INTERVENCIÓN DE PEDRITO PEREIRA CABALLERO EN LA ASAMBLEA DE AFILIADOS A CAMACOL – BOLÍVAR

Agradezco a CAMACOL por su amable invitación para intervenir en su Asamblea Regional de Afiliados, que se realiza en un momento crucial no solo para el sector de la construcción, sino también para la ciudad y el país. Considero que éste será un escenario propicio para la deliberación sobre importantes temas que nos interesan a todos y para la concertación de acciones conjuntas, haciendo honor al lema que identifica la agenda temática que aquí se desarrollará: “Construyendo Colombia, desde las regiones”.

Cuando leí ese lema pensé en una analogía que quiero compartir en esta mañana: construir, y ustedes lo saben bien, es mucho más difícil y complejo cuando se hace sobre estructuras afectadas, debilitadas, o sometidas a impactos desestabilizadores, pero cuando se trata de construir, ciudad, región o país, lo difícil se convierte en un reto que estimula la creatividad, el ingenio y la grandeza para sobreponerse a las adversidades.

En el empeño de seguir edificando futuro, en esta Cartagena que todos queremos, hemos encontrado obstáculos y probablemente los seguiremos encontrando, pero seguimos perseverando en este propósito de reconstrucción, que asumimos desde hace 5 meses, cuando el Presidente de la República me encomendó orientar los destinos de esta ciudad, como Alcalde Mayor encargado.

El término “reconstrucción”, no lo asumo para congraciarme con el léxico del sector que hoy nos convoca; saben bien que la ciudad afrontaba literalmente un desmoronamiento de su institucionalidad, de la estabilidad administrativa y un debilitamiento estructural de la confianza ciudadana, que ha demandado grandes esfuerzos para su restablecimiento.

En estos meses, para seguir con la analogía, hemos reforzado cimientos, apuntalado columnas y reforzado estructuras, que nos han permitido salvar la estabilidad administrativa, enderezar la quebrada institucionalidad y recuperar la confianza ciudadana, al tiempo que seguimos construyendo en otros frentes, para generar desarrollo y bienestar a nuestra comunidad.

Cartagena vive hoy una realidad diferente. Por supuesto que hace falta mucho por hacer para llegar a un punto de equilibrio, pero puedo asegurar con total convicción, que el riesgo de colapso que la ciudad afrontó por varios meses, está plenamente superado.

No habría sido posible llegar a este punto, sin contar con el valioso acompañamiento del Gobierno Nacional, del apoyo del sector gremial y empresarial y del decidido respaldo de amplios sectores de la ciudadanía, en una innegable demostración de sinergias y de trabajo en equipo por la ciudad.

Son múltiples las acciones que evidencian esa transformación en curso y que reconocen públicamente no solo organizaciones locales, como la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar, cuyo presidente en una reciente felicitación que nos honra, destacó el “impresionante trabajo en el desarrollo de obras civiles y sociales, que llevan un aporte al desarrollo esperado por muchos años en nuestra ciudad.   Otras respetables entidades públicas y privadas a nivel nacional e internacional han hecho reconocimientos en el mismo sentido.

En grandes, medianos y pequeños proyectos garantizados, o ya en ejecución, le corresponde un papel protagónico al sector de la construcción; me refiero, por ejemplo, a la intervención del Canal de Dique, a las obras de protección costera que iniciaremos en agosto próximo; a la protección ambiental y costera en el sector de playetas en la isla de Barú, donde estamos asociados con el Gobierno Departamental, y al esperado Plan Maestro de Drenajes Pluviales.

Estamos comprometidos de lleno en disminuir el déficit habitacional de Cartagena, para lo cual avanzamos en las obras de la primera fase del megaproyecto Ciudadela de la Paz, que contempla 2.512 soluciones de viviendas, sumadas a otras 600 de interés social, gestionadas con el Ministerio, al tiempo que emprendimos el  mejoramientos de más de 2 mil  viviendas en la zona sur oriental, y la legalización de 174 Predios en el barrio el Pozón.

Varias obras en infraestructura educativa y de desarrollo social, que por mucho tiempo permanecieron paralizadas, ya están terminadas o en ejecución como el Centro de Desarrollo Infantil en Flor del Campo, otro similar en Villas de Aranjuez, o la reconstrucción de la Institución Educativa San Felipe Neri, donde la semana pasada iniciamos formalmente las obras. Con similar empeño adelantamos inversiones en adecuaciones locativas en hospitales y centros de salud, que hemos priorizado.

También hemos actuado en legitimar mecanismos de prevención y control de la depredación ambiental, con la reactivación del eco bloque y la entrega de una adecuada sede para su funcionamiento en los predios de la bocana.

En materia de infraestructura vial, reconociendo que representa una de nuestras debilidades urbanas, trabajamos en la construcción y rehabilitación de 21 nuevas vías, adicionales a las ya entregadas como el nuevo corredor Campaña- Terminal de transportes, a través de la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar –EDURBE-.

Esos trabajos, articulados con la intervención que Transcaribe  hace en 20.4 kilómetros de vías por donde circulan rutas alimentadoras del Sistema de Transporte Masivo, cambiarán sustancialmente y en corto tiempo el panorama de movilidad en Cartagena.

En paralelo con la ejecución de obras de infraestructura, o lo que algunos denominan las “cuotas de arena y de cemento al desarrollo”, hemos logrado estabilizar y robustecer las finanzas públicas del distrito, hasta el punto de lograr uno de los mayores reconocimientos internacionales, como la renovación de la calificación “doble A” por parte Fitch Ratings, una de las compañías de valoración de riesgos financieros de mayor prestigio en el mundo, con sedes en Londres y en Nueva York.

Esa calificación, que genera una certidumbre mayor sobre los planes de inversión y sobre la deuda del Distrito en el mediano plazo, es resultado de la recuperación de la confianza institucional, del mejoramiento del recaudo, y del eficiente y transparente manejo de las finanzas del Distrito.

Otras de las muestras de confianza y transparencia se reflejan indiscutiblemente en la mayor pluralidad de oferentes que se presentan en los procesos de contratación pública. En las recientes licitaciones para adjudicación de obras para los Juegos Deportivos Nacionales, fueron presentadas 37 propuestas en 3 convocatorias, lo que representa una señal inequívoca de las garantías y de oportunidades que esta administración ofrece, para que sean los criterios de valoración técnica, presupuestal y de experiencia, los que se impongan al momento de las adjudicaciones, y no la escogencia a dedo o por amiguismos.

En ese propósito de aumentar la efectividad y transparencia de la administración, suscribimos un convenio con el Departamento Administrativo de La Función Pública, que tiene entre sus objetivos específicos  el acompañamiento para la Organización Administrativa y Rediseños Institucionales.

– Asesoría para la implementación de las políticas de gestión y desempeño

– Gestión Estratégica del Talento Humano

– Asesoría en la evaluación de competencias gerenciales de los aspirantes a empleos de libre nombramiento y remoción, que sean requeridos por el DISTRITO.

– Participación Ciudadana, Rendición de Cuentas, Servicio al Ciudadano, Transparencia e Integridad.

Uno de los temas que más inquietan, no solo al sector de la construcción, sino a todos los que intervienen en el desarrollo de la ciudad, es la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial –POT-, que, de manera injustificada, y como consecuencia de la crisis que hemos afrontado, lleva 17 años en trámites.

Tras la liquidación definitiva del contrato suscrito con FONADE, para su estructuración y la recuperación de una parte de los recursos que había invertido el Distrito, asumimos el compromiso de impulsarlo directamente, partiendo de una premisa que me devuelve al léxico de este gremio: seguiremos edificando sobre lo ya construido. Varias administraciones locales invirtieron cuantiosos recursos públicos en estudios, análisis y diagnósticos como insumos para un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, pero sin resultados efectivos.

La instrucción precisa que di a mi equipo de gobierno fue enfocarnos en la estructuración y formulación del nuevo POT, y no en la repetición de estudios o de acciones cosméticas. Obviamente nos corresponde realizar, por ejemplo, los estudios de riesgos faltantes en el convenio de DNP-Fonade, para que desde la etapa inicial de formulación del POT, se haga un levantamiento juicioso de riesgos, con su debida delimitación y zonificación y una categorización de amenazas como inundaciones por aumento del nivel del mar, avenida torrencial, erosión costera o remoción en masa, y otros riesgos de origen no natural.

Estamos haciendo revisión de todos los documentos existentes para extraer lo rescatable, articulando con los avances que logró FONADE, en la fase que se alcanzó a ejecutar del convenio, y sobre esa base estructurar finalmente el POT.

Nos hemos propuesto la ambiciosa meta de presentarlo formalmente ante el Concejo Distrital en el en el segundo período de sesiones del presente año, pero el cumplimiento de ese propósito no solo dependerá de la eficiencia de la Administración Distrital, también requiere del compromiso de todos los sectores representativos de la ciudad.

En tal sentido, aprovecho este espacio para reiterar el llamado a CAMACOL, a los diferentes gremios empresariales, organizaciones académicas y ciudadanas a integrar las correspondientes mesas de trabajo, en las que juntos, anteponiendo los intereses colectivos y superando diferencias bizantinas, hagamos el ejercicio de construir con solidez, resistencia, eficiencia y transparencia, la hoja de ruta para la construcción del modelo de ciudad que queremos para los próximos años.

Estimados amigos, este ejercicio no consiste solo en pensar y soñar la ciudad que queremos, sino hacer que ese sueño sea una realidad en el menor tiempo posible. El futuro es ahora, es ya, y somos responsables de él; las circunstancias nos exigen imponer un ritmo acelerado, para impedir que el tiempo siga diluyendo nuestras esperanzas de desarrollo y de bienestar.

Por ello la planeación debe marchar articulada con la ejecución; nuestros sueños de ciudad incorporan macroproyectos ya en curso, por desarrollarse o con viabilidad, que representarán desarrollo y prosperidad para Cartagena, como la recuperación de la ciénaga de la virgen, el traslado de la base naval (que implica también el desafío de definir la vocación que deberían tener los predios donde hoy funciona); la ampliación de la vía perimetral,  y las  ya  radicadas APP para  el traslado del aeropuerto Rafael Núñez y la  construcción de la quinta avenida de manga.

En sintonía con esa visión de ciudad, se enmarcan los proyectos radicados y a presentar en el actual período de sesiones del Concejo Distrital, que buscan contribuir a reactivar el sector de la construcción y brindar mayores claridades en la normativa vigente, como:

– Proyecto de acuerdo para normativa de parqueaderos.

– Proyecto de acuerdo de cesiones en el suelo rural suburbano.  (PEMP)

– Proyecto de acuerdo de carga y beneficios.

 Y el proyecto de acuerdo de vivienda de interés social.

Un adelanto de lo que será el proceso  del nuevo POT, lo representa el Plan Especial de Manejo Y Protección del Centro Histórico  (PEMP) que ya se encuentra debidamente formulado y cuya socialización comenzará oficialmente hoy en este mismo evento, con la intervención del secretario de planeación del Distrito.

Estimados amigas y amigos, si bien la inestabilidad política nos ha causado tantos traumatismos, ésta no puede convertirse en factor de dilación de los compromisos que nos conciernen como sociedad. Ya los tiempos oscuros del caos institucional, de la parálisis administrativa y de la falta de confianza ciudadana están superados. Para la toma de decisiones sobre Cartagena, resplandece un nuevo día; nos corresponde a todos abrir los ojos y actuar en consecuencia, con renovadas energías.

He dejado para el final de mi intervención un asunto, que por su gran relevancia no puede dejarse de lado en este escenario: el ineludible compromiso con la legalidad, que implica la construcción del desarrollo.

Cartagena es desde hace varios meses epicentro de escándalos nacionales y de complejos procesos jurídicos y administrativos, por cuenta de los desafueros cometidos por constructores y funcionarios, que antepusieron sus propios intereses en la ejecución de numerosos proyectos inmobiliarios, por los cuales la ciudad ha pagado y seguirá pagando un costo demasiado alto.

Las vidas cegadas por el colapso de un edificio, la amenaza de perder la certificación de la UNESCO como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, por irresponsables y oscuras pinceladas de Acuarela sobre el lienzo de la visual del Fuerte San Felipe de Barajas, y las advertencias de riesgos estructurales en 16 edificios en estudio por irregularidades en su construcción, representan un panorama desalentador que nos debe llevar a profundas reflexiones.

Centenares de familias cartageneras afrontan el dolor y la decepción de perder sus inversiones y de ver convertido en pesadilla el sueño de tener un techo propio, mientras que las limitadas finanzas del Distrito se afectan por el obligatorio cumplimiento de entrega de subsidios de arriendo a quienes son evacuados de los edificios en riesgo de desplome. Hasta el momento se han hecho tres pagos a 116 familias que se acogieron y han cumplido con los requisitos para recibir tales subsidios.

La Universidad Nacional de Colombia, contratada para realizar la valoración estructural de los edificios identificados por el Distrito y por la Fiscalía General de la Nación, reveló recientemente que 9 de los edificios que aún no ha recibido, podrían estar en riesgo de colapso y solicitó su correspondiente evacuación.

Ante tales circunstancias y para atender requerimientos judiciales, la Administración Distrital se ha visto abocada a tomar decisiones que van desde prorrogar por cinco meses el contrato con la Universidad Nacional para realizar los estudios de vulnerabilidad sísmica y diseños de reforzamiento, al tiempo que se ha requerido nuevamente a todos los habitantes de los edificios considerados en riesgo,  su correspondiente y pronta evacuación, con las garantías de que contarán con los subsidios temporales.

No obstante, más allá de lo que ocurra con estos procesos, la lección debe quedar bien aprendida por todos, pero muy particularmente por quienes intervienen en el sector inmobiliario: el “estigma de la Acuarelización” y el nefasto síndrome del “Quirozismo” deberán ser erradicados de por vida en Cartagena.

La gran mayoría de urbanizadores en Cartagena y en Colombia, son inversionistas y profesionales serios y responsables, están integrados en organizaciones proactivas como CAMACOL, desde donde se debe seguir velando, con mayor rigor y celo, por el estricto acatamiento de preceptos éticos y legales, inclusive como mecanismo de auto protección gremial.

El fraude y la falsedad no pueden seguir minando al sector inmobiliario, (o a cualquier otro), a la administración pública, ni a la sociedad cartagenera. Nos corresponde a todos unirnos en un solo frente, ponernos los cascos y chalecos de protección, para seguir edificando, sin riesgos de desplome, con solidez y transparencia, el futuro de nuestra querida ciudad.

Es precisamente ese el espíritu del convenio recientemente suscrito entre CAMACOL y el Distrito, para salvaguardar la integridad urbanística de la ciudad y generar prácticas adecuadas que tengan impacto en el control urbano.

Entre las acciones previstas en el marco de este convenio se contempla la elaboración de plantillas que servirán como guía para mayor agilidad y efectividad en los trámites y procedimientos del sector de la construcción en todo lo referente al control urbano. Representa igualmente mayores garantías para los nuevos compradores de viviendas, al saber que sus inversiones no se convertirán en humo, porque las estarán haciendo en proyectos formales, responsables y de calidad.

Esta administración seguirá empeñada en estimular al constructor formal, brindándole las facilidades, garantías y seguridad que requieren sus inversiones en proyectos confiables que aportan al desarrollo urbano y rural, pero no nos temblará el pulso para actuar con el mayor rigor, de la mano con otras autoridades, en contra  de quienes pretendan mantenerse en la orilla de la ilegalidad. De esa manera los protegemos a ustedes como gremio y a la comunidad en general.

Les deseo muchos éxitos en sus deliberaciones en esta asamblea regional de afiliados de CAMACOL.

Muchas gracias

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