No confundir lo popular con lo vulgar

Por Juan Conrado Ovalle *

Debemos comenzar por señalar la responsabilidad que deben tener quienes administran u operan concesiones otorgadas por el estado para explotar el espectro electromagnético, relacionado en el caso al cual haremos referencia a emisoras de radiodifusión.

Partimos de que Cartagena de Indias, en el transcurrir del tiempo, se destacó por ser una ciudad donde la radio tuvo un desarrollo y una actividad destacada con gran influencia en diferentes sectores de la sociedad, gracias a hombres que con esfuerzos y  dedicación se ganaron el respeto de la audiencia por su profesionalismo detrás del micrófono.

Importante mencionar a personajes de la radio, como don Víctor Nieto y voces prodigiosas entre otras, como las de Marcos Pérez Caicedo, Alfonso Gómez Barrios, Miguel Polo Sarabia, Édgar Perea Arias, Víctor Prieto Castro, Luis Fernando Tovar Kirk, Alfonso Cabrera Altamiranda, Napoleón Perea Castro, Fabio Poveda Márquez, sin desmeritar el trabajo de Olguita Burgos Martelo y Amira Soledad Morelos Mora, entre las mujeres que también se han destacado en el ejercicio.

Algunas de esas voces extraordinarias migraron a otras ciudades donde se desempeñaron con gran éxito llegando a copar máximas franjas de sintonía en las emisoras donde laboraban.

Vale  recordar que a mediados de la década de los 80 comenzaron a posesionarse las emisoras de FM (frecuencia modulada), sobre las emisoras AM (amplitud modelada), con sus programaciones musicales, muchas de ellas con segmentos muy definidos para una determinada audiencia.

Sin embargo, pareciera que los avances tecnológicos en la radiodifusión fuera inversamente proporcional a las programaciones y orientaciones que hoy por hoy tienen algunas emisoras y que bien ameritan una reflexión por parte de los directores o propietarios de estas, teniendo en cuenta que en muchos de sus espacios han confundido lo popular con lo vulgar y se aprecia la poca o ninguna consideración que tienen por los oyentes.

Hacemos este señalamiento porque en días pasados un amigo cartagenero que vive en Bogotá desde hace muchos años, de visita en la ciudad,  me llamó muy sorprendido al escuchar un espacio por la emisora Olímpica Stereo donde la falta de respeto, la vulgaridad y la burla son los elementos predominantes, tratando de mostrar que se trata de una franja de humor, el cual referencian como ‘Botando el Chupo’.

Al escuchar la grabación del programa en mención tengo que manifestar que sentí pena ajena, ya que no hay derecho para que se acuda a la vulgaridad para ganar sintonía en determinados sectores, dado que la radio debe cumplir una función social y sus espacios servir, dentro de otros aspectos, para elevar el nivel cultural de los oyentes y no contribuir con ese tipo de programaciones a fomentar la grosería y el irrespeto.

La responsabilidad en el manejo de los medios masivos de comunicación debe partir de sus directores y en el caso específico al cual hemos hecho referencia, encontramos que dada la influencia política que hoy tienen los propietarios de esa emisora,  no puede tomarse como una patente de corso y realizar programas que atentan contra las buenas costumbres y el respeto que merecen los oyentes, sean estos permanentes u ocasionales.

La excusa no puede ser que a quien no le guste la programación que no los sintonice, porque muchas veces en taxis, busetas o en espacios públicos nos encontramos sin querer con la sintonía de dicha emisora y el  espacios de marras.

La ciudad como patrimonio histórico y cultural de la humanidad, amerita mayor respeto por parte de los medios masivos de comunicación, tanto para los residentes como para los visitantes. Al violarse normas mínimas de contenido de la programación, buen lenguaje y demás reglas señaladas en las concesiones otorgadas, amerita la intervención de la autoridad competente para poner en cintura los excesos o abusos que se cometen contra los radioescuchas.

* Ingeniero industrial, docente universitario y consultor empresarial.

 

1 Comment

  1. Eduardo Arellano Gonzalez dice:

    Estimado amigo Juan. Hace unos meses y, a través de este mismo medio me refería al tema de tu columna. Mi artículo se titula IMPACTO CULTURAL DE LA RADIO EN CARTAGENA DE INDIAS. Se trata del tema y se hace referencia al impulso comrrcial de HACER LA RADIO en lugar de PENSAR LA RADIO. que debe ser la verdadera connotación y razon de ser de la RADIO. LAS EMISORAS POPULARES, SE HAN VULGARIZADO, en su afán comercial de mantener un alto porcentaje de oyentes o RATING. SIn importarles el grave DAÑO que a través de una falsa SEUDO CULTURA, le hacen a la niñez y primera juventud emergente en nuestra ciudad. Te invito a crear un frente social para EVITAR QUE LAS EMISORAS POPULARES SE TOMEN LAS MENTES DE LA NIÑEZ Y JUVENTUDES con tanta basura que se manifiesta en un lenguaje muy mal expresado y con la persistencia de un micrófono usado para DEMERITAR Y DESTRUIR NUESTRA CULTURA.

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