Defendiendo lo defendible

Por Bladimir Basabe Sánchez *

Haciendo uso de mi derecho a comunicar dentro de mi rol profesional, el cual es inherente a todo ciudadano que no solo intenta observar la realidad desde un solo punto vista sino desde la complejidad propia de las incertidumbres de Morin, y con el deber que me asiste el escuchar y responder opiniones personales que enriquecerán el análisis, no puedo quedarme callado con situaciones que merecen soluciones de fondo.

No comprendo por qué, para algunos, las vías verbales y visuales de hecho suelen ser la catarsis perfecta de expresión en la aparente pobreza. Responsables de su misión como protectores de las áreas naturales, un equipo de funcionarios del Parque Nacional Natural Los Corales del Rosario y San Bernardo fue objeto de una evidente agresión por parte de un grupo de prestadores de servicios turísticos no autorizados en el sector de Playa Blanca, durante el puente festivo de San José.

Si estas personas que propiciaron el ataque contra el personal del Parque desconocían en qué lugar estaban prestando un servicio sin ningún tipo de seguridad, tampoco pueden aludir un derecho al trabajo: se supone que todo derecho personal termina cuando inician los del semejante. No contentos con sus airados reclamos, destruyeron la carpa de la institución donde ofrecen información a los visitantes sobre los recursos naturales que se protegen en dicha área protegida. Más delitos acumulables en donde espero que exista mano dura de las autoridades judiciales contra quienes les encanta pescar en río revuelto.

Me da mucha pena con algunos conciudadanos que se creen dueños de verdades a medias, independientemente de sus derechos adquiridos. Lo sucedido ayer en Playa Blanca es la punta conocida de un iceberg con dimensiones aludidas a la responsabilidad compartida institucional que permitió el descontrolado crecimiento de este problema de invasión. Seguir ocultando las causas del conflicto solo garantiza su latencia permanente, en medio de la masa social que juega en doble vía: extraña tranquilidad traducida en indiferencia, con una violenta reacción que demuestra que se tiene que actuar de una manera mejor contundente para proteger el interés general.

Así mismo, los nativos organizados en Consejos Comunitarios deben aprender a trabajar para el mejoramiento social de los suyos, sin olvidar la condición del territorio de la Nación donde se encuentren ubicados. Un territorio afro no es ninguna república independiente, y nadie debe pedir autorización para algo que sobrepasa todo interés privado. Me recuerda el caso de un dirigente en La Boquilla, quien se opuso a que un Juez de la República realizara una diligencia para la cual no tenía que pedirle ningún permiso: la Ley 70 debe usarse para bienestar, y no para seguir ocultando errores. Al equipo de Parques, mi más profunda admiración por defender lo defendible, que es patrimonio de todos los colombianos y de toda la humanidad.

Las cosas claras como son.

* Psicólogo especialista, docente universitario, ambientalista y director de Salvemos Varadero.

 

 

 

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