Carta de Rafael Vergara Navarro a Iván Duque Márquez

Doctor

IVAN DUQUE MÁRQUEZ

Presidente de la República

Bogotá

Ref: Arrecife Coralino de Varadero

Señor Presidente:

De seguro es conocido por usted y el país que por considerar que atenta contra el artículo 8 de la Constitución, biólogos, psicólogos, comunicadores, ambientalistas, abogados, artistas, comunidades afrodescendientes, ONGs, y ciudadanos de Colombia y el mundo agrupados en Salvemos Varadero, nos oponemos a la continuidad del proyecto de expansión portuaria entre Isla Draga e Isla Abanico en la Bahía de Cartagena, donde pretenden que el Estado licencie la “Variante del canal del Acceso” y autorice dragar y asesinar parte del espacio de vida que nos ofrece este extraordinario arrecife de corales e hijos del mar.

Es sabido que una asociación público privada liderada por el ministerio de Transporte, ANI, Invías y la Financiera Nacional, cofinancian con la Sociedad Portuaria Regional, Contecar, Compas y Puerto Bahía, la expansión y adaptación del puerto de Cartagena y pretenden con la apertura de un nuevo canal alterno, agilizar el movimiento de naves y aumentar la capacidad de recepción de contenedores. El fin, en teoría, es ampliar el negocio de esos puertos para la distribución de más cantidad de carga en tránsito.

La ampliación de las esclusas del canal de Panamá permitió el tránsito de cargueros de mayor dimensión y condujo a que, iniciando la segunda década de este siglo, luego de costosos estudios e intensas discusiones, los portuarios agrupados en Procanal propusieran dragar y abrir el canal de Varadero, al lado del existente y en ese momento insuficiente canal de Bocachica, única puerta de entrada y salida de las importaciones y exportaciones, cruceros y lanchas.

Requerían y requieren una doble calzada en la bahía de Cartagena, una de ellas, ya existente, con 21m de profundidad, destinada a los grandes cargueros y cruceros.

La elaboración del EIA para la apertura del canal de Varadero viabilizó un hallazgo inesperado: en una bahía altamente contaminada, tan próximo a la desembocadura del Canal del Dique, se encontró desde isla Draga hasta punta Polonia en Barú un extenso arrecife y su maravilloso ecosistema coralino somero, rica y variada fauna, colonias sanas con corales de tamaño descomunal y belleza sinigual, extendidos en la terraza arrecifal.

Gracias a los biólogos Valeria Pizarro, Mateo López y Mónica Medina, entre otros, estos corales Heroicos, no inventariados en el Atlas de Arrecifes de Colombia, son hoy una nueva riqueza natural conocida y por su resistencia y capacidad de adaptación, objeto de estudio para la ciencia en el mundo.

El arrecife y sus colonias coralinas las identificaron en el Estudio de Prefactibilidad para la Construcción de un Canal Alterno a la Bahía de Cartagena, elaborado en 2014 por el Puerto de Cartagena y Contecar, donde se lee que “la propuesta actual del canal afectaría 3.6 ha de arrecife que tiene alta densidad de colonias de gran tamaño, 0.95 ha de arrecife con densidad media de colonias grandes y 4.91 ha de arrecife de baja densidad de colonias grandes” (sic).

Delinearon la estrategia que el 6 de noviembre de 2014 acompañó el desistimiento de Procanal a la solicitud de licencia del canal por Varadero.

Con argumentos discutibles descartaron el ingreso de naves por el canal de la Escollera de Tierrabomba y, para su conveniencia, dividieron el arrecife coralino entre el sector que va de Isla Draga a Isla Abanico y el de Varadero entre isla Abanico y Barú, como si la terraza arrecifal no fuera la misma y los corales y esponjas no configuraran el mismo ecosistema y riqueza natural de la Nación en peligro.

La contradicción de intereses lo lideró un sector del Estado que cuestionó las proyecciones de arribo de naves y carga, mostrando la viabilidad, igual que hoy, de manejar el posible mayor tráfico de naves por el sistema de ventanas.

Un dato es contundente: en 2017 hubo 4.632 atraques y 4.772 zarpes, y a abril de 2018: 2.873 atraques y 3.000 zarpes -incluido cabotajes-, cifras que desmienten y aterrizan las presentadas para justificar la necesidad del ecocidio.

Es imposible, señor Presidente, minimizar el grave impacto ambiental que implicaría licenciar esa obra y que pretendan tapar con palabras y el trasplante de pequeños corales como compensación, la mortandad de fauna y flora marina que implica un dragado.

Difícil y extraño al Principio de Prevención y a toda lógica que la Anla y el ministerio de Ambiente admitan el despropósito de que romper la matriz calcárea y que dragar un nuevo canal no tendría graves consecuencias directas e indirectas para la política ambiental, la vida marina, el arrecife, la erosión costera y la seguridad alimentaria de las poblaciones afrodescendientes de la Bahía.

Como consta en el concepto de Parques Nacionales del 11 de octubre del 2017 dirigido a la Procuraduría General de la Nación, la demostración científica de la inviabilidad del nuevo canal estuvo a cargo de expertos holandeses que, a petición de las partes, estudiaron y conceptuaron la inconveniencia de ese impacto ambiental desde isla Draga hasta punta Polonia (Barú), pasando por isla Abanico.

La valoración y publicidad de ese informe que tendría que haber sido una obligada referencia para negar la realización del EIA que desarrolla hoy Aqua@Terra, la consultora contratada hoy por la Financiera Nacional, líder del proyecto de la Variante del Canal de Acceso.

La Corporación Promotora aunando esfuerzos con Mintransporte, Invías y la Financiera Nacional logró con el desistimiento la licencia ambiental y adelantaron la profundización del canal de acceso en Bocachica y Manzanillo, resolviéndose las deficiencias de capacidad de tránsito y profundidad.

Si en 2014 Anla y ministerio de Ambiente fueron determinantes en el desistimiento de Procanal y el archivo del trámite de la licencia ambiental que pretendía eliminar parte del arrecife y sus corales, es inexplicable hoy la conducta de los entes obligados a proteger conocida existencia de la riqueza natural de la Bahía.

El desistimiento fue un sí pero no, la Financiera, ANI, Invías y portuarios inmediatamente desistieron reviven el propósito, le cambian el nombre -Variante del canal de Acceso-, y la ANLA autoriza la realización del EIA facilitando el depredador propósito, ahora entre Isla Draga e Isla Abanico.  El artilugio del yo con yo.

A posteriori Anla admite modificar la licencia del dragado de profundización del canal de Bocachica, que ya se realizó. Con una obra diferente y concluida legalizan y facilitan esa licencia a la “Variante del Canal de Acceso”, sujeto ahora el dragado del arrecife coralino solo a la aprobación del EIA.

Increíble que un tema que la Anla sabe cuan delicado es, lo legalice con la firma de un subdirector encargado y no de quien jerárquicamente otorgó la licencia que se modifica.

Es una modificación ilegal e inadmisible porque se trata de una obra nueva con un grave impacto, que pretende eliminar una parte y pone en peligro la totalidad de un arrecife coralino único.

El descaro es tan ofensivo que en 2016 Contecar y Aqua&Terra, quien adelanta el EIA, en el Análisis de Calidad de Sedimentos Marinos en 2016 dice que “todos los sedimentos objeto de posible dragado podrían usarse como material de relleno hidráulico al interior de la bahía de Cartagena para obras portuarias o costeras”.

En favor del interés privado la feria de lo público: el dragado cohonestado y cofinanciado y el relleno de la bahía y crecimiento de los puertos con restos del arrecife y los cadáveres de los corales.

La acción ciudadana y de la Procuraduría General de la Nación posibilitaron que el Invemar estudiara y evidenciara lo evidente: el reconocimiento oficial del arrecife coralino de Varadero, desde Isla Draga hasta Punta Polonía, y como lo afirman- para que se incluya la totalidad en el Atlas Oficial de Arrecifes Coralinos de Colombia.

Con el ánimo de generar una opinión que ayude a defender los corales, gracias a la gestión adelantada por los biólogos citados y Bladimir Basabe de Salvemos Varadero, a partir del 23 de abril el arrecife coralino de la bahía de Cartagena recibió por parte de la organización mundial Mission Blue con sede en EEUU, la declaratoria internacional como Hope Spot.

En abril pedimos al ministro de Ambiente que no esperara el falaz EIA que están haciendo a la medida de los interesados en la ganancia, y que aplicara el Principio de Precaución para detener el proceso de licenciamiento de la “Variante del canal de Acceso”. No hubo respuesta.

Lo increíble de esta insistencia en imponer un daño al recurso natural es que el artículo 207 del Plan de Desarrollo Nacional determinó dar “protección a los ecosistemas de arrecifes de coral, manglares y praderas de pastos marinos, de todas las zonas marinas de jurisdicción nacional, definidos por el Atlas de Áreas Coralinas de Colombia, elaborado por el Invemar”.

Su Gobierno hereda una amenaza que aún no cesa porque la alianza público privada y la ambición liderada por el Estado y los portuarios, hasta hoy ignoran el informe del Invemar y continua la pretensión de romper el arrecife y dragarlo para abrir una fraudulenta y ecocida variante del canal de acceso.

Gracias a la Procuraduría General que nos ha escuchado y equilibrado las cargas y la actitud de Parques Naturales que ha dado luces, el Invemar realizó un profundo estudio sobre Varadero y recomendó al Ministerio de Ambiente “avanzar con urgencia en la definición de estrategias de manejo y conservación del arrecife, entre ellas el aumento del tamaño del Área Marina Protegida de los Archipiélagos del Rosario y de San Bernardo (Resolución MAVDT 679 de 2005). Dejó claro que el arrecife Varadero no debe fracturarse y pensarse como un todo.

Resultaría claramente delictivo que la ANLA y el ministerio ignoren la certificación de Invemar en el sentido de que Varadero es “una formación coralina con características particulares relacionada con un buen desarrollo (grandes colonias masivas y alta cobertura de coral), alta biodiversidad (al menos 364 taxa) y un buen número de especies amenazadas (15) y de interés comercial (pargos, chernas, meros, jureles, cangrejo rey, caracoles, pulpos, langostas, entre otros)”.

Usted a la cabeza del Estado y la política ambiental tiene la obligación constitucional de impedir un crimen de “lesa oceanidad” ordenando se revoque la posibilidad de un EIA que pretende se dé viabilidad a romper “un pedacito” del arrecife que es un daño irreparable e inadmisible que prepara el consultor Aqua&Terra.

Como dice Invemar, órgano especial del SINA, “las condiciones ambientales particulares del área y el hallazgo de nuevos registros de especies para el Caribe colombiano, resaltan la importancia de Varadero en términos de conservación y de interés para la ciencia”.

Si es que fuere esencial que a futuro se necesita entrar más barcos lo pueden hacer por Bocagrande, porque el estudio del Invemar “aporta insumos claves para incluir el Arrecife de Varadero en el Atlas de Áreas Coralinas de Colombia, medida de conservación urgente teniendo en cuenta que los compromisos internacionales y la política ambiental ordena proteger los ecosistemas coralinos.

Intervenga Señor Presidente porque el Patrimonio Público está encima de la ganancia de los particulares y el artículo 8 de la Constitución impone al Estado la obligación de proteger las riquezas naturales de la Nación, y acompañarnos a los ciudadanos en la protección de los corales Heroicos de Varadero, tan vitales para la vida de la Bahía de Cartagena, la seguridad alimentaria, la ciencia y la política ambiental de Colombia.

Según la Constitución el interés general prima sobre el particular y es deber del Estado y los ciudadanos proteger la riqueza natural y cultural de la Nación, objetivo misional de las instituciones.

Ecológicamente,

 

RAFAEL VERGARA NAVARRO

CC 9.067.472

rvergaran@yahoo.com

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