Mercadocracia seria y responsable

Por Carlos Féliz Monsalve *

Hacer buen mercadeo político no es ofender a la Democracia. Es una realidad en los tiempos de hoy, en los que a partir del mercadeo comercial surge el tan afanado mercadeo político (marketing político), de donde debemos sacar lo mejor posible en la visibilización de los participantes democráticos, de sus propuestas, su trayectoria, su idoneidad y su cercanía a la gente; desechando de manera tajante la basura que surge de ese mercadeo democrático para evitar que se contamine y empañe el ejercicio de participación electoral y su discurso.

La Meritocracia Política tiene el camino libre para revisar el perfil y las necesidades de los electores. Puede apoyarse en un discurso persuasivo, en construcción de imagen y marca, como ocurre en el mundo comercial con marcadas diferencias éticas y de decencia para transmitir el mensaje. Lo que no se debe es convertir al candidato en un producto sino en un ser humano que vende productos o más bien que expone ideas y propuestas susceptibles de ser acogidas por la ciudadanía de manera responsable.

Las organizaciones políticas legalmente constituidas no deben olvidar que cuando hablamos de mercadeo comercial los posibles consumidores pueden desechar los productos en cualquier momento y no tener que esperar un periodo constitucional de cuatro años y que -además – esos productos o artículos inanimados no toman decisiones por los compradores.

El elector espera ser bien representado, en calidad, cantidad y, naturalmente, durante todo el tiempo por el cual entrega su representación.

Entonces, la clave es hablar de la enorme responsabilidad que tiene el mercadeo político frente al mercadeo comercial, del que depende la calidad y justas causas que debe tener la Democracia.

Las herramientas de persuasión, no de manipulación política, deben ser revisadas y vigiladas, para que además de estar al servicio de las organizaciones políticas lo estén de manera seria y responsable de todos los ciudadanos.

Una comunicación política ética es -igualmente – una comunicación dinámica al servicio de la gente y para la gente.

La participación política viene avanzando a ser diferente.

* Exdiputado y exsecretario del Interior y Convivencia Ciudadana de Bolívar

 

 

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