¿Crisis en el periodismo colombiano?

Por Jhonatan Bedolla Pérez *

El considerado cuarto poder público en Colombia atraviesa la mayor crisis de credibilidad de los últimos años.

Los medios de comunicación, llamados a informar y educar desde las diversas plataformas a través de las cuáles trasmiten una noticia, entrevista y/o hecho de relevancia para la opinión pública, han olvidado lo básico del periodismo: los principios esenciales que denotan una labor loable y constructora de sociedad, los cuales me permito reseñar:

  • Imparcialidad y equidad.
  • Independencia.
  • Verdad y precisión.
  • Humanidad.
  • Responsabilidad.

Todo lo anterior es solo un listado que parece no ser el reflejo de lo que actualmente vemos en gran parte de la labor del periodismo colombiano, pues lo que vemos en él en sus distintos niveles: nacional, departamental y local, es distinto a lo que por deber periodístico nos deben ofrecer. El hecho está en que no solo la mayor parte de los que ejercen labor periodística olvidan lo básico de esta labor si no que, en cambio, nos trasmiten un periodismo sesgado, parcial, ofensivo y que tergiversa la información.

Sería extenso explicar cada uno de los puntos básicos que todo buen periodismo debe contener y la manera como debe aplicarse; y, además, no sería interesante para nuestros lectores, pues acudiríamos a lo que por deber profesional y convencida de que es así nos enseña la Academia.

La explicación a todo ese tipo de planteamientos y señalamientos que hoy por hoy tiene al periodismo colombiano en el ojo del huracán desde el punto de vista social (hay reproches a diarios de la sociedad por la forma en que se ejerce el periodismo) y político (ya suena la idea de hacer un debate político en el Congreso de la República al periodismo colombiano, idea acogida por la hoy senadora electa Angélica Lozano Correa, https://twitter.com/AngelicaLozanoC/status/1008709916431962112?s=19), obedece a que muchos periodistas son cercanos al poder, o son dependientes de intereses económicos o corporativos que esclavizan la información que se da a conocer o la que se oculta y no sale a la luz pública en las distintas plataformas comunicativas por el simple hecho de no obedecer a los intereses de quienes están detrás.

La sociedad, como es apenas natural, ve muy mal que la información que recibe dependa del interés de los medios. Al respecto la Organización de las Naciones Unidas a través de la UNESCO ha establecido que “el fomentar la libertad de prensa es reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”. En ese sentido debe tenerse en cuenta para difundir la información lo mencionado por este organismo internacional, como criterios que complementan lo planteado inicialmente sobre lo básico del periodismo.

El quebranto del periodismo colombiano es tal que hace solo algunos días fuimos testigos de la pelea casada entre los periodistas Carlos Cortés, de la Mesa de Centro de La Silla Vacía, y Luis Carlos Vélez, director de la FM radio, un duro enfrentamiento desarrollado a través de sus respectivas cuentas de Twitter, por cuenta de lo que Cortés denominó como falta de “objetividad, imparcialidad y contexto” (https://twitter.com/CarlosCortes/status/1008005885699018752?s=19) haciendo referencia a una entrevista de Vélez a dos líderes indígenas (http://lasillavacia.com/elblogueo/ccortes/34822/el-interrogatorio-de-luis-carlos-velez) a la que Cortes describió como un interrogatorio muy por fuera de labor de un verdadero periodista.

Este fue solo uno de los tantos acontecimientos que a diario describen el penoso del periodismo colombiano, un periodismo fracturado y alejado de su labor tradicional al que sin embargo muchos siguen defendiendo alzando la voz ante lo que se atreven a llamar un atropello contra el que aún llaman el mejor oficio del mundo.

Es el momento de hacer un llamado a la opinión publica, y particularmente al periodismo colombiano, para que se comprenda que la labor de la prensa: construir sociedad, es fundamental, y que como resultado de eso es necesario trazar criterios y valores antes que hacer del periodismo una labor de exclusión y selección subjetiva que no respeta el sentido humano.

Se puede hacer periodismo serio, objetivo, imparcial, independiente, respetuoso del lector y del oyente. Solo es cuestión de alejarse de los intereses de algunos, que afectan el derecho de los demás a informarse de manera seria. Es posible defender el legado de Don Guillermo Cano, quien consideraba que el periodismo es un compromiso social.

Los valores en las diversas profesiones liberales son el camino para defender ideas y compartir opiniones que enseñen y transformen sociedad, y el periodismo está llamado a construir país, pero construido de manera sería y objetiva, pues la credibilidad se construye a partir de los valores.

* Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas – Sincelejo, Sucre.

 

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