Porqué marcho hoy

Por Diana Martínez Berrocal *

Hace dieciocho años vi en el rostro de un pequeño todo el horror de la guerra. Era apenas un niño, y estaba allí, frente a mí, asustado, temblando de miedo, mirándome con unos ojitos empapados de dolor y tristeza. Le hicieron tanto daño…; le quitaron todo lo que tenía: su papá, su mamá, su hermanita, sus abuelos, su perro Roqui, el columpio colgado de un árbol, sus amigos, una bolsa de canicas, su casita, su vereda…

diana-mtz2Y así llegó a un mundo ajeno, al que no pertenecía, con un suéter grande que le llegaba a las rodillas y unas chancletas apretadas que no alcanzaban a cubrir sus piecesitos curtidos de barro.

Hoy, a sus veinte y dos años, me dice que más que ver a sus victimarios en la cárcel, lo que no quiere es ver que historias como la de él se repitan.

Así que, por ese pelaito que me enseñó una versión inesperada del amor y el perdón, por los 263.000 muertos que dejó el conflicto armado, por los 80.514 desaparecidos, por los 37.094 secuestrados, por las 15.687 víctimas de violencia sexual, por los 17.804 menores reclutados y por todos los que han sufrido el dolor de la guerra… ¡yo hoy marcharé este lunes y los días que sean necesarios! Porque no permitiremos que estas historias se repitan y que le nieguen a las victimas el derecho a conocer la verdad, a ser reparadas y a que se haga justicia.

Marcharemos para defender y proteger el logro político y social más grande que ha tenido la historia reciente de nuestro país, y no permitiremos que los insaciables egos políticos de aquellos que prefieren tener la razón nos devuelvan a la guerra.

El acuerdo de paz no fue un premio a la impunidad, como ellos lo afirman, ni tampoco un asalto al Estado colombiano. Fue un acuerdo que permitió desarmar a la guerrilla más antigua del continente. Por supuesto que todos hubiésemos preferido ver a esos criminales en la cárcel y no en el Congreso, pero entendamos que ellos no fueron derrotados (por más de cinco décadas lo intentaron, pero nunca lo lograron). Por lo tanto, era eso o continuar padeciendo los horrores de la guerra.

También nos mienten con el argumento de que quieren proteger a las víctimas, porque bombardeando la justicia transicional lo que van a hacer es que fracase el sistema, y allí se va a garantizar la impunidad de los victimarios.

Entonces, la pregunta que debemos hacernos es si valdrá la pena desandar caminos ya recorridos, con el argumento de castigar a los responsables de muchos delitos, y volver a los odios del pasado, o caminar hacia el futuro en torno a la construcción de ese sueño de país que todos anhelamos.

Por ello, nosotros marcharemos hoy, para exigir el país que merecemos, convencidos que esta no es una utopía y de que la Paz es la única batalla que vale la pena librar.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

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