turismo locales, pudo ser objeto de supuestos maltratos por parte de la Policía y de los brigadistas de la Oficina de Espacio Público y Movilidad Urbana, tal como se ha venido denunciando.

Sobre la acción contra Angelina Cassiani, el comunicador social Dan Mendoza Benítez publicó en su cuenta en Facebook: “la gente (me incluyo) se indigna más rápido de los que se informa. Tengo entendido por información oficial que a la señora Angélica, la icónica palenquera del Parque Bolívar, no se le sancionó por ocupar espacio público, de hecho tiene permiso para hacerlo, sino por violar – incluyendo mobiliario adicional al pactado- el acuerdo que le permite ocuparlo“.

A lo anterior comentó la también comunicadora Dimayda Karine Mattos Meza: “la indignación aquí es pan de cada día. La masa es irracional, definitivamente“.

No obstante, en las redes sociales y los foros de los lectores de los distintos medios, lo que se dice es que sí hubo un atentado contra el patrimonio inmaterial de la ciudad. “Meterse contra una palenquera es como impactar con una mano contra las murallas“, manifestó otra fuente.

Para Dorina Hernández Palomino, asesora en asuntos educativos, culturales y étnicos afrocolombianos, lo que es claro es que la persecución contra las palenqueras se da porque estas no tienen el poder político y económico que sí poseen otros ocupantes del espacio público a quienes el Estado no toca, en una evidente actitud discriminatoria.

Sin embargo, para la Policía, los hechos son distintos. En el caso de Angelina Cassiani, tras señalar que los operativos que se vienen adelantado buscan “incautar todo elemento que fuera usado para ocupar ilegalmente el espacio público conforme a la Ley 1801 de 2016” (o Código de Policía) “que no hace distinciones ni excepciones“, la Policía indicó que a Cassiani “se le incautó una mesa, no por ser palenquera sino por ocupar el espacio público ilegalmente“.

Las palenqueras tienen tratamiento especial desde noviembre de 1984“, informó la Policía en un comunicado de prensa; “por eso las damas palenqueras que lucían sus atuendos típicos ingresaron a la ciudad amurallada sin oposición” (leer ‘Comunicado de la Policía‘).

La posición del alcalde

El alcalde encargado de Cartagena, Pedrito Pereira Caballero, de quien se supo no ordenó los operativos que se cuestionan, manifestó en diálogo con Revista Metro que “desde la Alcaldía, el trabajo que se viene desarrollando es el de articular todas las Secretarías del Distrito con el propósito de conservar y proteger el reconocimiento de nuestro valor universal excepcional que nos hizo merecedores del título de Patrimonio Mundial, ya que este es un reclamo ciudadano que se repite en cada día de este encargo como alcalde de la ciudad“.

El espacio público es para el disfrute de todos los cartageneros“, expresó al mandatario; “es un derecho que no tiene patente de exclusividad, y ese es el verdadero debate que debe darse“.

Durante toda mi vida política y como servidor público, reconozco, defiendo y valoro los derechos de cada ciudadano y en especial de las personas que representan nuestras costumbres culturales“, recordó Pereira, “pero como mandatario tengo la responsabilidad de velar por la aplicación de las normas y códigos de conducta que nos impone nuestra Constitución. Debo dejar claro que bajo ninguna circunstancia he impartido instrucción selectiva contra ningún grupo especial ni el trabajo que ellos desarrollan” (leer ‘Declaración Completa de Pedrito Pereira‘).

Lo que se busca con los operativos

Para el gerente de la Oficina de Espacio Público, Dulfry Martínez Cañate, es claro muchos de los comerciantes informales tienen unos derechos adquiridos, lo que se conocecon el nombre de confianza legítima, “pero  igualmente estas personas deben cumplir con unas obligaciones”.

De acuerdo con lo que se ha podido establecer, lo que se busca es que los vendedores estacionarios ocupen los lugares asignados con los moviliarios que les fueron establecidos, con el fin de que su derecho al trabajo no se vea confrontado con el derecho de los demás a disfrutar del espacio público.

Fíjese el caso de los comerciantes del Portal de los Dulces; comenzaron con unos módulos de madera, blancos, todos del mismo tamaño, entregados por la Alcaldía, y ahora cada uno lo ha agrandado a su gusto, llegando a extenderse casi hasta los negocios del frente, dificultando el tránsito peatonal y afeando el sector“, le indicó una fuente a este reportero; “y lo mismo ocurre con los libreros del Parque del Centenario. Todo el mundo los quiere pero vaya por allá para que vea el desorden que hay“.

Y vaya al antiguo Callejón de los Zapateros, en La Matuna“, pidió también; “por ahí no se puede ni pasar. Y que no se diga que uno no quiere a los artesanos que están allí, pero el desorden es impresionante“.

Según la fuente, que pidió reserva de su nombre por pertenecer a un sindicato vinculado a la economía informal, “otra cosa es que muchos de los que fueron beneficiados con dineros para reconversión, es decir a quienes les dieron plata para que dejaran la informalidad y cambiaran de trabajo, han vuelto a ocupar el espacio público, ellos mismos o sus familiares“.

En definitiva, lo que hay que hacer es garantizar el derecho al trabajo“, recalcó, “pero organizar debidamente a los comerciantes informales y evitar más desorden del que ahora hay. No puede ser que por un populismo mal entendido se perjudique al resto de la población“.

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