En este momento de crisis… de un cartagenero para los cartageneros

ivan-martinez2Iván Martínez Ibarra *

Los que nacimos y vivimos aquí, los que llevamos la ciudad en nuestro corazón, estamos confundidos y muy preocupados por la situación actual.

Las causas y las consciencias de lo que sucede en Cartagena se confunden. Para mí es muy claro que las únicas causas son: descomposición moral, pérdida de valores, falta de sentido de pertenencia, egoísmo, pérdida de miedo a la Ley y a Dios, ausencia del sentido de la grandeza y un marcado deseo de lograr todo en el corto plazo y sin esfuerzo “como sea, pero ya”.

Todo lo demás son consecuencias. La corrupción es una consecuencia, al igual que la falta de planeación, la apatía de sectores empresariales que en otrora lideraban cambios y le daban rumbo a la ciudad, la apatía en ejercer el derecho al voto, el permitir que todo el país nos manosee a su antojo y nos llame como se les venga en gana y todos guardemos un silencio cobarde y cómplice.

Leemos en la prensa nacional “Cartagena nos preocupa, Cartagena no es solo de los cartagenero es de toda Colombia”. Esperamos que ese pensamiento se vea reflejado en el presupuesto nacional.

En Cartagena y en todo el país, todos repiten: “pobre Cartagena”, “Cartagena no tiene dolientes, “qué desastre”. Déjenme informarles a todos que si bien estamos pasando por un momento muy difícil, que si bien tenemos que corregir muchos errores, Cartagena está lejos de ser la “pobre Cartagena”. Cartagena es La Heroica!, ¡la grande !, una de las ciudades más hermosas de América gracias al trabajo de los cartageneros e instituciones como la Sociedad de Mejoras Públicas, entre otras. Cartagena ha superado y seguirá superando sus inconvenientes. Si tomamos medidas adecuadas, podemos convertir esta ‘crisis’ que ha durado más de lo que todos quisiéramos en una gran oportunidad. ¡Pero hagámoslo! ¿Cómo Hacerlo? Respetemos a la ciudad y hagámosla respetar. No invito a tapar, pero si a hacer un esfuerzo en resaltar lo bueno sobre lo malo, a resaltar nuestros atractivos sobre nuestros defectos. No permitir que la gente destroce a la ciudad en nuestra presencia; cuando alguien hago o diga algo malo de Cartagena respondamos con algo positivo, a los que viven en el exterior que se conviertan en embajadores de la ciudad, no en sus mas fuertes críticos con la excusa “es que esa es la verdad”, y el que se la pase insultando o maltratando a Cartagena, pedirle con mucho respecto pero con contundencia que respete, como le pedimos a una vecina que insulta de manera exagerada a un hijo por una falta. A Cartagena se le respeta y los cartageneros debemos dar el ejemplo. El que piense que por repetir como un loro todos los problemas que tiene la ciudad la está ayudando déjeme decirle que está muy equivocado.

Lo anterior debe ayudar a lograr un sentido de pertinencia, ¿se siente usted orgulloso de ser cartagenero?, ¿qué hace usted por Cartagena?, ¿se cree usted mejor que los demás cartageneros que tanto critica?

Para que Cartagena cambie no solo debemos elegir a este u otro político, ni hacer esta u otra obra. Para cambiar a Cartagena también debemos cambiar cada uno de nosotros. Debemos cambiar dejando de contaminar los caños, dejando de hacer trampa, dejando de repetir como loros lo que dicen los otros sin tomarse el trabajo de leer; informarse de fuentes confiables, entender, analizar y tener un criterio propio, respetar lo que piense el otro.

Se han cometido muchos errores, pero no es este el momento de mirar atrás y criticarnos unos a otros; es el momento de construir ciudad. Ciudad que tiene un potencial industrial inmenso. Contamos con la refinería más importante del país, contamos con una excelente industria petroquímica y en general un sector industrial muy importante. En temas portuarios y logísticos somos líderes en la región, y ni qué hablar de turismo. Somos la envidia de todo el Caribe, con escenarios únicos que sin exagerar nos posicionan como uno de los destinos turísticos más interesantes del mundo. Así que dejemos la quejadera, dejemos de compadecernos, dejemos de victimizarnos y salgamos a hacer lo que hacemos bien hecho, respetando la ciudad, hablando bien de ella, respetando las normas de tránsito, la ley, la fila, las jerarquías, el orden; siendo disciplinados y cambiando por dentro. Ese cambio se verá reflejado en toda la ciudad y en nuestros gobernantes que no encontrarán tierra fértil para la corrupción. Solo cuando los elementos de un conjunto cambian, este cambiará en su totalidad.

Pronto, muy pronto, saldremos de esta horrible noche y veremos una florida Cartagena.

Cartageneros, cambiando cada uno de nosotros y respetando a Cartagena, saldremos adelante. Solo nos falta tener la profunda convicción de que así será, y actuar en consecuencia.

* Exviceministro de Infraestructura

 

 

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