Roberto Burgos Cantor, el escritor inmerso en La Ceiba de su infancia

Por Malka Irina Nieto *

Roberto Burgos Cantor (Cartagena, 4 de mayo de 1948 – Bogotá, 16 de octubre de 2018), extrañaba su infancia. Ese niño que veía pasar detrás de los ventanales aquel viejo tren que arrastraba consigo sus más memorables recuerdos, vivirá por siempre en la memoria de sus lectores, como las memorias que le permitían percibir aún el olor a mango en el patio de su casa, así como escuchar el estruendoso sonido del oleaje del mar que amenizaba las tertulias de su padre con los maestros Manuel Zapata Olivella y Jorge Zalamea. Los días de sábalo frito, arroz con coco y chicha de tamarindo en la mesa de la familia o la voz de su madre recitando los poemas de Neruda al pie de su cama se mantendrán por siempre. Serán eternos, igualmente, los relatos de Roberto Burgos Cantor sobre la historia esclavista de su Cartagena, ‘la bella’, como le llama en su exitoso libro ‘La Ceiba de La Memoria’.

Desde niño, Burgos (q.e.p.d.) se declaró enamorado de su herencia Caribe, de las raíces africanas de Cartagena, de las costumbres de los barrios populares y, por supuesto, de la poesía y la literatura. Era un estudiante inquieto, criado en la casa de dos maestros por vocación que le enseñaron valores como la igualdad, el amor y la fe.

Así, al lado de los versos de Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, sus primeros autores, hasta llegar a Borges, Cortázar y Faulkner, emprendió un viaje en busca de una literatura propia en donde logra su primer cuento en 1965, cuando inicia su carrera literaria en la revista ‘Letras Nacionales’ junto a Manuel Zapata Olivella con ‘La lechuza dijo el réquiem’ y posteriormente con ‘Cadáveres para el alba’. Luego escribe sobre la vida de José Raquel, un cotero de muelle al que le encanta la música y el ron en ‘Cuentos de lo Amador’ (1981). Tres años más tarde ‘barre’ ‘El patio de los vientos perdidos’ (1984) recordando los tiempos de la adolescencia, para más tarde publicar ‘Gozos y desvelos’ (1995); ‘El vuelo de la Paloma’ (1992); ‘Pavana del ángel’ (1995); ‘Quiero es cantar’ (Cuentos-1998); ‘Juego de niños’ (1999); ‘Señas particulares’ (2001), ‘La Ceiba de la Memoria’ y ‘Ver lo que veo’ (2018).

Pero a Burgos, además de las historias de barrio y el gusto por las costumbres afro, había algo que lo obsesionaba aún más, y era emprender la búsqueda por contar esa historia detrás de las murallas, construidas por negros esclavos en los tiempos de la colonia. La ardua investigación histórica sobre su ciudad natal lo hizo entender el significado del mar, la riqueza lingüística del Caribe y conocer personajes que más tarde brillarían con luz propia en cada uno de sus textos.

En ‘La Ceiba de La Memoria’, novela galardonada en el 2009 con el premio de Narrativa José María Arguedas, de la prestigiosa Casa de las Américas -primer reconocimiento honorífico a un escritor cartagenero-, reúne con voz lírica a personajes como Benkos Biohó, el libertador de Palenque de San Basilio, así como a San Pedro Claver y la vida de la aristocracia española en la voz de Dominica de Orellana.

La narrativa de Roberto Burgos sobre la historia de Cartagena fue elogiada como “una de las (…) más importantes en muchos años en la literatura colombiana” por la periodista Pilar Lozano, apreciación que comparte el investigador y crítico literario Ariel Castillo Mier en un artículo publicado en el blog ‘La Pipa de Magritte’: “La Ceiba de la memoria retorna a las grandes preguntas por el tiempo, la memoria, la libertad, la rebeldía, la dignidad humana, la esclavitud, el desarraigo, la muerte, la independencia, la aniquilación humana, las relaciones del hombre con el poder y las jerarquías, la naturaleza y la divinidad, y de manera simultánea, inconforme con las fórmulas narrativas canonizadas, retoma las raíces épicas del género con sus colectividades en pugna, experimenta con el lenguaje y las técnicas literarias e indaga en las posibilidades de la palabra poética”.

El escritor Óscar Collazos (q.e.p.d), quien produjo con Burgos, café en mano, deliciosas charlas sobre literatura, dijo una vez que el escritor cartagenero tiene momentos de un gran narrador, especialmente en ‘La Ceiba de la Memoria’ y en ‘El patio de los vientos perdidos’, y además manifestó: “Me gusta la coherencia que guarda con el mundo de su infancia y adolescencia en Cartagena, tema de sus primeros cuentos y novelas, esos ‘patios perdidos’ a los que volvemos casi siempre los escritores”.

‘Ver lo que veo’, Premio Nacional de Novela 2018

El 27 de julio de este año Burgos Cantor, por su más reciente producción literaria: ‘Ver lo que veo’, una novela publicada por la editorial Seix Barral en la que narra la historia de un barrio desplazado del Caribe colombiano, obtuvo el Premio Nacional de Novela.

El jurado, compuesto por el escritor mexicano Álvaro Enrigue y los colombianos Luis Fayad y Liliana Ramírez, eligió la novela del escritor colombiano porque narra la historia de Colombia “en una melodía equilibrada, por la armonía de sus frases, y por la forma y la fábula que se unen en un objeto que pertenece a la mejor literatura”.

* Comunicadora social – periodista de la Universidad Tecnológica de Bolívar

 

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