100 mil votos libres para recuperar a Cartagena

Por Javier Julio Bejarano *

Cartagena de Indias se encuentra en su peor crisis de gobernabilidad desde que se ejerce la democracia. En estos últimos años la constante política ha sido tener que realizar elecciones atípicas para escoger alcalde ya que la corrupción los tumba como fichas de dominó. Para agudizar aún más esta crisis, actualmente tenemos un Concejo disminuido y carente de credibilidad porque la ciudadanía tuvo la oportunidad de escuchar lo que serían las verdaderas ‘razones’ por las que se tomaban las decisiones en esa corporación, respondiendo no a un interés común y público sino a motivaciones personales, mezquinas, burocráticas y ambiciosas.

Nuevamente estamos en la encrucijada de tener que ir a las urnas para la celebración de nuevas elecciones atípicas de alcalde, uno que gobernara durante un año y unos cuantos meses, pero el panorama actual es preocupante, casi desalentador; los clanes políticos, esos que vienen trabajando decididamente por llevar a la ruina la ciudad mientras aumentan sus patrimonios personales y familiares, se han organizado nuevamente, y ya tienen definidos sus candidatos. Las tácticas empleadas por estos no son nada nuevas, más bien son una fiel copia de procesos electorales anteriores; ellos no resaltan por su creatividad, su confianza reside en el poder del dinero que tienen y la posibilidad de aprovecharse de la necesidad de una parte del pueblo que tiene necesidades materiales, espirituales y de formación académica.

Voy a tratar de resumir en unas cuantas líneas las estrategias utilizadas por estos clanes, las cuales les han permitido asegurarse el poder local en los últimos años: su primer movimiento es apostar cuantiosas sumas de dinero a varias campañas, normalmente aquellas que se dejan seducir por la necesidad de ‘financiación’ para ejecutar su modelo de su candidatura tradicional. Estas campañas tienen como premisa la frase el “todo se vale, con tal de llegar al poder”; resaltan no por sus propuestas y discursos sino por el gasto excesivo, la opulencia en campaña, el marketing político, vallas publicitarias que invaden todas las vías principales, publicidad móvil en todas sus formas, robustos equipos de trabajo, gigantescos comandos políticos ubicados en los barrios encopetados, a pesar de que los votos que los llevan a la Plaza de la Aduana los ‘gestionan’ en los barrios del sur, esos mismos barrios que olvidan una vez llegan al poder. Ellos compran toda la pauta publicitaria de los medios de comunicación local y le pagan a uno que otro influenciador que le respalde su aspiración para crear una falsa sensación aceptación. Todo esto lo rematan colmando de promesas y migajas a los ‘líderes barriales’ mejor conocidos como ‘puyaojos’, esos que se acostumbraron a vender a sus comunidades en cada proceso electoral sin tener un asomo de remordimiento de conciencia por las desgracias venideras productos de sus decisiones.

Ante esta cruda realidad y solo con el fin de romper este círculo vicioso, que nos está destruyendo a todos, es necesario un llegar a un consenso ciudadano, uno que permita llevar a la Plaza de la Aduana a un candidato libre, un ser humano que no tenga empeñada su candidatura ni ideales. Solo esto permitiría tener la posibilidad de trazar un camino para iniciar la recuperación de la ciudad, esa que viene siendo sistemáticamente masacrada por la corrupción, como lo ha expresado el líder y columnista local, Danilo Contreras: “Cartagena se dispone a ser derrotada nuevamente. Esta vez, cínicamente, todos los que la han dañado se unen para seguir sometiéndola, humillándola. Me resisto a esa idea, ¡Nojoda! Acaso no hay 100 mil ciudadanos libres, entre un millón, que se opongan con su voto a que eso no ocurra en esta ciudad que llamaban ‘Heroica’. Acaso dónde están los estudiantes, los profesores, los sindicatos, los trabajadores, los artistas, los empleados, las mujeres berracas, los librepensadores, los profesionales, los mototaxistas, la gente de Bazurto, los vendedores de las calles, los que padecen hambre, los que aún esperan una vida buena, las nuevas ciudadanías, dónde está el pueblo. No son suficientes las evidencias de los delitos que han cometido, ahora que ya han ido presos. ¿Dónde están mis paisanos?”.

Será necesario caer más bajo, escuchar más audios, o será que ya aprendimos la lección. ¿Tú haces parte de esos 100 mil ciudadanos?; yo sí, y todavía tengo fe en Cartagena y su ciudadanía.

* Docente Universitario, Emprendedor y Líder de Opinión

 

 

1 Comment

  1. Eduardo Arellano dice:

    Javier. Puedes estar SEGURO que no estas sólo en este propósito de SALVAMENTO , muchísimos cartageneros te respaldan, me incluyo. Es hora de extraer de ese mundo propio de nuestra tierra, a los más valiosos, a los de limpio pensamiento y progresistas. Cartagena necesita de mujeres y hombres con valores sin manchas y maniobras politqueras corruptas, desde las entrañas de sus barrios. La política activa que requiere Cartagena debe ser para servir, y nosotros (me incluyo), debemos presentarnos en las plazas NO PROPONIENDO NUESTROS NOMBRES PARA QUE NOS ELIJAN, Sino para encontrar a los mejores y hacer que ellos mismos los ELIJAN: ALCALDES, CONCEJALES,ETC

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