La muerte de un gran ciudadano

Por Danilo Contreras Guzmán *

Muy poco podría agregar en estas prescindibles líneas a los sentidos y justificados homenajes que personajes y plumas reconocidas hacen por estos días por cuenta del fallecimiento del gran cartagenero que fue Carlos Villalba Bustillo. Pese a ello, no puedo dejar de expresar la turbación que me produce la partida de un hombre del Caribe que se construyó asimismo como un paradigma ético en una ciudad cuya decadencia el propio difunto se encargó de fustigar. Su muerte marca, quizás, el fin de una época en la que la gente se ponderaba por la sustancia de su intelecto y no por la marca y el año del vehículo que los transporta.

danilo-contrerasSéneca decía de Catón: “nada más grato a los ojos de Júpiter, si se digna contemplarlo, que el espectáculo de Catón, tras los repetidos desastres de su partido, manteniéndose en pie en medio de las ruinas de la República”, así rememoro a Villalba, siempre de pie, digno, algo distante, en medio de la debacle de la ciudad.

Fui su alumno cuando apenas rondaba los 18, quizás 19 años, en los salones del primer piso del claustro de San Agustín. La erudición de la cátedra de derecho administrativo que dictaba imperturbable al filo del sopor de medio día, podía ser algo excesiva para quien, como yo, apenas abandonaba la adolescencia por aquella época. Desde esos días recuerdo la agudeza de su inteligencia que se encarnaba en sus ojos de lince indómito que todo lo escrutaba a profundidad y de su pluma que más se asemejaba a una filosa e implacable espada que no se arredró nunca ante el poder.

Uno le guarda respeto inmarcesible a ese tipo de maestros; estos son una especie de antorcha que ofrece luminosidad en los oscuros recodos del camino. Siempre fue y será mi profesor Carlos Villalba Bustillo.

Por lo anterior recuerdo con gratitud que me enalteció, sin haber sido su amigo personal, con su mención en dos de sus columnas dominicales. La primera de ellas la escribió en mayo de 2012 y la tituló ‘El Abasto’. Por aquellos días, en mi condición de servidor público impulsaba la idea del modelo que transformaría el abastecimiento alimentario en la ciudad y la fórmula de traslado del Mercado de Bazurto que está ordenada judicialmente y que parece no estar en la agenda pública de los gobernantes. En esa oportunidad Villalba escribía: “El consejero Danilo Contreras le ha propuesto a la ciudad un sistema de abastecimiento que comprendería una central y cuatro mercados sectoriales… Una propuesta que merece que la ciudad se vuelque a debatirla pensando en el interés general”. Ahora no me cabe la menor duda que solo él consideró la propuesta.

En ocasión más reciente, esta vez en abril de 2015, el profesor Villalba hizo eco de una nota escrita por mí y que denominé ‘El plagio’. Villalba respaldó la denuncia que hice y en su columna ‘Y Alex, tan contento’ dejó expresa, una vez más, su irreductible rechazo a los malos manejos de los asuntos públicos.

En su nota referida expuso: “Danilo Contreras denunció el pasado miércoles aquí, en El Universal, que una firma contratista del Distrito había plagiado un documento suyo como antiguo asesor del despacho del alcalde sobre la promoción de un abasto que supliera a Bazurto. La firma copiona cobró $170 millones por pasar de un logo oficial a un membrete privado las recomendación del autor y fue la misma que diligenció el empréstito de los $250 mil millones”.

La memoria de Villalba Bustillo me hace sentir bríos de juventud, pues espero tener vida y voluntad para seguir intentando el inconmensurable esfuerzo de parecerme al ciudadano que él fue y contar con la disciplina y el tiempo que me permita leer una ínfima parte de los libros que él leyó para configurar la fluidez y la versatilidad de su conocimiento jurídico y filosófico que lo mantuvo apartado del infame ‘lucro de las subastas’, un “alma venerada que el contacto del hierro no mancilló”, sigue recordándome Séneca.

La ciudadanía implica pensamiento crítico y valores cívicos, consideración del otro y del nosotros. Si esto es así, no hay duda de que ha muerto un gran ciudadano.

Habrá que ‘atesarse’ para intentar seguir su huella.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

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