Hasta setenta veces Sí

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

Después de veinte siete años de haberse creado en la Constitución de 1991 la figura de la Consulta Popular, por primera vez los colombianos podremos pronunciarnos a través de este mecanismo de participación ciudadana sobre siete puntos que buscan darle un duro golpe a la corrupción.

Pero más que un reto jurídico, el verdadero reto de la consulta ha sido político. A ella no se llegó por capricho, sino como una forma de hacer efectiva la iniciativa, pues el Congreso, de manera reiterada, hundió ocho Proyectos de Ley en ese sentido.

El último escollo se había librado cuando los promotores de la iniciativa aceptaron la condición de la bancada del Centro Democrático -CD – de realizar la consulta después de las elecciones presidenciales, comprometiéndose estos no solo a coadyuvarla, sino a hacer campaña a favor del ‘Sí’, pues en sus propias palabras: “la consulta más allá de quienes la promovían, era una solución necesaria para rescatar credibilidad democrática”.

Y bueno, como la política es ‘dinámica’, el mismo día que celebraban su llegada al poder, se filtró un video que nos develó cuales eran las verdaderas intenciones del CD; y ante semejante evidencia, al líder de la bancada no le quedó más que repetir en público lo que decía en privado: “no apoyaré la consulta porque respaldaré el paquete legislativo que presentó el presidente Iván Duque, además, me parece más legítimo este, que quienes promueven la consulta”. (Este martes 14 de agosto, el presidente Duque a través de la Ministra del interior, retiró los proyectos presentados ante el Congreso debido a lo denunciado por la representante a la Cámara del partido Verde, Juanita Goebertus, quien dijo que en ese paquete normativo había un presunto ‘mico’).

Sin lugar a dudas, la corrupción ha sido el principal obstáculo para reducir la desigualdad y la pobreza en nuestro país, pues las prácticas corruptas impiden materializar los fines esenciales del Estado Social de Derecho, en la medida en que concentran en manos de unos pocos los recursos que deberían destinarse a intereses colectivos. Y eso es algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo. ¿Cómo es posible que se levanten voces en contra de la consulta?; no puede ser que las pasiones y los egos políticos lleguen a enceguecer de tal forma que no se permita ver las bondades de una iniciativa concreta contra la corrupción. Tan absurdo, que es algo así como no tomarse una medicina que se necesita para mejorar nuestra salud porque nos cae mal el médico.

Ahora, es claro que la consulta no va a acabar con la corrupción, pero su aprobación sí representa un mensaje contundente y legítimo, pues sería una medida impuesta sobre la clase política por el verdadero depositario del poder soberano. Al fin y al cabo, es el pueblo quien ha pagado bien caro el alto costo de la corrupción.

Por ello, es necesario que despertemos de nuestra ingenuidad: la clase política no se atará a sí misma las manos para no robar y no renunciará por sí misma a su impunidad. Para la muestra un botón: van ocho iniciativas hundidas en los últimos dos años por el Congreso.

Lo cierto es que, como sociedad, tenemos que combatir la cultura de la corrupción; no podemos seguir permitiendo que quienes nos representen se  aprovechen de ese encargo para convertirse en depredadores de nuestros propios recursos.

La ética es una conquista social, y lo es como resultado de acciones concretas, no como un discurso irrealizable. Lo que debe ocurrir, entonces, es la construcción de un entramado institucional y legal, que nos permita contar con instrumentos eficaces que hagan cada vez más difícil la comisión de actos corruptos.

Por lo tanto, este 26 de agosto votaré siete veces Sí a la consulta anticorrupción (y si pudiera, hasta setenta veces Sí la votaría) porque en Colombia hay que poner a circular la utopía de que es posible hacer política de una manera distinta.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial