Derrota de Lafaurie en puja por la Contraloría, ¿principio del fin del uribismo ‘purasangre’?

La noticia es que el dirigente pereirano Carlos Felipe ‘Pipe’ Córdoba es el nuevo contralor general de la República, luego de que 203 congresistas, de 254 que se hallaban habilitados, votaran por el exauditor general de la Nación y exdirector ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos.

La información, además, es que de los 203 congresistas por votaron por Córdoba, 75 fueron senadores y 128 representantes a la Cámara, de los 97 senadores y 157 representantes habilitados para sufragar.

Asimismo, que en el caso de los senadores, por los restantes candidatos votaron: 16 por Julio César Cárdenas, 3 por José Félix Lafaurie y 1 lo hizo en blanco, mientras que en el caso de los representantes votaron 15 por Julio César Cárdenas, 9 por José Félix Lafaurie y 1 por José O’Meara.

De igual manera, lo que conoce la opinión pública es que el nuevo contralor tuvo, desde un principio, el apoyo de los partidos Liberal, Cambio Radical, la U, y más tarde el del Conservatismo, mientras que el Centro Democrático, el partido de gobierno, insistió hasta el último instante en apoyar a José Félix Lafaurie.

En cuanto a la bancada de oposición, cuyos líderes habían considerado respaldar a Córdoba con el fin de contribuir a lograr la mayoría requerida y atajar las aspiraciones de Lafaurie, cuando constataron que este último no tenía ya ninguna posibilidad decidieron votar por Julio César Cárdenas como una prueba de mayor independiencia y porque, aunque consideraban que el aspirante a derrotar era Lafaurie, en últimas Córdoba era el candidato de Germán Vargas y de César Gaviria (leer ‘Comunicado de Alianza Verde‘).

Y se sabe también que el Centro Democrático, al menos en dos oportunidades, sometió a votación entre los miembros de su bancada los nombres de los aspirantes José Félix Lafaurie y Marco Antonio Velilla, y en todas ellas ganó Lafaurie. No obstante, momentos antes de la votación, cuando se encontraron con que la suerte estaba echada, reconocieron públicamente su derrota y, en un agónico intento por no perder indignamente, se anticiparon a anunciar su acatamiento a “la decisión que tome el Congreso para elegir al Contralor con la cual finaliza el proceso de convocatoria pública, que consideramos transparente” (leer ‘Comunicado de Centro Democrático‘).

Finalmente, como se desprende de los resultados de la votación, la bancada del Centro Democrático terminó fracturándose y, de los 49 votos con que contaba entre senadores y representantes, por el candidato uribista se depositaron solo 12 votos. Ni Álvaro Uribe Vélez terminó sufragando, con el argumento de que estaba impedido por haber sido jefe de varios candidatos. Ni lo hizo la senadora María Fernanda Cabal, la esposa de Lafaurie. Es claro, entonces, sacando cuentas, que 37 congresistas del Centro Democrático habrían votado por Córdoba.

Todo ello, en lo que respecta a la mera información de lo ocurrido ayer en el Capitolio.

Pero para el análisis no solo de lo sucedido, sino -sobre todo – de las consecuencias de lo que muchos consideran una gran derrota del uribismo, una anécdota que retrata de cuerpo entero el sorpresivo momento político por el cual atraviesa el Centro Democrático a escasos 13 días de la posesión de Iván Duque Márquez.

Minutos antes de la elección, la bancada uribista se reunió en la Presidencia del Senado con José Félix Lafaurie, a quien, según trascendió, le sugirieron renunciar con el fin de que la derrota no fuera tan estruendosa. La idea es que hiciera lo mismo que el excandidato Wilson Ruiz, a quien los los conservadores le habían prometido su apoyo pero, más tarde, cuando se vieron sin chance de ganar, se lo retiraron de manera pública, obligándolo a abandonar su aspiración.

Pero Lafaurie no solo no aceptó renunciar, sino que -según se supo también – amenazó con represalias contra los senadores y representantes que no votaran por él.

De acuerdo con lo que igualmente se llegó a establecer, la posición de Lafaurie fue respaldada por los llamados uribistas ‘purasangre‘ pero no así por un sector del Centro Democrático que día a día se muestra más cercano al presidente Duque que al expresidente Uribe, quienes insistieron en el retiro de la candidatura del expresidente de la Federación de Ganaderos de Colombia.

Ante la división, se propuso una nueva votación, resultando ganadora la propuesta de insistir en el apoyo a la candidatura de Lafaurie. Pero llegó el momento de votar por el nuevo contralor, y el resultado muestra a las claras que 37 congresistas uribistas no cumplieron lo acordado.

Para varios analistas, aunque la puja sobre si Lafaurie debía renunciar o no, con el fin de no someterse a una vergonzosa derrota, la había ganado el candidato y los demás uribistas ‘purasangre’, los números de la votación definitiva muestran que día a día crece la facción más moderada del uribismo, la cual, como se ha dicho, está más cerca de Iván Duque que de Álvaro Uribe.

 

 

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