Carta de Carlos Ardila al sacerdote Rafael Castillo

Cartagena, octubre 29 de 2018

Sacerdote

Rafael Castillo Torres

Ciudad

Respetado Padre Castillo:

Acuso recibo de su carta en la cual expresa su sorpresa porque en una nota de nuestro portal Revista Metro mencionamos su nombre como uno de los eventuales aspirantes a la Alcaldía de Cartagena.

Se refiere usted a lo dicho en la nota ‘A un año de las elecciones locales, así se mueve la ‘cosa política’ en Cartagena y Bolívar‘, en uno de cuyos apartes se dice que “el petrismo (…) entre sus posibles precandidatos cuenta con el sacerdote Rafael Castillo Torres y los exaspirantes David Múnera Cavadía y Armando Córdoba Julio“.

Sobre el particular permítame indicarle que no hemos citado su nombre expresamente como candidato a la Alcaldía, aunque comprendemos, claro está, que así lo haya interpretado. Hemos dicho, y así lo ratificamos, que el petrismo (es decir, seguidores de Gustavo Petro, militantes de la ‘Colombia Humana‘), contaban con varias alternativas en el marco de un proceso de preselección de eventuales precandidatos, y mencionamos su nombre entre ellas porque en efecto fue así, aunque, por lo visto, usted no se haya enterado.

Para nuestra nota, como siempre hacemos, consultamos con varias fuentes, y en el caso particular del petrismo dialogamos con tres de sus militantes, quienes coincidieron en señalar que por lo menos en dos reuniones en las cuales se habló de eventuales candidaturas se mencionó su nombre, al lado de reconocidos dirigentes como los ya citados Armando Córdoba y David Múnera (aunque esté último haya invitado a votar en blanco), así como Rafael Vergara Navarro y varios más.

En su misiva no dice -además – que ello no es la primera vez que ocurre, ya que “anteriormente lo hizo con graves consecuencias para los procesos comunitarios en zonas muy difíciles de la ciudad“.

Sobre esta mención nos imaginamos que se refiere a la nota ‘Distintos sectores se organizan de cara a elección del próximo alcalde de Cartagena‘ (hacer click), en la cual se aseguró que, tras la elección de Dionisio Vélez Trujillo como alcalde de Cartagena, en distintos sectores sociales se comenzaban a mencionar nombres como el suyo. Dijimos en ese oportunidad que “este portal tuvo la oportunidad de conocer que en varias reuniones se han intercambiado ideas sobre la necesidad de impulsar un proceso auténticamente ciudadano, que se distancie tanto de los intereses netamente políticos como de los puramente empresariales“, y aseguramos que entre los nombres que más se repetía estaba “el del sacerdote Rafael Castillo“.

Como deberá recordar, porque el tema lo abordamos en su momento, para esa época “al mencionarse nombres de potenciales candidatos a la Alcaldía, distintos a los de quienes, muy posiblemente, aspiren en la próxima elección con el respaldo de la clase política tradicional y de los empresarios que han apoyado a los tres últimos alcaldes, el del carismático religioso y activista social suena cada vez con mayor insistencia“.

Ni en ese entonces, como tampoco ahora, se dijo que usted aspiraba a la Alcaldía. Se informó, como se informa ahora, que en diferentes escenarios se menciona su nombre como un potencial candidato alternativo, y en ello, como se dijo arriba, nos ratificamos.

De hecho, padre (permítame que se lo recuerde), las dos veces citadas no han sido las únicas en las que su nombre es mencionado como eventual aspirante a la Alcaldía. Durante el proceso que culminó con la selección de Judith Pinedo Flórez, Claudia Fadul Rosa y Dionisio Vélez White como precandidatos al primer cargo del Distrito, decenas de ciudadanos lo postularon a usted, como lo informamos en la nota ‘Mi tarea es contribuir a la construcción de una sociedad más humana y justa desde los valores del Evangelio” (hacer click).

Como usted ha dado un carácter público a una carta en la cual asegura que se debe “a unos procesos sociales que me reclaman neutralidad y transparencia“, me veo obligado a responderle también públicamente, lamentando -además – que, como usted dice, nuestras notas le hayan causado algún tipo de contrariedad.

Y como lo que más se le debe reclamar al Periodismo es la Verdad, aunque hubiéramos preferido abstenernos de informarlo, debemos señalar que confiamos en nuestras fuentes no solo porque sus versiones fueron plenamente coincidentes aunque nos las dieran por separado, sino además porque, primero: sabemos que personas muy cercanas a usted se han mostrado siempre muy de acuerdo con una posible aspiración suya; y segundo: porque usted, con la sinceridad que lo caracteriza, ha expresado su simpatía con Colombia Humana.

Queda claro, como usted advierte en su misiva, que “no hay nadie en la ciudad que pueda decir que el padre Rafael le haya manifestado una voluntad expresa de participar en una elección popular de alcalde o de hacer parte de alguna filiación política“. 

Menos mal que lo dijo a tiempo, ya que un día después de que el país eligiera a Iván Duque Márquez como su nuevo presidente usted publicó una columna en el portal ALC en la que dijo: “sé del desaliento que podemos sentir al finalizar el día de hoy y conocer este resultado (electoral)“.

En su columna, titulada sugestivamente Un camino de Esperanza para la Colombia Humana‘ (hacer click), confesó usted que “en lo personal me queda la lección de que cuanto sigue para la Colombia Humana es un trabajo de largo plazo que necesariamente tendremos que realizar con realismo, paciencia y una confianza muy grande. Los caminos nuevos de la Colombia Humana no se abren de cualquier manera ni dependen exclusivamente del resultado de unas elecciones. Viene bien preguntarnos: ¿El sujeto social y político de la Colombia Humana, con qué criterios se ha de mover de ahora en adelante, hasta poner la última piedrecita, ‘petrificadora‘, que haga falta en el proceso?“.

Haber escrito, respetado padre, que “nuestra tarea es seguir sembrando y, no de cualquier manera esta apuesta política“, me llevó a pensar que las huellas de sus pasos podrían verse en las arenas partidistas y no solo en los caminos del Señor, y por ello dimos crédito a lo que se nos informó.

Haber dicho, además, que “dado que debemos conquistar por convicción y atracción muchos otros sectores de Colombia, susceptibles de engaños y mentiras, creo que la primera y gran tarea es recuperar el gesto humilde de la siembra que valoran tanto nuestros campesinos y a los cuales se refirió insistentemente el Dr. Gustavo Petro“, me hizo creer que usted había optado por una determinada filiación política. Pero ya veo que no.

Cordialmente,

 

CARLOS ARDILA GONZÁLEZ

Director Revista Metro

 

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