Los invencibles de Macayepo

Por Rudy Negrete Londoño *

A Macayepo antes solo se podía llegar montados sobre bestias. Eran las únicas capaces de andar por los caminos que conducen a este corregimiento de El Carmen de Bolívar escondido en la Alta Montaña. Su nombre parece recordar un viejo lenguaje amerindio, pero también evoca tristeza, un sentimiento que contrasta con el espléndido paisaje de los Montes de María.

Macayepo es sinónimo de masacre. El 14 de octubre del 2000 un grupo de paramilitares asesinó a 12 campesinos. La historia colombiana la registró como una de las peores atrocidades, justo por la crueldad de sus autores y el desplazamiento a que se vieron abocados los habitantes del corregimiento bolivarense.

La tragedia no se olvida. El pasado 21 de diciembre, los niños de la población entonaron aquella canción de José Luis Perales, dedicada a la organización Aldeas Infantiles S.O.S. en España, que se convirtió en un ícono mundial. Todos ellos, vestidos de blanco, al unísono, entonaron: “Que canten los niños, que alcen la voz // Que hagan al mundo escuchar // Que  unan sus voces y lleguen al sol // En ellos está la verdad…

Ese viernes no fue un día cualquiera para Macayepo. Los habitantes del corregimiento conmemoraron los catorce años de su retorno al territorio. En la cima de las montañas montemarianas cientos de personas celebraban este día histórico en que decidieron vencer el miedo ante la persecución feroz de los grupos al margen de la ley y regresar de una vez por todas a su tierra. A esa tierra que sienten como suya y que es rica en el cultivo de los aguacates.

Con cantos, presentaciones culturales, versos, piquerias  y reconocimientos a sus líderes se festejó, una vez más, la conquista de la esperanza sobre el desaliento. Gente pujante y trabajadora, con sombreros tradicionales adornando sus rostros enteros y firmes, se congregaron en esa cita inaplazable con la vida. Generaciones diversas de campesinos, en medio de sonrisas llenas de esperanzas, se vistieron de fiesta para rememorar los catorce años del regreso definitivo a su terruño.

Luego de un minuto de silencio en honor a los desaparecidos que les arrebató la guerra, Aroldo Canoles Ramos, el reconocido líder de Macayepo y la Alta Montaña, se dirigió a toda la comunidad diciendo:

Es importante para nosotros conmemorar estos 14 años de retorno, porque aún existe un gran desconocimiento en el territorio nacional sobre esta experiencia en la que tuvimos la osadía de vencer esas líneas invisibles demarcadas por el miedo. Hoy las nuevas generaciones ya están creciendo y todavía ellos se preguntan qué pasó en este poblado, y nosotros tenemos la responsabilidad histórica  de responderles”, expresó el dirigente comunitario mientras subrayaba delante de cientos de niños que lo miraban expectantes “¡Es que lo que nos pasó no fue una cosa de poca monta!”.

Macayepo es hoy un ejemplo bolivarense para el país, una lección  cotidiana de resistencia, de reinvención, de resilencia, de perdón y olvido. Es la manifestación viva de la fuerza de una gente invencible que ha logrado reconstruir el pueblo a punta de esfuerzos por sobreponerse al dolor de las guerras fatídicas del pasado.

Este corregimiento se ha convertido en una tierra de ensueño, porque ha logrado conquistar esa tranquilidad con la que sus habitantes habían soñado alguna vez. Esa utopía de felicidad que no habían podido experimentar desde años atrás, y que se creía perdida, hoy se hace manifiesta a través del mejoramiento rotundo de la calidad de vida de un pueblo que se  levantó en medio de la desolación.

Ahora los niños de Macayepo sonríen en los parques y las calles pavimentadas donde corren a diario. Quizás sin conocer las razones por las que sus padres en algún momento tuvieron que huir a Sincelejo y Cartagena para escapar del dolor. Pero como quiera que haya sido, los invencibles de Macayepo han regresado con la tenacidad y el tesón que los caracteriza frente al trabajo y sus ganas por salir adelante.

El 21 de diciembre, finalizó durante aquella tarde, en medio de sonrisas y abrazos, donde todas las familias del corregimiento, cantaban ese memorable vallenato de Rodolfo Carrasco, cuyas estrofas configuran el himno de su territorio natal. Dice así:

“Tierra de ensueño / mi mundo pequeño / Al pie de la montaña majestuosa / Habitada por gente laboriosa que ha trabajado con mucho empeño…

“Pero la muerte llegó / la gente huyó / se fueron desplazados / y la maleza cubrió calles y casas de aquellos poblados…

“Y mi arroyito volvió, volvió a regar sus prados / Y palenquito volvió, volvió a regar sus prados…

“Y mi arroyito volvió, volvió a regar sus prados / Y palenquito volvió, volvió a regar sus prados…

Todos los habitantes de Macayepo celebran que la vida haya vuelto a reverdecer en medio de importantes proyectos en los que sus líderes hoy son partícipes. Como una de esas grandes victorias reconocen  la construcción de la Transversal de los Montes de María, una obra liderada por el gobernador Dumek Turbay Paz con una inversión que supera los $20 mil millones a través del Contrato Plan con el Gobierno Nacional.

Esta vía que conectará a Macayepo, en el Departamento de Bolívar, hasta Chinulito, en el Departamento de Sucre, les permitirá en adelante a cientos de familias campesinas potenciar su producción. Sobre esta vía también tendrán lugar los recorridos de ciclomontañismo durante los próximos Juegos Nacionales 2019. Atravesando justamente por esta emblemática ruta que en el pasado, solo era posible transitar montados sobre bestias.

* Comunicador social – periodista

 

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