Tarifa diferencial de Transcaribe y la desidia de Sergio Londoño

Por Sergio Andrés Muñoz *

A finales de febrero y principios de marzo de 2016, estudiantes de Cartagena radicaron ante el alcalde Manuel Vicente Duque una propuesta de tarifa subsidiada de transporte. La propuesta, que también se expuso y radicó ante el Concejo Distrital, establecía un subsidio del 70% para estudiantes de colegios, adultos mayores y personas en condiciones de discapacidad, y de 50% para los estudiantes de educación superior.

Esta propuesta mantiene total vigencia y cobra mayor fuerza. El servicio de buses y busetas costaba $1.800; al entrar a operar Transcaribe en el 2016 subió a $2.000, y luego aumentó a $2.100; $300 en un año. No contento con lo anterior, el alcalde (e), Sergio Londoño, aumentó la tarifa en $200 más, dejando el valor del pasaje de Transcaribe en $2.300, constituyéndose en el más caro del país, ya que es el que menos distancia recorre por este valor.

Sobra recordar que la tarifa diferencial que proponemos se encuentra dentro del marco contractual de Transcaribe; es el llamado Fondo de Subsidio a la Tarifa, el cual no está funcionando, lo cual riñe con las condiciones socioeconómicas de los estudiantes de Cartagena.

En primera instancia solicitamos que funcione dicho Fondo de Subsidio a la Tarifa, que este sea financiado con recursos a cargo del Distrito de Cartagena, integrado al Presupuesto General del Distrito para cada vigencia, y que sea cofinanciado por los operadores del sistema Transcaribe, en el marco de la llamada “responsabilidad social empresarial”.

El 6 de septiembre de 2017 da respuesta Humberto Ripoll, gerente de Transcaribe, afirmando que la tarifa del sistema, por disposición legal (Decreto 080 de 1987), es fijada por el alcalde de Cartagena y, en esa lógica, es al alcalde a quien le compete fijar tarifas diferenciales. La tarifa técnica, explica Ripoll, debe garantizar la sostenibilidad del sistema y, por consiguiente, deben tomarse medidas de orden presupuestal para que sea viable la propuesta de la tarifa diferencial. Concluye diciendo que informará a la Alcaldía de dicha respuesta, para que se adelanten mesas de trabajo para analizar medidas que permitan implementar la tarifa diferencial.

El 13 de septiembre, Fredy Sarmiento, director de operaciones de Transcaribe, presenta revisión de viabilidad de la propuesta de tarifa diferencial, en la que propone adoptar mesas de trabajo para discutir este asunto y buscar alianzas con el sector privado. Recuerda que el sistema Transcaribe, después de 12 años, aún se encuentra en etapa de implementación, y resalta la ausencia de recursos.

Producto de las gestiones de la OCE (Organización Colombiana de Estudiantes) y la ACREES (Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles), y luego de dos solicitudes de audiencia, se logró un espacio con el alcalde (e), Sergio Londoño el día 14 de octubre, para discutir los temas de tarifa diferencial de transporte y comedor universitario de la Universidad de Cartagena. El alcalde nos manifestó la deficitaria situación financiera por la que atraviesa la ciudad. Insistimos en nuestra propuesta y logramos consensuar unos puntos en común para buscar la viabilidad de esta. Se concluyó con el compromiso de un próximo espacio donde se analizaría en profundidad ese tema. Ese espacio se llevó a cabo el 24 de octubre con el gerente de Transcaribe, Humberto Ripoll, el cual, tristemente, no fue nada productivo.

La sorpresa que hemos recibido es que, en lugar de continuar con la búsqueda de la tarifa diferencial que venimos gestionando, el alcalde (e) decidió aumentar el valor del pasaje de un pésimo servicio como Transcaribe, golpeando a la inmensa mayoría de cartageneros de escasos recursos, y en específico a los jóvenes. Recordemos que el salario mínimo aumentó 5,9% y el pasaje de Transcaribe aumentó 9,5%. Y lo peor, extendió el alza al restante servicio público de transporte urbano con el fin de desestimular su uso y favorecer el negocio de Transcaribe.

¿Porqué el alcalde (e) Londoño aumentó el costo del pasaje? La explicación es sencilla: para garantizar las ganancias de los operadores privados, los mismos que le vienen incumpliendo a la ciudad.

Según ‘Cartagena Cómo Vamos’, el 31,2% de los jóvenes entre los 14 y los 28 años en Cartagena se encuentra en una situación crítica en materia de acceso a educación y empleo. Es necesaria la tarifa diferencial.

Finalmente, hay dos formas de prestar los servicios públicos: o son para garantizar el acceso universal, con calidad, garantía de los derechos, y sostenibilidad, o son para volverlos el negocio de unos pocos, prestando un pésimo servicio, caro y rumbo a la ruina. La segunda forma es la dirección que tristemente está tomando Transcaribe.

En este orden de ideas brindo mi pleno respaldo a todas las justas iniciativas ciudadanas tendientes al bienestar de la sociedad. En este sentido, me sumo a las diversas propuestas que, desde el marco del civismo y la democracia, rechazan el abusivo aumento del costo del pasaje de Transcaribe y su perverso esquema que solo beneficia a los operadores privados. Falta dar varios pasos para que la propuesta de tarifa diferencial, que busca favorecer a amplios sectores de la sociedad cartagenera, sea un hecho; vamos en la dirección correcta. Nuestra propuesta no solo es viable sino necesaria, pero para materializarla es necesario derrotar a quienes han convertido en negocio nuestros derechos, es decir, derrotar a los mismos con las mismas.

 

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