Jugada maestra

Por Eduardo Arellano González *

En consideración a los actuales momentos que se vive en Cartagena de Indias, y respecto a las elecciones atípicas para elección de alcalde, entrego mi opinión, la cual aporto con la intención de contribuir a entender el intrincado y oscuro accionar de las clases políticas sembradas en La Heroica.

Se evidencia un conjunto de acontecimientos alrededor de la persistente posición de quienes han hecho todo lo posible para imponer la aceptación ante el Consejo Nacional Electoral -CNE – de la inscripción de la candidatura del aspirante a la Alcaldía de Cartagena por el Partido Conservador Colombiano.

Se puede hacer fácilmente un ordenamiento de causas y tiempos en el que están ocurriendo o han ocurrido los hechos, es decir, se evidencia la trama o patrón intencional que une los acontecimientos recientes alrededor de las elecciones atípicas de Cartagena para elegir su próximo alcalde. Para todo propósito, el objetivo de quienes apoyan la candidatura del aspirante conservador es llevarlo a que sea elegido alcalde en los próximos comicios de este domingo 6 de mayo y tome la butaca que en su momento ocupó Pedro de Heredia.

Es de conocimiento público que el candidato conservador está soportado financieramente y apoyado políticamente por grupos de partidos políticos disímiles (léase como: diferentes, distintos, desiguales, peculiares, contradictorios, opuestos, diversos, dispares o variados) y ahora asociados en el propósito u objetivo antes descritos.

Esta especial concurrencia política y gremial es un síntoma de acuerdo o propósito previamente conjugado. Se puede inferir que se ha establecido un concierto de voluntades con afinación y dirección típica con la capacidad de hacer actividades que los va a conducir a un resultado ‘bueno’ para ellos. Ser eficientes en su objetivo parece ser el resultado de su gestión particular de este grupo político – gremial; también se percibe en el ambiente que ellos cuentan aparentemente con la virtud o facultad para lograr su efecto y la acción para lograr su objetivo.

Uniendo conceptos, estamos posiblemente inmersos como sujetos pasivos de la ejecución de acciones con participación de personas que en asocio se ha reunidos o concertados para celebrar un convenio o un pacto que tiene como fin estar organizados como sociedad y obtener o conseguir la elección del candidato conservador, aún siendo ellos conocedores de la contraposición legal a sus propósitos de parte de la sociedad cartagenera y de la Procuraduría General de la Nación.

El artículo 10 de la Ley 768 de 2002 dispone que “el Presidente de la República será la autoridad competente para suspender o destituir al alcalde distrital, designar al alcalde encargado en casos de falta temporal o absoluta y convocar a elecciones para elegir el nuevo alcalde mayor, cuando ello sea procedente. En todos los casos en que corresponda al presidente de la República designar el reemplazo del alcalde, deberá escoger a un ciudadano que pertenezca al mismo partido o movimiento político del titular’.

Volviendo al análisis de todo el proceso histórico reciente, alrededor de la insistencia y rutina accionante de los gremios y partidos políticos disímiles, se palpa la trama (léase confabulación o conspiración) que se lleva a cabo con el propósito de dañar o perjudicar a alguien. Disponer algo para una finalidad, y se palpa porque, si bien es cierto que el candidato conservador puede ser destituido (en el evento de ser elegido alcalde), también es cierto que los integrantes de este grupo político – gremial, saben que, entonces, acogiéndose a la Ley 768 de 2002 en su artículo 10, pueden conseguir el nombramiento de un nuevo alcalde de su mismo partido político y, entonces, continuar con su propósito de apoderarse, en derecho, de las arcas de Cartagena de Indias.

Es decir, ellos están dentro de una Jugada Maestra, de resultados legales, a partir de un artificio jurídico inaceptable y con malas intenciones.

Ahora, según encuestas y análisis de politólogos, en Cartagena se podría presentar una abstención del 70 % de los ciudadanos en capacidad de votar.  Un dato que raya en la apología de la apatía, el descorazonamiento por lo propio, la falta de empoderamiento, el desinterés por la valoración y el desinterés por la apropiación de lo que le pertenece cuidar y mantener al pueblo soberano. Esta actitud prevista a la hora de votar, debe ser resuelta a favor, con una respuesta de votación masiva para elegir al candidato de su elección, sin ninguna presión (léase: Compra de voto, constreñimiento, amenazas, engaño, etc.)

* Ingeniero electromecánico, especialista en eficiencia energética y dirigente cívico.

 

 

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