Mapa de prosperidad

Por Germán Danilo Hernández *

Una de las herramientas más usadas por quienes acostumbran a visionar sus metas y propósitos del nuevo año, es el llamado ‘mapa de la prosperidad’, se le conoce también con otros nombres y consiste en armar un collage con las imágenes que ilustran los sueños y anhelos propios. Así, por ejemplo, se recortan figuras de aviones, barcos y maletas, si el deseo es viajar, fajos de billetes para simbolizar la meta de nuevos ingresos, diplomas para proyectar metas académicas, casas, carros, fincas, empresas, matrimonios, hijos, empleos, etc. acordes a los objetivos propuestos.

Algunos elaboran los mapas de la prosperidad con recortes de revistas sobre una cartulina, les escriben nombres, fechas idealizadas para alcanzar cada una de las metas y los fijan en algún lugar visible de la casa o trabajo, otros los diseñan en sus computadores, inclusive con videos y los tienen a su alcance en el escritorio, para mantener contacto visual permanente con sus ideales.

Expertos en programación neurolingüística (PNL) aseguran que visionar con imágenes reales los sueños, hacen que el cerebro genere más atención en ellos y conduce a una mayor concentración de energías para alcanzarlos.

Desde una perspectiva más práctica, tales mapas podrían considerarse como un ejercicio de planificación individual, porque en paralelo con las fuerzas mentales, emocionales y espirituales que se activan, hay un trabajo arduo de día a día para materializar los sueños allí plasmados.

En ese orden de ideas, qué bueno sería darle al mapa de la prosperidad un alcance colectivo o, dicho de otra manera, tener la oportunidad de construir conjuntamente como sociedad  mapas de prosperidad que nos involucren a todos, para poder visionar la ciudad que queremos, el departamento que deseamos y el país que soñamos.

Pienso que en Cartagena y Bolívar ejercitamos muy poco la capacidad de soñar, prevalece el conformismo o resignación con una realidad inferior a nuestros anhelos. Convendría que, al ejercicio técnico de planeación institucional y ciudadana, se le incorporaran visiones oníricas que estimularan su conversión a nuevas realidades.

Si bien la realidad virtual está en pleno auge y los sectores de la arquitectura y construcción descrestan con fantásticas creaciones tridimensionales, nos hace falta acercar más esos avances a nuestras metas indefinidamente aplazadas, a nuestros sueños de ciudad, verlos más seguido y concentrar más las energías colectivas para alcanzarlos.

Mientras logramos ese propósito de visionar en conjunto a nuestro terruño, sería bueno que en los mapas individuales que comienzan a construirse, se incluyeran aportes a esas metas colectivas esquivas y se visionaran también los propósitos de recuperar, por ejemplo, la estabilidad política, la capacidad de elegir buenos gobiernos y de ser mejores ciudadanos, para que sea más viable conquistar el bienestar y prosperidad territorial con que soñamos.

* Periodista, columnista, docente universitario y asesor de comunicaciones.

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