Enrique Santos Calderón, el periodista de la paz

Por Rudy Negrete Londoño *

En la comisura de sus labios se dibuja una sonrisa que ilumina su rostro con el esplendor de esos valientes de cada día, de aquellos que podríamos denominar como los auténticos de la humanidad, de esa reducida minoría que en algún momento se atrevió a tocar el cielo con sus manos. A sus setenta y tres años, hoy Enrique Santos Calderón, el reconocido exdirector del diario El Tiempo, no se arrepiente de nada de lo que ha sido el accidentado trajinar de una existencia al servicio de la paz y la reconciliación.

Una vida llena de correrías periodísticas que le han permitido ser un testigo de primera mano de los hechos más estelares del país, y que hoy lo consagran como una de las voces más lúcidas de la historia reciente de Colombia, después de entregar su vocación a aquella labor que uno de sus grandes amigos: Gabriel García Márquez, sentenció sin reservas como el mejor de todos los oficios: el Periodismo.

En la estirpe de los Santos siempre han convergido una vena política y otra periodística. Y justamente allí, en esa desafiante ruptura, es donde Enrique, el hermano mayor del expresidente de la República Juan Manuel Santos, ha sabido desmarcar con guantes de seda dos mundos paralelos pero evidentemente discordantes.

A través de un viaje al pasado, este invitado de lujo que estuvo presente en el Hay Festival de Cartagena nos subió en la nave de sus recuerdos, escapándonos, así, al universo de sus experiencias, desde donde pudimos conocer su testimonio de salida. Adentrándonos en la órbita de sus profundas  anécdotas, el reconocido columnista de ‘Contraescape’ y exdirector de la memorable revista ‘Alternativa’, nos contó de primera mano todas aquellas tensiones y rupturas que han tenido lugar entre la  prensa y el poder en Colombia, pero, sobretodo, al interior de la reconocida dinastía de los Santos, quienes por muchos años estuvieron al frente del diario más influyente del país: ‘El Tiempo‘.

Enrique, quien ha sido un hombre acostumbrado a cuestionar el establecimiento desde adentro, se ha dado a conocer por trabajar durante muchos años de la mano de importantes periodistas e intelectuales que marcaron el curso de una generación, entre ellos Orlando Fals Borda, Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio y Daniel Samper Pizano; asumiendo siempre una postura crítica y de contundentes reflexiones a través de sus columnas.

Hoy, Enrique Santos ha decidido compartir sus memorias a través de su más reciente libro: ‘El país que me tocó’. Con aquella voz lucida que tanto lo caracteriza, el autor a través de esta obra logra condensar las cinco últimas décadas de la historia reciente de nuestro país, a partir de sus profundas transformaciones de guerra y paz.

Con un abordaje de cara a esas realidades trepidantes y convulsionadas que caracterizan a un país como el nuestro, este escritor nos cuenta todas las verdades no reveladas que tuvieron lugar durante los dos cuatrienios presidenciales de su hermano menor Juan Manuel Santos para sacar adelante el proceso de paz en Colombia, en el que Enrique trabajó de manera infalible desde las sombras. Un desenlace cautivante en donde se describen, con lujo de detalles, los puntos de encuentro y desencuentros que dieron lugar a la firme culminación de un conflicto de más de medio siglo entre el Estado colombiano y la guerrilla más antigua y numerosa del hemisferio.

Hoy, Santos Calderón puede volver su mirada hacía el pasado y evaluar cómo sus aportes fueron determinantes para la conquista de un fin superior en el que, sin duda alguna, él fue uno de los principales baluartes cuando esta gran torre de marfil parecía venirse abajo.

Enrique Santos Calderón trabajó durante muchos gobiernos que antecedieron al de su hermano por una salida negociada al conflicto armado, a pesar de que no se lograra materializar en su momento esa importante conquista. A pesar de ello, Enrique nunca se rindió.

Paradójicamente, su fecha de nacimiento coincide con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Este auténtico periodista hoy nos deja más que claro que vino a este mundo a cumplir una importante misión por la conquista de la paz y la reconciliación, en un país cuyos actores armados, que antes se veían a través de las miras telescópicas de los fusiles, hoy se pueden mirar de frente y a los ojos gracias al diálogo sincero y razonado.

Fotos: María Fernanda Navarro

* Comunicador social – periodista

 

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