2019, año de la reinvidicación moral de la ciudad

Por Juan Conrado Ovalle *

Cuando se comienzan  a respirar los aromas del nuevo año, son muchos los propósitos y deseos que se expresan para que las cosas que no resultaron bien en el 2018 tomen nuevos caminos, que conduzcan a convertir en realidad esas aspiraciones, ya sea en el ámbito personal o del entorno donde actuamos.

Igualmente, la ocasión es propicia para recordar algunos hechos acaecidos en el pasado reciente, para analizar, aprender y no volver a repetir los errores cometidos, ya que solo así podemos indicar  que se han asimilado las enseñanzas que dejan los fracasos o los golpes recibidos, de lo contrario si no cambiamos de actitud y reflexionamos sobre todo aquello que no debió hacerse o cometerse, volveremos a caer en las mismas equivocaciones, convirtiendo nuestro accionar en un círculo vicioso, que nos hace perder la confianza en nosotros mismos y en todo aquello que podemos transformar.

Si nos centramos en hechos y sucesos ocurridos en nuestra Cartagena de Indias durante el año 2018, encontramos una serie de acontecimientos que desdicen mucho de lo que somos como sociedad, ya que fueron varios los escándalos que nos pusieron en la mira tanto en el ámbito nacional como internacional, lo cual repercute para que nos señalen como una ciudad donde se puede hacer de todo, tanto por nativos como foráneos, sin que nada les pase, donde la informalidad y violación de las normas campea en diferentes ámbitos de la vida de la ciudad, siendo lamentable que nos hemos ido acostumbrado a ello y lo anormal lo estamos percibiendo como normal.

Si queremos que la ciudad tome un nuevo rumbo debemos comenzar por reconocer la situación, que las cosas no se están haciendo bien, que sigue siendo un grave error seguir tapando con oropel las realidades que se viven en diferentes sectores de nuestra urbe.

Nos preguntamos para reflexionar: ¿puede ser normal una ciudad que en el presente año tuvo cinco alcaldes entre electos, designados o por encargo?: ¿se podrá hablar de una institucionalidad respetable que de respuestas a las necesidades y requerimientos de la ciudadanía y marque el paso hacia un desarrollo sostenible, cuando quienes han ejercido la primera autoridad distrital han terminado en la cárcel o impedidos para ejercer el cargo?

Podemos asumir como ejemplar que el Concejo Distrital, haya sesionado en el transcurso del año con poco menos de la mitad de sus miembros, dado que los restantes estaban privados de la libertad y otros aún en investigaciones por el conocido caso de la elección de la contralora, que debería ser la vigilante de los recurso públicos. ¿Puede generar credibilidad una corporación con semejante antecedente? Con lo acontecido en la Alcaldía y el Concejo distrital podemos decir que se perdió el año, dado que el daño ocasionado se refleja cada vez más en la pérdida de calidad de vida y jerarquía como ciudad.

Ante semejante panorama, debemos señalar que la culpabilidad de lo que estamos viviendo y padeciendo en Cartagena, a pesar del ocultamiento que se hace por estos días, con la rumba y goce que se vive en el sector turístico y playas de ciudad, no se debe exclusivamente a quienes se han hecho elegir para cargos públicos, sino que gran culpa recae sobre los electores, quienes de manera ligera y con poca reflexión, al recibir en muchos casos migajas, terminan eligiendo a personas con poco valor moral y sentido de responsabilidad con la ciudad, cuyo principal fin es llenar sus arcas con los recursos del erario.

El 2019 debe ser el año de la reivindicación moral, considerando que se deberá escoger: alcalde, concejales, gobernador, diputados y ediles. Será la oportunidad para que emerjan nuevas opciones, donde con firmeza nos hagamos sentir como ciudadanos, construyendo un verdadero equipo de trabajo por la ciudad, por encima de partidos o movimientos políticos, sin ser excluyentes, pero selectivos, cuyo fin sea fundamentalmente buscar el bien general por encima de intereses particulares, donde el respeto por los recursos públicos sea una práctica ejemplar, donde se estimule la participación activa, generando nuevos liderazgos, principalmente de jóvenes y mujeres talentosos de diferentes sectores de la ciudad y los corregimientos, regidos por unos principios y valores que marquen la conducta a seguir por todos los que creemos que la ciudad pude seguir adelante si hacemos cosas diferentes a lo que tradicionalmente han sido las prácticas políticas.

Para todos nuestros lectores, un nuevo año lleno de esperanza, con la convicción de que en equipo podemos construir la ciudad que todos queremos y merecemos.

* Ingeniero industrial, docente universitario y consultor empresarial.

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