¿Dónde está la esperanza?

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

Es tan grave la crisis política y de gobernabilidad que atraviesa la ciudad que ni siquiera el legislador pudo prever que algo así podría suceder, haciéndose evidente que existe un gran vacío normativo al respecto. En el mismo sentido, tampoco hay precedentes, ni referentes, ni similares. Aquí la realidad superó completamente la ficción, y ni aun valiéndose de la hermenéutica o del sentido común es posible entender cómo un Concejo reducido (por delitos de cohecho y concierto para delinquir) a ocho cabildantes, pueda ser legítimo para deliberar sobre los temas fundamentales de la ciudad; para debatir y controvertir la gestión de la Administración Distrital; para decidir sobre la conveniencia y legalidad de los Proyectos de Acuerdo; para conformar las Comisiones Permanentes que estudien el Plan de Desarrollo y el presupuesto del próximo alcalde (atípico también), teniendo en cuenta que hay más quórum en el complejo judicial que en el cabildo.

Pero si ellos lo hicieron mal, peor lo hicimos nosotros que los elegimos. Llevamos casi 20 años votando por los mismos que han parcelado la ciudad para robársela a pedacitos, y como consecuencia de ello hoy tenemos una Cartagena desigual y fragmentada que agoniza en el pantano de su propia pobreza.

Y es que la ‘Ciudad de la Esperanza’ no se construye por decreto, ni mediante comunicados de prensa, ni por las redes sociales, sino a través de acciones eficaces y espacios de participación. Nadie nos va a devolver el orgullo por la ciudad. Ni el alcalde encargado, ni el que elijamos el 6 de mayo, ni los que vengan… porque eso es algo que no parte de afuera sino de adentro. Si nosotros no sentimos que Cartagena nos pertenece, si no nos sentimos ligados a un proyecto colectivo y si no amamos este terruño con el coraje que lo amó Pedro Romero y los lanceros de Getsemaní, nadie nos dará ese valor, pues no es la ciudad la que construye ciudadanía, es la ciudadanía la que construye ciudad.

Con mucho valor nos advierte Víctor Frank: “podrán arrebatarnos todo, pero lo único que nunca nos podrán quitar es la libertad que tenemos de elegir”. Y es precisamente esa capacidad de resiliencia la que nos permite reponernos a situaciones adversas y transmutar las crisis en oportunidades.

Por dignidad, por justicia, por amor… apelemos a la valentía de ese espíritu guerrero para honrar nuestra tierra; aprovechemos la oportunidad que nos da la coyuntura, para que se atrevan nuevos liderazgos y podamos reafirmar una vez más (como en los viejos tiempos), que el pueblo es el actor principal en las grandes transformaciones sociales.

Finalmente, permítanme adaptar al contexto local aquellas provocadoras palabras del expresidente de los Estados Unidos John F. Kennedy: “No te preguntes qué puede hacer Cartagena por ti. Pregúntate qué puedes hacer tú por Cartagena”.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

 

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