Caliente, plana y abarrotada

Por Adolfo de Ávila Díaz   *

Realizando un análisis de lo planteado por Thomas Friedman en su libro ‘Caliente, Plana y Abarrotada‘, capítulo 9 ‘La Pobreza Energética’ y capítulo 10 ‘La Nueva Bandera Roja, Blanca y Azul ahora es Verde’, sobre la situación actual ambiental energética de nuestro planeta, vemos cómo las soluciones a estos problemas llegan a convertirse en oportunidades con el objetivo de entregar a nuestros hijos un planeta sostenible que asegure su supervivencia.

Los problemas fundamentales, aparentemente sin solución, descritos por Friedman en la era del clima y la energía son: los desequilibrios entre la oferta y la demanda de energía, las petrodictaduras, el cambio climático, la pobreza energética y la pérdida de la biodiversidad. Todos estos problemas se interrelacionan y la solución sistémica a estos problemas presenta un sinnúmero de oportunidades de desarrollos sostenibles, donde la bandera mundial sea una sola y sosteniblemente verde.

Pobreza energética es no contar con fuente de energía eléctrica renovable o no renovable; en la actualidad hay 1.600 millones de personas que no tienen servicio eléctrico y, por ende, esto implica que no tienen servicio de agua potable, presentando problemas de salubridad, lo que acarrea pobreza en general. La pobreza energética se da en algunos lugares donde hay súperpoblación y crecimiento económico que supera la oferta de energía, en donde los altos precios del petróleo acarrean que la energía se racione, en donde se presentan fenómenos naturales tales como el Fenómeno del Niño, en las cuales hay sequías prolongadas para la producción de energía hidroeléctrica, y en lugares donde hay corrupción en la administración pública que no permite la realización de proyectos de inversión en infraestructura eléctrica. Siendo la energía el motor del crecimiento económico y por ende causa de la eliminación de la pobreza, es de prioridad mundial resolver la problemática de pobreza energética.

En la actualidad es difícil  enfrentar la vida diaria con la presencia de pobreza energética, si vivimos, según Friedman, en un planeta caliente, plano y abarrotado. Caliente por el calentamiento global causado por los efectos de los gases de efecto invernadero, plano por ser la era de las comunicaciones con computadores, teléfonos móviles e internet que permiten la comunicación en tiempo real, y abarrotado por la súperpoblación mundial de 9.000 millones de habitantes a 2030.

En un planeta más caliente, los países que no tienen energía serán los que más sufrirán, por problemas de incendio forestales, sequías, enfermedades, ecosistemas desprotegidos, áreas desforestadas, menos agua. En un planeta plano los que no tienen energía quedan en total desventaja al no poder tener acceso a la información,  a las comunicaciones, a oportunidades de educación a través de la web que en este momento son prácticamente infinitas y a la preservación de medicamentos que permitan atender las enfermedades más letales. En una tierra abarrotada, con la población concentrada en las grandes ciudades en la medida en que se lleve más energía al campo, la gente no se instalará en las grandes ciudades y se aprovecharán mejor los servicios ecosistémicos.

Ahora bien, pensemos en la solución de la pobreza energética de estas 1.600 millones de personas. Si lo hiciéramos con las fuentes de energía convencionales actuales: carbón, gas natural, petróleo, hidroeléctrica, los efectos serían devastadores para el clima por la contaminación y la destrucción de los ecosistemas. Lo ideal sería que la solución pase directamente a fuentes de energía limpia lo cual implicaría un cambio de paradigma.

Y todos los países deberían involucrarse en este cambio de paradigma porque, si no lo hacen, tarde o temprano todos pagaremos los efectos devastadores del cambio climático que causamos, la pérdida de los ecosistemas que provocamos, las dictaduras basadas en el petróleo que financiamos y la pobreza energética que fomentamos.

Los tiempos en que se pensaba que los recursos naturales eran infinitos quedaron atrás. Debemos ante todo pensar y fomentar la innovación de fuentes de energía que aseguren un desarrollo sostenible; “aquel que satisface las necesidades del presente sin poner en peligro las posibilidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. (Bruntland, Gro Harlem, 1987).

Ante esto Friedman dice que “la capacidad de diseñar, de construir y de exportar tecnologías verdes para producir electrones limpios, agua limpia, aire limpio y comida sana y abundante, será la condición para tener poder en la era del clima y de la energía; no será la única, pero si será una condición tan importante como los ordenadores, los microchips, las tecnologías de la información, los aviones y los tanques”.

Friedman puntualiza acertadamente que el aporte de los Estados Unidos para la adopción de un código verde sería fundamental, siendo ese país uno de los mayores contaminantes, fuente de CO2 para el calentamiento global y a su vez país líder en tecnología e innovación; su liderazgo en la conservación de los parques naturales y su liderazgo en tecnología de energías limpias serían fuentes de imitación de otros países. No obstante, todo esto puede ser logrado actuando paralelamente con el esfuerzo global de los otros países a través del protocolo de Kioto y en últimas el acuerdo de París 2017, del cual desafortunadamente los Estados Unidos se salieron.

En resumen, el pensamiento para la solución del problema energético mundial debe ser holístico, una solución verde y sistémica encaminada a que todas las partes se conecten entre sí para que al sumar estas sean mayores que el todo. Es necesario realizar un cambio de paradigma, en la que se abandone totalmente el sistema antiguo y se haga una transición a un nuevo sistema sostenible con energía de electrones limpios mejorándose la energía a nivel global, trabajando con eficiencia y conservando el medio ambiente.

La creación de energía es fundamental para el crecimiento y la eliminación de la pobreza pero esto debe hacerse sosteniblemente con energías limpias e incentivando la innovación para la creación de electrones limpios. Esto se logra optimizando las fuentes de energía limpias actuales de tal manera que lleguen a ser competitivas en costo y beneficio. Paneles solares al alcance de todos, abaratamiento de los costos de energía eólica, solar térmica y energía geotérmica. Apoyar la investigación y desarrollo para nuevas fuentes de innovación de energía renovable. La eficiencia es otro aspecto no menos importante y fuente también de oportunidades y de innovación, produciendo más con menos recursos envases, vehículos, casas y equipos en general. Propender por la ética en la conservación del medio ambiente.

Con relación a nuestro país y bajo las premisas expuestas por Friedman en su artículo, aplaudimos las iniciativas privadas de realización de proyectos de energía limpia en la Región Caribe, con proyectos de granjas solares y energía eólica en La Guajira, teniendo en cuenta que aun es largo el camino por recorrer a nivel local y mundial.

Hay que tener pleno convencimiento de que es necesario un enfoque sistémico global a nivel mundial, bajo una sola bandera verde, para que sea posible realizar la transición de consumo de energía fósiles a energías renovables, convirtiendo los problemas actuales, aparentemente sin solución en esta era del clima y de la energía, en oportunidades para el desarrollo de energía con electrones limpios, usos eficiente de los recursos en el diseño de productos y la conservación del medio ambiente, para entregar a nuestros hijos, como debería ser el compromiso de todos, un planeta sostenible que asegure su supervivencia.

* Ingeniero químico, MBA y especialista en Gestión Ambiental

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