Discurso del presidente del Concejo de Cartagena el 11 de noviembre de 2018

Discurso del doctor WILSON TONCEL OCHOA, Presidente del Concejo Distrital de Cartagena, durante la sesión solemne del 11 de noviembre de 2018.

Saludos.

Reciban todos y cada uno de ustedes nuestros más cordiales y calurosos saludos de bienvenida, principalmente nuestras más ilustres visitantes en esta fecha tan especial: las candidatas al Reinado de la Independencia 2018 – 2019, representantes de diferentes barrios y corregimientos de Cartagena; y nuestras aspirantes al título de Señorita Colombia 2018 – 2019, representantes de los distintos departamentos de Colombia.

Les doy este saludo de bienvenida en nombre no solo de los miembros del Concejo Distrital de Cartagena, de sus funcionarios y de todos y cada uno de los trabajadores de la corporación sino además de nuestros familiares y amigos, muchos de los cuales están aquí presentes para testimoniar la profunda admiración y el inmenso cariño que les tenemos a todos ustedes.

Para nosotros los concejales, que constitucional, legal y legítimamente personificamos la esencia de la Democracia Local y, en consecuencia, representamos al pueblo cartagenero de todos los estratos socio-económicos, es un inmenso honor recibir en este escenario cada año, en nuestra fecha más emblemática, a quienes representan con su belleza, su talento y su señorío la esencia de la cartageneidad, en el caso de nuestras candidatas al Reinado de la Independencia, y de nuestra colombianidad, en el caso de nuestras aspirantes al Reinado Nacional de la Belleza.

En primer lugar, tras recordar que hoy conmemoramos 207 años de nuestra gesta independentista, permítanme advertir que lo que residentes y visitantes, propios y extraños, raizales y adoptivos, celebramos durante estos días novembrinos, declarados cívicos mediante Decreto por el señor alcalde Pedrito Pereira Caballero, es un aniversario más de la fecha en la cual un puñado de cartageneros, hombres y mujeres, al mando de Pedro Romero, un “cubano glorioso”, como habría de quedar grabado en los anales de la Historia, ofrendaron sus vidas y sus bienes para brindarnos la libertad y permitir la autodeterminación de los destinos de nuestro Corralito de Piedra.

Quiero recordar también que no es casualidad que la lectura de la histórica ‘Acta de Independencia Absoluta’ la hagamos todos los años un 11 de noviembre, durante una sesión solemne del Honorable Concejo Distrital de Cartagena, ya que fue justamente el 11 de noviembre de 1811, durante una sesión de la entonces Junta de Gobierno de Cartagena de Indias, precursora del posterior Cabildo y más tarde Concejo Distrital de la ciudad, cuando se dio lectura a la entonces ‘Acta de Independencia Absoluta’, un emotivo grito de rebeldía que proclamó a los cuatro vientos, pletóricos de entusiasmo y henchidos de altanería, nuestra emancipación de la corona española.

Y no es casualidad que la lectura anual del ‘Acta de Independencia Absoluta’ se haga año tras año en este lugar, ya que fue justamente aquí, en el barrio de Getsemaní, donde nuestros ancestros sembraron y vieron germinar la semilla de sus ansias de libertad; y fue aquí, en estos alrededores, donde nuestros valerosos antepasados promovieron e hicieron crecer la sublevación popular que culminó el 11 de noviembre de 1811, a las 11 de la mañana, con un grito de libertad que los cartageneros jamás podremos olvidar, por lo que cada año lo ratificamos con este sencillo pero emblemático acto.

Hoy, cuando se pretende cuestionar que en las corporaciones públicas existan las llamadas coaliciones, o mayorías, deberemos recordar que, según los mismos historiadores, para la época de la declaratoria de la Independencia de Cartagena existía una coalición denominada ‘Los Todelistas’, y unas minorías, bautizadas como ‘Los Piñeristas’.

Y lo que cuentan los historiadores es que un miembro de la minoría, Germán Piñeres, durante una sesión de la Junta de Gobierno, debía presentar un Proyecto de Resolución que conllevaba un espinoso tema: la declaratoria de la independencia de Cartagena de Indias de la corona española, y nadie daba un peso porque su propuesta fuera a ser aprobada. Se pensaba que, por estar su autor por fuera de coalición, su iniciativa iba a ser rechazada. No obstante, el 11 de noviembre de 1811, la mayoría de la Junta de Gobierno de Cartagena, la coalición de ‘Los Todelistas’, aprobaron la propuesta de la minoría, los llamados ‘Piñeristas’, porque supieron escuchar el clamor de los cartageneros que exhortaba a la unidad.

Al momento de someterse a votación la proposición de Germán Piñeres, era claro que un importante sector del pueblo cartagenero estaba dispuesto a evitar, por las armas si fuera necesario, que la Junta de Gobierno tomara decisiones en contra del interés general.

Germán Piñeres, junto a su hermano Gabriel, se habían aliado a Pedro Romero, quien residía en el arrabal de Getsemaní, y con otros líderes de la época habían dispuesto una movilización popular para presionar a los miembros de una Junta de Gobierno cuyas mayorías, según había de relatar la Historia, no querían distanciarse de la monarquía española.

Ya lo demás se recuerda con precisión: un valeroso Pedro Romero y unos temerarios ‘Lanceros de Getsemaní’, al frente de una movilización popular, obligaron a la Junta de Gobierno a firmar la Declaratoria de Independencia Absoluta de la corona española.

Y hoy, lo aquí estamos rememorando con la lectura de la correspondiente Acta por parte de nuestras beldades locales y nacionales, es que desde ese lejano 11 de noviembre de 1811 nuestra heroica ciudad quedó instituida como un Estado libre, autónomo y soberano, contrario a todo tipo de sumisión o vasallaje.

Y hoy, en este 11 de noviembre de 2018, lo que debemos ratificar todos los cartageneros, sin distingos de ninguna naturaleza, es que esos conceptos de libertad, autonomía y soberanía no tendrán razón de ser si 207 años después se continua sometiendo a Cartagena a la marginalidad y la pobreza.

Hoy, señor alcalde, señores concejales, señoras y señores, cuando los escandalosos índices de indigencia que padecen millares de familias cartageneras impactan el presente como un fuerte golpe en la nariz, quienes de una u otra manera tenemos algún rol de liderazgo debemos admitir que la emancipación de Cartagena de que habla la Historia todavía para muchos es incompleta.

En esta fecha tan especial, engalanada por la belleza y el señorío de nuestras hermosas visitantes, debemos reiterar nuestra disposición a suscribir otra vez un acta de Declaratoria de Independencia Absoluta, pero en esa ocasión para que nos declaremos libres de la extrema pobreza en la que sobreviven muchos de nuestros conciudadanos, y nos emancipemos de la corrupción.

Sabemos que en los últimos años, tanto nuestras candidatas al Reinado de la Independencia como nuestras aspirantes al título de Señorita Colombia se han convertido en embajadoras de buena voluntad de los más nobles propósitos sociales, y que quienes resultan ganadoras han hecho gala del loable lema ‘Reinado con un Propósito’.

Por ello, ante la magnitud de nuestras carencias y la crisis de todo orden que padece no solo nuestra ciudad sino, por lo visto, todo el país, propongo que desde hoy nos preparemos para celebrar todos los aniversarios de nuestra independencia con la satisfacción de haber dado un paso adelante en el propósito de alcanzar una real Independencia Absoluta, no ya solo de la corona española, como lo lograron nuestros valientes antecesores, sino de los distintos poderes que pretenden avasallarnos.

Sé que el Dios todopoderoso que acompañó y guió a nuestros antepasados nos colmará de sabiduría para hacer de Cartagena una ciudad libre, justa, próspera y equitativa.

Dios nos llevará por senderos de paz y en donde todos los cartageneros volveremos a gritar ‘libertad’.

Les propongo que sea hoy, un 11 de noviembre, como aquel de hace 207 años, el inicio de una gran revolución social.

Una revolución liderada por cartageneros y cartageneras, de nacimiento y adopción, que surja simbólicamente de este histórico barrio de Getsemaní, desde el edificio Galeras de la Marina, y que integre a los ciudadanos comprometidos con nuestra ciudad, para impulsar ese proyecto de ciudad…

No hemos sido capaces de consolidar y aprovechar las oportunidades que la naturaleza y la historia nos han dado.

No hemos podido convertir nuestra mezcla de razas en un poderoso mestizaje que construya una sociedad más equilibrada, justa y equitativa.

Nuestros vecinos del norte y del sur del Caribe colombiano están dando muestras de que se puede lograr un mayor bienestar para su población.

No se necesitan decenios para ver los resultados. Un primer buen gobierno que tenga continuidad en dos o tres periodos puede ser el detonante de años de progreso.

El 11 de noviembre es un símbolo de poder ciudadano,  de grandeza, de superación de obstáculos, de derribar barreras, de decretar independencia.

Les pregunto: ¿tendremos que esperar otros 207 años para actuar o es el día para demostrarle al país que seguimos siendo capaces de realizar grandes transformaciones?

Los invito a liderar una gran revolución social que nos de la independencia sobre la pobreza extrema, la desigualdad, la inequidad, la corrupción y la desidia administrativa.

Muchas gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial