Sembremos ética y honradez

Por Rafael Vergara Navarro *

¡Siete veces Sí! invito a votar mañana en la consulta contra la corrupción, esa horrible infamia y agresión que contamina el alma y la vida social, el cáncer que carcome la administración pública y la actividad privada.

Superado el umbral de 12.075.756 votos, los mandatos se convertirán en leyes y obligaciones que al cumplirse, en gran medida, depurarán las turbias aguas que hoy nos toca beber.

Juan Carlos Henao, rector del Externado de Colombia, presentó cuatro tomos de una investigación que le permite afirmar que padecemos una corrupción sistémica y generalizada, que “se aprovecha de los poderes públicos o privados para obtener beneficios individuales, que son excluyentes con la ética que debe existir en las relaciones”. Gracias a la impunidad los antivalores son ponderados como viveza e hicieron en la sociedad metástasis.

Luego de conseguir cuatro millones de firmas el Partido Verde logró que el Congreso aprobara la Consulta Popular. Todos los partidos votaron, incluso el Centro Democrático encabezado por Álvaro Uribe. Ahora se bajaron del bus, no así el presidente Iván Duque.

Este voto no es partidista, es un repudio o arrepentimiento unificador de un sentimiento en contra de la antidemocracia y el asalto a los dineros públicos. Los y las votantes provienen de los ocho millones que lo hicieron por Gustavo Petro y los 10 millones por Duque, y de otros ciudadanos libres que añoran un cambio de las costumbres políticas.

La Consulta es una reacción, un ejercicio de poder soberano que nos conectará en un propósito común. Se requieren 6.037.879 de Sí por mandato para obligar al Congreso que reforme la Constitución o los convierta en ley. Si no lo hacen en un año, el presidente dignificará lo votado mediante decretos.

El silencio, la omisión, la indiferencia o la tolerancia son conductas que tenemos que derrotar, por eso hay que 1- Reducir el salario a los congresistas y altos funcionarios del Estado. Si hay salario mínimo también debe haber un máximo. 2- Evitar que los condenados reciban casa por cárcel, poder terminar los contratos unilateralmente, sin indemnización, y que no puedan volver a hacerlo con el Estado. 3- Que sean usados pliegos tipo o únicos al celebrar todo clase de contratos. 4- Que en audiencias los ciudadanos participen en la priorización del presupuesto de inversión, desglosando lo nacional, regional o local. 5- Que los congresistas rindan cuentas sobre su participación y gestión tanto de intereses públicos como privados. 6- Que todos los elegidos hagan pública su declaración de bienes, patrimonio y renta, pago de impuesto y conflicto de intereses. 7- Establecer un límite de permanencia en un cargo de elección máximo por tres períodos.

Es un gran paso que no salda el compromiso de luchar contra la corrupción siempre. Colombia es uno de los países más corruptos de Nuestra América.

Votar esta vez es una nueva oportunidad de compartir y sembrar juntos ética y honradez.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

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