Discurso del Pte. del Concejo – Instalación Primeras Sesiones Ordinarias de 2018

Iniciamos hoy, 1 de marzo de 2018, el primer periodo de sesiones ordinarias del honorable Concejo distrital de Cartagena. y aunque hemos venido laborando en diversas actividades administrativas desde comienzos de este año, a partir de este instante aspiramos a contribuir a solucionar los múltiples problemas que nos agobian, haciendo equipo con el Ejecutivo y la dirigencia política, gremial, cívica y comunitaria de la ciudad.

Me detengo un instante en este punto para recalcar, señor alcalde y señores funcionarios, que no escapa al conocimiento de los cartageneros la percepción de que se estuviesen multiplicando algunos de los problemas que de manera tradicional nos han aquejado en los últimos tiempos, como los impasses surgidos en torno de la contratación de la vigilancia de los colegios oficiales.

Sin embargo, han surgido otros nuevos, como las decenas de construcciones ilegales descubiertas, la salida al dilema jurídico que representa el caso Aquarela, la defensa de nuestros bienes patrimoniales y el que brota alrededor de la contratación y ejecución del Plan de Alimentación Escolar –PAE, y la descertificación para administrar los recursos del sistema general de participaciones sector agua potable, entre muchos otros.

Lo inevitable, señor alcalde, tanto para usted en el Ejecutivo como para nosotros los concejales, es que debemos afrontar un año político como pocos otros, en el que, además de participar, como cada cuatro años, en por lo menos dos eventos democráticos: la elección de senadores y representantes y del próximo presidente de la República, ahora debemos participar también en una elección atípica para elegir en las urnas a quien regirá los destinos de nuestro Corralito de Piedra en lo que resta del periodo constitucional.

En este punto, una reflexión: comprendemos que, en esta era del internet y particularmente de las redes sociales, en las campañas políticas producen réditos los cuestionamientos y las críticas a los contradictores, y a ello nadie podría oponerse.

Pero comprendemos también, tal y como deberían entenderlo los distintos candidatos, es que si de veras desean aportar a la reconstrucción de Cartagena, deberían mostrarnos fórmulas para solucionar sus problemas y no quedarse en profundizar las razones para mantenernos desunidos.

Flaco servicio le prestan a nuestra ciudad quienes, en lugar de promover alternativas de solución a los problemas que padecemos, parecieran disfrutar del establecimiento de un generalizado clima de pesimismo, por razones evidentemente proselitistas. se equivocan quienes creen que de esa manera se puedan obtener verdaderos dividendos políticos. En estos tiempos de crisis, no podemos apostarle a seguir hurgando en la herida. Por el contrario, dirigente que se respete y desee verdaderamente lo mejor para nuestra ciudad, debe trabajar por restablecer el necesario clima de concordia que debe prevalecer en todo esfuerzo colectivo por construir ciudad y ciudadanía.

En nuestro rol de concejal, en algún escenario dijimos que una comunidad fragmentada difícilmente podrá establecer escenarios para el desarrollo de planes, proyectos y programas que impulsen su desarrollo y propicien una mejor vida.

Por ello, nuestra invitación desde hoy, cuando iniciamos estas primeras sesiones ordinarias, es a trabajar en equipo, todos los estamentos locales, para generar verdaderos y estructurales cambios positivos, tanto en la Administración como en todos los barrios, comunas y localidades de Cartagena. Y hay que pasar del discurso a los hechos. En lo que respecta a esta corporación, hemos dicho que se imponen varios ajustes a su estructura administrativa, creando un departamento de informática para elevar sus procesos que respondan a las necesidades de estos tiempos de gobiernos abiertos. De igual forma, es fundamental fortalecer el grupo comunal, con el fin de acercarnos aún más a la ciudadanía, tejiendo una red que propicie una democracia verdaderamente actuante y participativa.

Luego de la dura experiencia de los meses anteriores, se hace urgente y necesario modificar el procedimiento para elegir al contralor distrital. A esto deberemos dedicarles horas de esfuerzo y trabajo.

Señor alcalde y honorables concejales, tenemos una gran responsabilidad por delante. En poco menos de dos meses se cerrará un ciclo de gobierno e irrumpirán una nueva Administración y un nuevo plan de desarrollo.

Los efectos de administraciones interrumpidas y elecciones atípicas no son favorables para el desarrollo de una comunidad.

Cartagena es la única ciudad de Colombia que ha sufrido tres experiencias de esta índole en menos de 20 años. Quizás esta sea una de las causas que explican el rezago de los indicadores sociales frente a las principales urbes del país y comunidades vecinas en el Caribe colombiano.

Mientras esto se da, nuestro llamado es a concentrarnos en devolverle la estabilidad y equilibrio a Cartagena de Indias. Nuestra gente lo exige y se lo merece.

Wilson Toncel Ochoa

 

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