La rebelión de la granja venezolana

Por Adolfo de Ávila Díaz   *

Qué vigencia y aplicación tiene hoy, en el caso venezolano, la alegoría al régimen soviético escrita por George Orwell en 1943: ‘Rebelión en la granja’, donde representó a este régimen en una granja en la cual los animales que vivían en un ambiente de desigualdad y oprimidos por los humanos, se rebelan contra el granjero siguiendo el sueño del cerdo mayor.

Los animales se toman la granja y los cerdos toman el control de esta bajo la dirección de su líder Napoleón. En un inicio las cosas marcharon bien y se notó una mejoría con relación a la situación de opresión y desigualdad social que tenían cuando la granja era manejada por el granjero. Pero rápidamente las cosas fueron cambiando y, a medida que el tiempo fue transcurriendo, Napoleón se fue convirtiendo en un líder opresor, mentiroso y despótico hasta el punto de modificar a su acomodo las leyes que fueron acordadas al principio de la rebelión. Napoleón, quien para la consumación de su régimen contó con el respaldo y fuerza de los perros rabiosos, llegó a asesinar a todo aquel que se le opusiera, incluyendo a su compañero de fórmula en la rebelión.

Los cerdos, con en el liderazgo de Napoleón, tomaron posesión absoluta de la granja y al final llegaron a parecerse tanto a los humanos que terminaron caminando en dos patas, viviendo en la casa del granjero, vistiéndose con sus ropas, durmiendo en sus camas, bebiendo whisky fino, cenando con sus platos y cubiertos,  aceptando con beneplácito la visita de los granjeros vecinos, a quienes brindaban generosas atenciones, mientras los demás animales tenían que trabajar forzadamente para mantener la granja y todo este despilfarro.

Esta misma alegoría la podríamos aplicar a lo sucedido en Venezuela, donde la desigualdad social, alimentada por una clase dirigente indiferente, fue caldo de cultivo para que surgiera un movimiento liderado por militares de rango medio, que promovió unas acciones para lograr una mejor distribución de la riqueza y un mejoramiento de las condiciones de vida de la población en general. Fue así como surgió un líder en este movimiento, que se presentó al pueblo como una solución al estado de desigualdad y corrupción imperantes. Este líder: Hugo Chávez, logra el respaldo del pueblo muy fácilmente y llega al poder utilizando la vía democrática. Y, como en la granja de Orwell, inicialmente las cosas marchan mejor que lo que se tenía anteriormente pero, poco a poco, como los cerdos, los nuevos dirigentes (Chávez/Maduro), se van afincando en el poder, llegando a revertirse las cosas y a comportarse igual o peor que los opresores a los que habían derrocado. Al final nada se logró y la población en general continúa en la misma o quizás en peores condiciones de desigualdad, hambre y opresión que antes. Lo único que hicieron, como en la historia de la granja, fue cambiar de opresor.

No obstante, en la actualidad  la oposición en Venezuela ha cobrado fuerza, llegándose a tener un presidente encargado nombrado por la Asamblea Nacional de Venezuela, quien con un amplio respaldo del pueblo venezolano y la comunidad internacional está exigiendo la convocatoria a elecciones libres y democráticas. Los perros rabiosos, que en la granja representan a los militares, respaldan con toda su capacidad de fuerza bélica al gobierno del régimen bolivariano de Nicolás Maduro, a quienes como contraprestación les han entregado el control absoluto de la empresa de petróleos del país, fuente del 95% de sus divisas, y el control del programa de alimentos, el cual está bajo la subordinación del Ministerio de Defensa, que es el que decide cómo se distribuye, importan y comercializan los alimentos, ejerciendo un control del presupuesto de 60 mil millones de dólares asignados desde el 2004 hasta el 2018, según datos suministrados por Transparencia Venezuela.

Por otro lado, en la actualidad hay seis estados del país donde sus gobernadores son miembros retirados de las Fuerzas Armadas y, además de esto, cinco Ministerios son manejados a su antojo por los militares. Todas estas prebendas hacen que los perros rabiosos de la granja en Venezuela defiendan a los cerdos en el poder que lidera el régimen bolivariano, un gobierno calificado como un narcoestado corrupto, con una inflación de más de un millón por ciento anual, una deuda externa impagable, una producción industrial nacional acabada, y una diáspora de su población por los altos índices de desempleo, pobreza y  hambre.

Con 1.200 generales nombrados de Primera Línea, con las garantías y beneficios anotados, es poco probable que de allí surja una posición de oposición al régimen. La esperanza estaría entonces en que la solución provenga de la rebelión de los militares de segunda línea nuevamente, y estos sean quienes le quiten el respaldo al gobierno liderado por el cerdo mayor Nicolás Maduro, respalde al presidente encargado Juan Guaidó y se convoque finalmente, como es el sentir de la mayoría del pueblo y la comunidad internacional, a elecciones libres para un nuevo gobierno, y que este nuevo gobierno traiga la anhelada equidad y mejoramiento de las condiciones de vida a todos en general en la granja venezolana, dando por finalizada la vigencia y aplicación con lo expuesto por Orwell en su alegoría de la ‘Rebelión de la Granja’ después de 20 años de ocupación del poder por el nefasto régimen bolivariano.

* Ingeniero

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