Cómo posicionar a un candidato en una campaña publicitaria electoral

Por Iván Posada Marrugo *

Investigar los problemas de las localidades y de los barrios que la componen con el fin de proponer en cada caso soluciones generales y específicas es la forma más fácil de conectar con la ciudadanía. Eso es, en esencia, lo primero que debe tenerse en cuenta para posicionar en la mente de los potenciales electores la imagen (nombre y rostro) de un candidato a un cargo de elección popular.

Pero, más allá de ello, para formar la imagen pública de un candidato se necesita un auténtico Plan de Marketing Político y una estrategia clara, medible y aterrizada, pues el éxito es predecible y provocable.

Sin embargo, no existen fórmulas mágicas para que un candidato sea exitoso; habrá, desde un principio,  muchos factores para tomar en cuenta. Los problemas de las localidades, el presupuesto, el tiempo para lograrlo y niveles de aceptación estos son solo algunos de ellos.

A nueve meses de las próximas elecciones locales, reseñamos algunos de los aspectos para tener en cuenta si quiero lanzarme a la Alcaldía de Cartagena.

El marketing político es una ciencia especializada que, utilizada por un profesional experto y experimentado, se convierte en la carta de navegación de cualquier campaña a un cargo de elección popular.

Por ello, como asesor de marketing político que he sido y sigo siendo no dejo de sorprenderme cómo muchos candidatos, algunos con experiencia, otros no tanta y algunos sin ningún tipo de experiencia política ni en cargos de elección, llegan a mi oficina y, cuando les pregunto: “¿cuánto dinero tienen destinado para su campaña?”, me devuelven la pregunta y me dicen: “y cuánto necesito?”; y yo les respondo, de una: “usted necesita entre $10 mil a $15 mil millones para llevar a cabo una campaña a la Alcaldía de Cartagena de Indias”.

Así que este es el primer punto: ¿cuánto tengo y cuánto soy capaz de conseguir para mi aspiración?”

Segundo: ¡mi hoja de vida! ¿Tengo experiencia en cargos de dirección? ¿He tenido problemas con los entes de control? Si los he tenido, ¿de qué tipo?; ¿fue un escándalo mediático? ¿He realizado los suficientes servicios sociales, que casi nunca son suficientes, como para que mi nombre sea recordado? Para que pueda tener opción debe -al menos – registrar en una encuesta.

Tercero: la investigación de mercado. Es el momento de medir qué tanto marcan mis posibles contrincantes, quiénes son y que tanto los recuerdan a ellos y a mí.

En este punto de la investigación de mercado es cuando llega la hora de la verdad. Debe ser realizada por personas con los conocimientos necesarios y la debida experiencia, debidamente acreditados e inscritos y reconocidos por el Consejo Nacional Electoral. Este punto es esencial, ya que permite mostrar las encuestas al público, cuando se requiera, a través  de los medios de comunicación (top of mine), con el fin de contribuir al posicionamiento del nombre del candidato en la mente del posible elector.

Cuarto: elegir bien un asesor calificado y con experiencia para hacer un plan de marketing político. No basta ser diseñador, ni siquiera publicista. Hay que tener los conocimientos de cómo diseñarlo, ejecutarlo y hacerle seguimiento, para poder presentar al pre o candidato. Aquí se debe comenzar realizando la imagen corporativa del aspirante: cómo lo vamos a presentar gráficamente, si por su nombre de pila con su apellido o por un apodo, (marca, logo o marcasímbolo), su partido político; ¿tiene manuales de presentación corporativo o puedo tener libertad para presentarlo, como yo creo?

Quinto: comienza el trabajo en las tres localidades. ¿Ya la investigación de mercado debió haber marcado dónde me conocen y dónde no? El sistema de líderes es algo complicado y de difícil manejo. Los hay muy comprometidos con sus comunidades, otros no tanto, otros son oportunistas, vivos; son los famosos puyaojos. En fin. A este punto, el de los líderes, le daremos un trato muy especial en otro artículo.

Sexto: el aval. Este es el dolor de cabeza de muchos candidatos. Algunos, antes de lanzar su aspiración, ya tienen su aval; algunos se cambian a última hora; a otros les bailan el indio y varios les hacen conejo. Sin este importante recurso no hay nada. Es más: todo lo que se haya hecho  y realizado se puede ir al traste si no se obtiene un aval, así que piensen muy bien este punto. ¿Tengo el suficiente respaldo de mi partido como para conseguir mi aval?

Son solo algunos puntos que muy humildemente expreso. En una próxima edición volveré con otros más, para terminar este capítulo sobre cómo posicionar a un candidato en una campaña publicitaria electoral.

Publicista experto en Marketing

 

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