Pobreza: desafío extremo

Por Germán Danilo Hernández *

La encuesta de percepción ciudadana de Cartagena Cómo Vamos y el estudio ‘Capital Social y Liderazgo’, realizado por el investigador John Sudarsky, coincidieron recientemente en dar pinceladas cualitativas y cuantitativas a uno de los más grandes y desatendidos padecimientos históricos de la ciudad: la pobreza extrema.

Los estudios no sorprendieron a nadie; sirvieron para constatar un fenómeno que se nos enrostra día a día, que nos debería avergonzar como sociedad, pero que para muchos es solo una parte del ‘paisaje’.

No obstante, en esta oportunidad hay expectativas por las reacciones de sectores de poder, que plantean soluciones definitivas, y de las que son voceros el alcalde mayor (e), Pedrito Pereira, y el empresario cartagenero y columnista, Jorge Enrique Rumié, en representación del sector industrial.

El mandatario local mantiene abierta una convocatoria para unificar esfuerzos y voluntades, que permita pasar de los diagnósticos y estudios a la acción, mediante el diseño e implementación de un Plan Estratégico contra la Pobreza extrema, que recoja todos los análisis y propuestas existentes, identifique fuentes de recursos, defina prioridades, y se convierta en la hoja de ruta para lograr a 2033 la erradicación de la pobreza extrema.

La más entusiasta, aunque polémica, aceptación a esa iniciativa que encabeza Rumié, consiste en la creación de un fondo público con destinación específica para superar la pobreza extrema en Cartagena, que se nutra, entre otras fuentes, de los nuevos ingresos que por concepto de Industria y Comercio recibirá el Distrito por parte de Reficar, que serían de aproximadamente $62 mil millones anuales.

Los excelentes resultados financieros de la refinería de Ecopetrol conllevan al aumento de sus impuestos; el pago no representa un acto desbordado de filantropía, es su obligación para con el Estado; sin embargo, ante las prevenciones que genera en algunos la destinación final de los tributos, es saludable proponer que tales recursos se canalicen legalmente para combatir la pobreza extrema.

No deberían los empresarios locales y los que tienen aquí sus industrias, tomar como escudo protector a Reficar para simbolizar con ello el cumplimiento de su responsabilidad social contra la pobreza. Sería mucho más efectivo y altruista que, motivados por el efectivo liderazgo de Kike Rumié, se anunciaran también decisiones de más empresas de dejar en Cartagena los tributos que actualmente entregan a otras ciudades, y de destinar porcentajes de sus grandes utilidades para engrosar el fondo propuesto, con la correspondiente vigilancia y participación activa en la construcción y ejecución del Plan Estratégico contra la Pobreza.

Los pasos dados por el alcalde y Rumié son significativos, los respaldos deben trascender las declaraciones para proceder a la acción en este desafío extremo de ciudad, en el que nadie puede pasar de agache.

* Periodista, columnista, docente universitario y asesor de comunicaciones

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