En octubre de este año, a elegir un Buen Gobierno para Cartagena de Indias

Por Adolfo de Ávila Díaz   *

Con más desaciertos que aciertos en los últimos 31 años para la elección popular de un alcalde idóneo que guie a Cartagena por buenos rumbos, y ante la proximidad de la fecha de elecciones, valdría la pena cuestionarnos: ¿cuál sería el mejor rasero o criterio de gobernanza a estudiar y tener en cuenta, en los diferentes programas de gobierno de los candidatos, que nos permita elegir de manera acertada al primer mandatario para la ciudad?

Una buena muestra de excelente criterio de gobernanza, que a pesar de haber transcurrido cerca de siete siglos sigue teniendo relevancia hoy, nos la ilustró el pintor del periodo gótico pre-renacentista Ambrogio Lorenzetti en 1338, siglo XIV, en su pintura mural de “Alegoría de los efectos del Buen y Mal gobierno”, quien la realizó por encargo del gobierno autónomo de Siena (Toscana, Italia) para el palacio público, sitio de reuniones del consejo de los principales gobernantes, salón de los nueve o de la paz donde aún permanece.

El mural muestra la importancia del bien común y que este nunca puede estar por debajo de ningún interés privado. El mural; está dividido en tres partes, una parte es la pared de fondo frente a la entrada que ilustra la alegoría a la estructura de poder del buen gobierno, la segunda parte en la pared de la derecha que ilustra las consecuencias del buen gobierno y la tercera parte en la pared de la izquierda que ilustra la alegoría y las consecuencias de un mal gobierno.

La alegoría del buen gobierno en el fondo está precedida por la figura de un mandatario sentado en su trono, quien representa el bien común, encima del mandatario se pueden observar las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad, a su lado las virtudes ciudadanas, que siempre deben brillar en el diario vivir de la ciudad: La Paz, la Justicia, la Sabiduría, la Fortaleza, la Prudencia y la Templanza.

La Justicia aparece dos veces, resaltando la importancia a esta virtud, por un lado, aparece sentada al lado izquierdo del mandatario con la cabeza de un malhechor en sus piernas, por otro lado, aparece la Justicia sentada en un trono a la derecha del mandatario, vestida de rojo purpura con un letrero que dice “Amad la Justicia, vosotros que gobernáis esta tierra”, encima de su cabeza hay un ángel, la sabiduría, quien sujeta las cuerdas de una balanza.

La Justicia, debajo de la sabiduría, administra la balanza con platillos en cada una de sus manos, en cada platillo hay un ángel, quienes representan el concepto Aristotélico de Justicia Conmutativa y Justicia Distributiva. En una mano un ángel decapita a un individuo y corona a otro, a cada uno corresponde lo que se merece, Justicia Distributiva, en la otra mano, el otro ángel entrega a unos mercaderes los instrumentos de medida usados en el comercio, pagar lo correcto, lo justo, Justicia Conmutativa.

Debajo de la Justicia aparece la figura de la Concordia a quien le llegan dos cuerdas que parten de cada uno de los ángeles. De la concordia parte una cuerda que es sujetada por un grupo de ciudadanos que tienen vestidos diferentes, no son un grupo homogéneo y tienen su propia individualidad, profesiones diferentes y extracción social diferentes, pero todos con la misma estatura, lo cual significa Equidad, todos estos representan a las personas y las instituciones de la ciudad. La cuerda termina en la mano del gobernante, el bien común.

El mensaje es claro, se necesita Sabiduría, Justicia y Concordia para que la ciudad marche poniendo el bien común por encima del particular. Todos deben someterse a los valores morales y cívicos que representan las virtudes.

Las consecuencias de manejar el gobierno bajo los principios de buen gobierno es ilustrado en el mural de la derecha. La ciudad se muestra prospera, tranquila, en armonía, en paz, fluyendo con diferentes actividades, comerciantes, construcción, educación, actividades lúdicas, bailarinas, fiestas de bodas, además se muestran actividades del buen gobierno en el campo que rodea la ciudad, arado, siembra y cosecha. Campesinos alegres, burgueses montando caballo libremente. Una ciudad gobernada con Justicia, hay seguridad y felicidad en sus gentes. Cada estrato social desarrolla las actividades, que le son propias, con normalidad. En este mural se ve un letrero sostenido por una figura alada que representa la Seguridad que dice: “Sin miedo, cada persona puede transitar libremente; cada quien puede labrar y cultivar, dado que en esta comunidad se mantiene la Justicia como su soberana, quien despoja al mal de todo su poder”.

La pared de la izquierda ilustra la alegoría de lo que sería un mal gobierno y las consecuencias de este. El mal gobierno es representado por la personificación del mandatario como un tirano, una figura demoniaca, con colmillos, cuernos, cabellera diabólica, mirada con estrabismo, garras en manos y pies. Una cabra negra a sus pies que simboliza la Lujuria, una daga en su mano que constituye la Traición. Encima del tirano aparecen la Avaricia o Corrupción, la Soberbia y el Orgullo o Vanagloria. A su lado la Crueldad, la Traición, el Furor, el Engaño, la División y la Guerra. La Justicia aparece, debajo del tirano, atada y sujeta por una persona, sin su manto, sin su corona característica, la balanza tirada en el suelo.

El mural muestra las consecuencias de este mal gobierno que son: Corrupción, Inseguridad, muerte, la ciudad destruida, descuidada, campo destruido y quemado, no hay comercio floreciente. Aparece una inscripción sostenida por una figura que representa la Maldad que dice: “Debido a que cada uno busca su propio bien, en esta ciudad la Justicia está sujeta a la Tiranía: en esta ciudad nadie pasa por ningún camino sin temer por su vida, pues hay asaltos fuera y dentro de las puertas de la ciudad”.

Durante estos 31 años de elección popular de alcaldes hemos tenido más muestras de mal gobierno que de buen gobierno, la corrupción ha acampado, al punto de que han sobrevenido destituciones de alcalde, no se ha podido superar la trampa de apoyos económicos al candidato para posterior cobro de retribución por medio de contratos, puestos burocráticos y dádivas.

Las opciones tienen consecuencias para los individuos y para los pueblos, depende de cada uno de nosotros cerrarle el paso a la corrupción, no dejarse engañar por los demagogos, tener valores por encima de las ventajas. Como lo dice Nicole Muchnik, periodista del El País: “Con buenas instituciones, las persona se motivan, la corrupción se sofoca y la parte retenida por el estado, los impuestos, se utiliza para el bien común”. Para crear una comunidad justa son necesarias las virtudes (buen gobierno), como también es necesario no dar cabida a los vicios, como el fraude, la corrupción, la mentira, la traición (mal gobierno).

En Cartagena tenemos en este momento la oportunidad precisa para no dar cabida a las malas prácticas que han conducido a la ciudad por caminos oscuros de corrupción y desigualdad. Levantemos nuestra voz de protesta e indignación ante tantos hechos de corrupción que nos han acompañado en estos últimos 31 años, como dice Nancy Sherman “Quien carece de compasión no puede captar el sufrimiento de otros, sin capacidad e indignación podemos no percibir las injusticias”, estudiemos a fondo los programas de gobierno y ojalá elijamos uno que finalmente guíe a la ciudad por buenos rumbos, con buen gobierno, en el que el interés común prime sobre el particular… como lo ilustró Ambrogio Lorenzetti hace 681 años!!

* Ingeniero químico, MBA y especialista en Gestión Ambiental

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