Las de la I.E. San Felipe Neri: “Obras son amores y no buenas razones”

En Cartagena de Indias, lo habitual ha sido que un curador urbano de vía libre a una mole de concreto a pocos pasos de un bien patrimonial, o que expida licencias de construcción a unas estaciones de servicio u otros negocios en lugares donde, según expertos, el Plan de Ordenamiento Territorial lo prohíbe de forma expresa. Por ello, no debería llamar la atención que se de luz verde a la refacción o reconstrucción de la sede de un colegio oficial.  

Asimismo, contrariando la lógica y el sentido común, con bombos y platillos y rimbombantes discursos, en la Ciudad Heroica han sido inaugurados sin haberse concluidos un mercado sectorial y decenas de escuelas y puestos de salud. Por ello, el mero anuncio del inicio de una obra en Cartagena no debería ser, para los medios convencionales, una noticia a destacar.

No obstante, la expedición de la licencia de construcción de las instalaciones de la Institución Educativa I.E. San Felipe Neri por parte del curador urbano número uno, Ronald Llamas Bustos, el pasado mes de febrero, luego de una larga lista de observaciones jurídicas, arquitectónicas y estructurales, causó en la opinión pública local un inusitado alborozo.

Y lo mismo ocurrió con la suscripción del acta de inicio de dichas obras por parte del alcalde encargado, Pedrito Pereira Caballero; de las secretarias de Infraestructura, Clara Calderón Muñoz, y de Educación, Claudia Almeida Castillo; y del contratista Élkin Estrada Coronado, responsable de la construcción del megacolegio.

Pero, de acuerdo con varios analistas, ambos hechos justifican -y con creces – el júbilo causado.

En el primer caso, porque el Distrito debió esperar largos meses para que la licencia de remodelación y construcción del megacolegio San Felipe Neri le fuera finalmente expedida. Lo curioso es que el curador urbano número uno, Ronald Llamas, quien habría de otorgarla tras una dispendiosa espera, es el mismo que de forma diligente licenció la construcción del ya famoso edificio ‘Aquarela’; de la estación de gasolina diagonal a la Base Naval en la avenida San Martín de Bocagrande; y de ‘Laguna del Cabrero‘, un edificio de 18 pisos que literalmente estranguló el cuerpo de agua que comunicaba (sí, porque ya no comunica) la Ciénaga de la Virgen con la Laguna de El Cabrero.

Y, en el segundo, porque el sueño de ver renacer el icónico colegio debió esperar más de cuatro años y, en el 2018, con el fin de garantizar la normal continuidad de su jornada académica, la Secretaría de Educación Distrital debió trasladar a 1.075 de sus estudiantes a la I.E. Nuevo Bosque, y a los restantes 572 a la I.E. Nuestra Señora del Carmen, con las incomodidades que para alumnos, profesores, personal administrativo y padres de familia ello implica.

Por ello, tras conocer los pormenores del caso poco después de tomar juramento como nuevo mandatario de los cartageneros, el alcalde Pedrito Pereira se comprometió a gestionar todo lo que estuviera a su alcance para que, antes de finalizar el 2019, la sede de la institución estuviera por fin habilitada.

Y eso habría de recordar el mandatario al firmar el acta de inicio de las obras. “El acto que hoy nos congrega es uno de los más significativos y altamente emotivos que he presidido en cinco meses de encargo“, manifestó Pereira; ya que “representa una gran conquista de esta comunidad educativa y de la ciudadanía en la defensa de sus derechos a una educación digna y segura“.

El anuncio de ese acto lo hizo el propio mandatario a través de su cuenta en Twitter: “a un mes de asumir como alcalde encargado me reuní con los estudiantes, rector, padres de familia y me comprometí a sacar este proceso adelante. Hoy estamos poniendo la primera piedra y firmando el acta de inicio de obras“.

Se trata de una obra que beneficiará a 1.600 estudiantes, cuyo costo asciende a la suma de $8.430 millones y que deberá estar concluida en un término de ocho meses.   

De acuerdo con Clara Calderón, la secretaria de Infraestructura, el área de construcción será de 5.870 metros cuadradoscon un primer piso con portería, área administrativa, enfermería, dos aulas sencillas, tres aulas con baño, tres baterías de baños, despensa, cocina, comedor, biblioteca, auditorio, cancha múltiple y 26 celdas de parqueo; un segundo piso con 11 aulas sencillas, dos aulas con baños, dos laboratorios, salón de informática, oficina de profesores y dos baterías de baños; y un tercer piso con 17 aulas sencillas, dos aulas con baños, sala de informática y dos baterías de  baño“.

Para el alcalde Pereira, haber logrado dar inicio a un proyecto tan complejo, que estuvo envuelto en innumerables problemas y sobre cuyos estamentos se posó durante varios meses la sombra del pesimismo, no solo es satisfactorio por la magnitud de la obra y lo que representa en términos de beneficios al estudiantado, sino -además – porque, como habría de señalar el director de la corporación el Ojo que Grita, Mario Salvador Andrade, “es otro logro del actual Ejecutivo que lo lleva a proseguir generando confianza“.  

Obras son amores y no buenas razones“, agregó el dirigente cívico; “desde su posesión, el doctor Pereira ha venido hablando de la necesidad de unir esfuerzos para sacar adelante la ciudad, y de que pare ello había que comenzar por generar confianza, pues la idea es que esas palabras fueran acompañadas de hechos, es decir, de obras, porque de lo contrario se pensaría que solo son vanas promesas, pero por lo visto también, poco a poco, habrá obras que mostrar, y eso es necesario si realmente quiere pasar a la historia como el alcalde que logró recuperar la institucionalidad en una ciudad que estaba al borde del abismo“.

 

 

Contexto:

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial