Galerazamba, al norte del Departamento de Bolívar, mucho más que un atractivo turístico

El alcalde de Santa Catalina de Alejandría, Salomón Castro Cantillo, está por estos días que no se cambia por nadie.

No solo es el mandatario del único municipio del Departamento de Bolívar al que -además de Cartagena de Indias – el Mar Caribe baña con sus aguas una amplia franja de su territorio.

Es -sobre todo – el afortunado capitán de un equipo al cual en los últimos meses la mayoría de sus jugadas le han salido bien, gracias a una serie de hechos coincidentes que van desde el decidido respaldo que a varias de sus acciones ha brindado el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, hasta la pretensión de algunos dirigentes del departamento del Atlántico de reclamar como suyos los corregimientos de Galerazamba y Loma de Arena, pasando por el justo reclamo de un sector de la comunidad por una mayor atención a sus problemas más sentidos.

Luego de más de dos años de que la empresa ‘Salinas de Galeras‘ dejara de explotar la sal del lugar, la población de Galerazamba parecía destinada al abandono.

Las salinas, que fueron explotadas durante más de 105 años, primero por el propio Gobierno Nacional y más tarde, desde 1992, mediante una concesión a inversionistas privados, parecían destinadas solo a ser un lugar donde maravillarse ante un mar rosado, casi rojo, salpicado por los blancos grumos de sal que durante todo un año podrían llegar a pesar 16 mil toneladas, que ha sido la capacidad histórica de explotación de las plantas instaladas.

De hecho, lo que llegó a proyectarse desde el Estado es que el pueblo fuera un polo de desarrollo turístico, gracias a atractivos como el faro que adorna la ensenada; o la estatua de la India Catalina, que reposa sobre el lugar donde vivió quien se hiciera famosa por haber sido la intérprete de Cristóbal Colón; o la serie de pintorescas edificaciones construidas con estilo norteamericano, entre ellas la llamada Casa de Huéspedes Ilustres donde estuvo recluido, en el año 1957, el general Gustavo Rojas Pinilla; o los senderos ecoturísticos de los alrededores, adornados de extensos manglares; o el Museo Etnoindustrial que pretende compilar la historia de Galerazamba, antes Zamba, por cuyas tierras transitaron en el Siglo XVI Alonso de OjedaDiego de Nicuesa y Pedro de Heredia, entre otros.

Hoy, gracias a esos hechos coincidentes que arriba se citan, además de los proyectos turísticos que se fraguan (el gobernador señaló que ya gestiona la construcción de un hotel); de la posibilidad de producir energía eólica en el lugar, aprovechando la constancia y velocidad de sus vientos; y de desarrollar eventos deportivos en sus playas, la explotación de las fulgurantes salinas es -otra vez – una realidad (leer ‘Galerazamba, ‘Rincón Mágico de Bolívar’, nuevo destino turístico‘).

Pero esta vez con un enorme valor agregado: la concesión, gestionada por la Gobernación de Bolívar y otorgada por la Agencia Nacional Minera, estará en cabeza de la propia comunidad.

A diferencia de la concesión anterior, que mantuvo durante una década ‘Salinas de Galeras’, de propiedad de unos inversionistas que contrataban la operación de las piscinas con nativos a las que les pagaban unos honorarios por tonelada extraída, en esta oportunidad el concesionario será la propia comunidad, la que a su vez operará el sistema y extraerá la sal y demás productos que serán comercializados en los distintos mercados.

Durante la concesión anterior, la vinculación contractual de los cerca de 300 operarios que, en total, requería Salinas de la Galera era temporal, ya que el proceso de extracción se realiza apenas en los tres primeros meses del año.

En esta ocasión, con el modelo diseñado conjuntamente por la dirigencia comunitaria, la Gobernación de Bolívar y el Ministerio de Minas, las actividades podrían -en la práctica – extenderse a todo el año.

Se trata, según dijo -visiblemente satisfecho – el alcalde Salomón Castro, de un verdadero gana-gana, donde ganan los hombresmujeres de Santa Catalina que tendrán fuentes de ingreso estables y permanentes; gana el Estado en todos sus niveles, como lo habría de reconocer el propio gobernador Dumek Turbay (leer ‘Declaraciones del gobernador durante la entrega de kits a operadores de las salinas de Galerazamba’); y gana la ciudadanía en general, que contará con un nuevo atractivo turístico al que visitar en cualquier época del año, enmarcado en una población que está llamada a ser -otra vez – pujante y próspera, como lo fuera hace varias décadas, “entre los años 40 y 80, aproximadamente, cuando una compañía estadounidense tuvo a su cargo el proyecto por encargo del Gobierno Nacional a través del Banco de la República“, como señalara a este reportero un habitante de Galerazamba.

Durante la entrega de los kits que le permitirán a la comunidad poner nuevamente al servicio las salinas para el beneficio de toda la población, Turbay Paz señaló que “el producto va a salir desde las mismas salinas hasta los camiones de las empresas. Aquí no va a haber intermediarios en las negociaciones. Hoy definitivamente es un gran día para la población de Galerazamba. Es al desarrollo integral y turístico al que este gobierno le esa apostando. Son más de tres mil personas con sus familias las que se verán favorecidas con esta intervención ejecutada con mucho compromiso y responsabilidad por parte de la Administración Departamental y la Agencia Nacional Minera”.

En su intervención, el gobernador informó que ya se vienen adelantando gestiones para que un empresario del sector turístico construya un hotel en el lugar, para que se conceda un espacio donde se construirá un CAI de la Policía, y para aumentar el número de agentes de esta, con el fin de garantizar la seguridad de propios y visitantes.

Además del gobernador, estuvieron presentes durante el acto de entrega de los kits la directora de la Agencia Nacional Minera, Silvana Habib Daza, el alcalde de Santa Catalina, Salomón Castro; el comandante de la Policía de Bolívar, funcionarios de las administraciones departamental y municipal y voceros de la comunidad de Galerazamba.

Ratificación de la soberanía 

Como se recordará, al enterarse que el Instituto Geográfico Agustín Codazzi –Igac – adelantaba unos estudios con el supuesto fin de establecer unos nuevos límites entre los departamentos de Bolívar y Atlántico, el gobernador Dumek Turbay exhortó a su homólogo Eduardo Verano de la Rosa a que públicamente se comprometiera a suspender todo acto que tendiera a la apropiación de territorios que históricamente han sido de Bolívar, principalmente Galerazamba y el Volcán del Totumo, en el municipio de Santa Catalina, así como la estación piscícola de San Cristóbal y el barrio Barranquillita, en el municipio de San Estanislao de Kostka (leer Gobernación de Bolívar ejerce soberanía sobre Santa Catalina y sus corregimientos‘).

En esa ocasión, Verano de la Rosa negó que tuviera la pretensión de anexar al Atlántico terrenos que no fueran suyos.

No obstante, de acuerdo con lo que Revista Metro pudo establecer, al tiempo que la Gobernación de Bolívar gestionaba la concesión de la explotación de las salinas de Galerazamba en favor de los pobladores de esta población, otro tanto hacía la Gobernación del Atlántico en favor de los habitantes del municipio de Piojó.

Con el otorgamiento a Bolívar de la concesión, y no al Atlántico, por parte de la estatal Agencia Nacional Minera, quedó claro que el litigio territorial había sido zanjado -en la práctica – a favor del primero y en contra del segundo.

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