Un voto racional con la fuerza del corazón

Por Yina Medina Benavides *

En un artículo escrito por el analista económico Aurelio Suárez leí que está resonando por muchos lugares del país el estribillo: “un profesor… un profesor…”, refiriéndose a la campaña de Sergio Fajardo.

En dicho escrito Suárez comentaba una frase que hemos escuchado antes: “que la razón va ligada al corazón”. Confieso sentirme aludida y pensé en que yo misma he gritado este estribillo, y que a pesar de que lo hago con la fuerza del corazón, mi voz es producto de un voto racional.

Mi grito está sustentado en la razón; siento que la Coalición Colombia se apartó de las extremas ideas, siento que eligió a un buen ser humano como candidato y que además supieron tocarnos las fibras a quienes más que en ideologías y partidos políticos creemos en seres humanos capaces de poner las ideas políticas al servicio de la gente.

La Coalición Colombia nos parece una franja viable para quienes estamos convencidos de que para gobernar un país como el nuestro no se necesita el extremismo de poner todo de un lado o del otro, sino un balance entre saber identificar lo bueno de ambos.

El fanatismo ya nos trajo hasta aquí y a decir verdad este no es un buen lugar. Esa defensa a ultranza de las ideas y esa descalificación del pensamiento diferente ya nos ha cobrado mucho como sociedad. Esa política usada por los miembros de unos partidos que se vuelven fanáticos de sus candidatos, creería yo que puede nublarles la razón ante el dilema de tener que tomar una correcta decisión al momento de votar.

Ese apasionamiento de las ideas se acompaña casi siempre por una necesidad de replicar información dentro de un grupo que posee coincidencias políticas o que por las razones que sea comparte la misma línea política y que asiente ciegamente ante dicha información. Dicho de otro modo: las ideas se comparten y no se controvierten o discuten; las ideas se hacen dogma y las consecuencias de esto saltan a la vista en cualquier espectro político de todos los que en Colombia existen. ¡Eso debemos cambiarlo!

Hoy estamos en un momento de transición y lo que debe ser el centro de cualquier debate es el futuro del país. Debemos reaccionar ante los extremos que nos jalan; nos dejamos empujar que en cualquiera de los dos hay un borde que nos llevará a caer. Toca apelar a entender que la única razón justificada es la que se usa para tomar decisiones acertadas, no la que se malgasta en pasiones y en acciones viscerales.

Yo espero, humildemente y de corazón, que este estribillo sea el que se replique en ustedes ahora que me leen. Que ese estribillo les llegue al corazón pero que al tiempo los ponga a tomar una decisión racional, que sea un ‘profesor’ el que les suene a la hora de marcar un tarjetón el próximo 27 de mayo.

* Abogada, especialista en Derecho Público

 

 

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