Se puede…, ¡claro que se puede!

Roberto Saer Daccarett *

El pasado domingo 27 de mayo, siendo aproximadamente las 6:00 pm, nos despedíamos algunos compromisarios de la Coalición Colombia en Bolívar, que estuvimos reunidos toda la tarde esperábamos la noticia deseada.

El lunes 28 de mayo desperté más tarde de lo habitual, con una sonrisa de satisfacción esperanzadora y triste; no nos alcanzó; e inmediatamente pensé en los más de cuatro millones y medio de colombianos que estuvimos a punto de lograrlo.

Luego recibo un whatsapp de uno de nuestros compañeros a quien considero de manera especial, preguntándome que opinaba sobre los resultados; él no estaba consciente de lo que estaba haciendo: buscando dentro de ese sentimiento confuso, pedía que yo le lanzara opiniones personales sobre qué posición sería la más conveniente tomar hacia adelante.

Me senté a pensar; dejé todas las tareas de oficina a un lado; los mensajes que llegaban a través de las redes y las múltiples llamadas de conocidos, preguntando cual sería la directriz, no me permitían deslumbrar ideas claras. Hasta que por fin algo se me vino a la mente. Entonces me dediqué a compartirlo con amigos y conocidos; algunos consideraron que eran argumentos débiles, otros hicieron caso omiso, algunos me escucharon.

La realidad es que más de diez millones de votos lanzaron mensajes claros:

  1. Colombia apoyó los procesos de paz.
  2. Colombia es un país de mayorías de izquierda y centro.
  3. Que la derecha en Colombia está compuesta por los seguidores del uribismo, de las iglesias cristianas y de los votos de las maquinarias.
  4. Se ratificó que el candidato del presidente Santos es Duque.
  5. Que Colombia votó en contra de la corrupción y del Todo se Vale.
  6. Que la Educación sí es el eje principal para transformar el país.
  7. Que cuidar a Colombia es lo más importante, etc…

A esto no se llegó en este proceso electoral, es el trabajo de una oposición seria, reflexiva y constructiva, que unida a la excelente gestión llevada a cabo durante más de 15 años por líderes de los partidos Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo y el movimiento Compromiso Ciudadano, dio pie a la Coalición Colombia. Por mencionar algunos: el senador Jorge Robledo, la senadora Claudia López, el profesor Antanas Mockus, el senador Antonio Navarro Wolf, el mismo profesor Sergio Fajardo, etc…. Lo anterior también incluye esos liderazgos regionales que han venido luchando por años por una Colombia mejor.

El proceso electoral, entonces, y por iniciativa del presidente Uribe, se sesgó entre los de Derecha, los del Centro Derecha, los de Centro Izquierda y los de la Izquierda, en otras palabras, lo llevó a una discusión ideológica, logrando desviar la atención de los votantes sobre los verdaderos problemas que tienen en crisis a Colombia. Por supuesto, a través del Todo Vale y El Fin Justifica los Medios, retomar nuevamente el poder. Paradójicamente, de esa concepción nacen alianzas como las del CD y CR con los partidos tradicionales del país, que hoy ya no son ni de izquierda, ni de centro ni de derecha.

Regresando a lo nuestro, me dediqué a ubicar a las personas que votaron por Fajardo pero, increíble, no sé quienes votaron por Fajardo. El voto fajardista no tiene cara, fue un voto maduro, sereno, autónomo, alejado de los extremos, fuera de las maquinarias, basado en valores y principios; fue un voto joven que hoy le reclama el país a los políticos tradicionales; de rechazo al miedo que otros promovieron. En conclusión: un voto responsable.

Esos votos se lograron gracias a la confianza generada y a la credibilidad construida basadas en el talante de todas esas personas comprometidas con la Coalición Colombia que trabajaron incansablemente. A nuestra manera de hacer política. A eso de ser coherentes y consistentes, por estar en contra de la corrupción, por ser unos convencidos que debemos todos cuidar a Colombia. Por el No Todo Vale y, por último, a las diferencias claras entre las propuestas de gobierno presentadas por los extremos y las nuestras; estas últimas convenientes y realizables.

Hoy tomar partido no tiene sentido. Ya hemos ganado lo más importante: la confianza y credibilidad de casi cinco millones de personas que votaron a conciencia, a quienes debemos honrar y respetar. Apostarle a cualquiera de los extremos no está en nuestra naturaleza; debemos seguir siendo consistentes y coherentes. En conclusión, la confianza y la credibilidad se generan y se construyen, pero no se endosan.

Por último, y como mensaje final, decirles que esto apenas empieza; aunque no logramos las mayorías para iniciar cambios en Colombia desde la Presidencia, contamos con un Coalición Colombia ejemplar que ha demostrado que se puede trabajar, construir y decidir considerando nuestras diferencias, que contamos con un equipo de lujo para promover iniciativas desde el Congreso de la República, y con liderazgos que con toda seguridad nos permitirán en el 2019 ocupar los espacios necesarios y liderar procesos regionales de cambio.

Ahora solo queda esperar y que cada uno de nosotros acoja con respeto las decisiones que surjan de las deliberaciones de las tres fuerzas.

Se puede…, ¡claro que se puede!

* Ingeniero industrial con maestría en Administración

 

 

Comments are closed.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial