Belisario

Por Rafael Vergara Navarro *

La paz es nacional’ no solo liberal, fue el lema de campaña y de gobierno de Belisario Betancur Cuartas (1982-86) al vencer a Alfonso López Michelsen. Gobernados con Estado de Sitio permanente y un férreo Estatuto de Seguridad, Julio César Turbay Ayala (1978-82) había institucionalizado el gobierno cívico militar de derecha.

Belisario recibe un estado bicéfalo, con presunción de culpabilidad, muertos, desaparecidos, torturados y cientos de presos políticos, pero también con un vigoroso movimiento plural y pacifista de defensa de los Derechos Humanos liderado por el excanciller Alfredo Vázquez Carrizosa. La paz era el propósito y la insurgencia también exigía para negociarla levantar el Estado de Sitio, derogar el Estatuto de Seguridad, amnistía amplia, general e incondicional y un Diálogo Nacional.

Fue esperanzador oírlo en su posesión: “Levanto la bandera blanca de la Paz (…)  “¡ni una sola gota más de sangre colombiana!

La orden no fue acatada pero levantó el Estado de Sitio, derogó el Estatuto de Seguridad y en diciembre del 82 concedió la amnistía que abrió las puertas a lo nuevo. Su discurso conciliador y humanista, los abrazos y la libertad revitalizaron el Sí se puede parar el río de sangre y el cultivo de odios.

La reunión de Betancur con el M-19 en Madrid, la Convocatoria de la Comisión de Paz, el propósito de desmontar el cogobierno militar, entre otras, hizo explotar al amenazante general Fernando Landazabal Reyes, ministro de Defensa. “Las Fuerzas Armadas no son deliberantes”, disciplinó el presidente, y lo destituyó. Los sables dejaron de sonar al nombrar en su reemplazo al general Gustavo Matamoros D’costa.

Pionero en 1984, firma con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -Farc – el acuerdo de cese al fuego y nace la Unión Patrótica -UP-.  También lo hace con el Ejército Popular de Liberación EPL y el Movimiento 19 de Abril -M-19 – y reconoce a la insurgencia como movimiento popular alzado en armas. Los expresidentes le recriminan por reconocer dos ejércitos.

Como hoy, el país se polarizó y se puso a rojo vivo con los líderes del M-19 llenando plazas y, más aún, en diciembre, destacándose luego del repelido ataque del ejército a sus fuerzas en tregua.

En 1985 Betancur ya es otro ¿Mató el tigre y se asustó con el cuero? No asistió a la instalación del fallido Diálogo Nacional, el embajador de los Estados Unidos, Lewis Tambs, criticó el proceso y la guerra de baja intensidad irrumpió incrementándose el gasto militar. Al fallecer el ministro de Defensa, nombra al general Miguel Vega Uribe, violador de los derechos humanos.

Con el asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla, Betancur restaura el Estado de Sitio y la guerra contra la mafia incrementa la militarización del país.

Atentan contra los voceros del M-19 en Cali y los hostigamientos y acusaciones mutuas rompen la tregua.

Ante el Congreso, Belisario dijo: “Firmé los acuerdos con la insurgencia para lograr su desarme en todos los sentidos de la palabra. Su desarme político, su desarme moral, su desarme material”.

Prisionero del ayer, lo nuevo se ahogó en sangre y en el Palacio se calcinó esa ilusión de paz.

Belisario, presidente – Ver desde 30:14

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

 

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