Basta, elecciones ya

danilo-contrerasPor Danilo Contreras Guzmán *

Señor presidente Santos, le escribe un ciudadano cartagenero que como tantos entiende que la recuperación de la ciudad empieza por la circunstancia de que nos devuelvan el derecho a elegir a nuestros gobernantes.

Excuse la brusquedad de entrar sin rodeos al propósito de esta comunicación, pero las circunstancias lo ameritan. Usted parece haber olvidado que la democracia es un principio fundamental consagrado desde el artículo primero de la Constitución Política de Colombia, pero flagrantemente ha pretendido desconocer que el respeto por los ciudadanos cartageneros es, más que una regla constitucional, una norma de carácter moral y ético que es imprescindible salvaguardar.

Ningún cartagenero pasa por alto que el incumplimiento al deber que le asiste de convocar a elecciones atípicas por razón de la falta absoluta por renuncia del alcalde Manolo Duque es un desprecio al régimen constitucional y legal y, además, más gravemente, a la dignidad de un pueblo que merece elegir a sus dignatarios antes que ceder, por un ardid o por negligencia administrativa, al pasado anacrónico en el cual la selección de los mandatarios se realizaba a dedo.

Usted se burla de sus conciudadanos cartageneros, posponiendo una decisión que la ley le obligaba a tomar desde hace ya varias semanas. No perdemos de vista aquí que esa dilación pretende mantener en los puestos de mando a sectores políticos que mayoritariamente rechazamos y que han sido causa eficiente del desmadre y la decadencia en que estamos sumidos. Señor presidente, no añada ese baldón a los errores en que haya podido incurrir en estos años de gobierno.

No olvide, presidente Santos, que somos hijos de aquellos que trajeron la noticia de la emancipación desde la barriada de Getsemaní para difundirla a la Nación. Nosotros no olvidamos que antaño nuestra rebeldía nos llevó a preferir la muerte por hambre antes de ceder nuestra plaza a quienes regresaban desde España a intentar restablecer el yugo del cual nos habíamos liberado desde la intrépida acción de los lanceros de Pedro Romero. No abuse de nuestra noble condición, de nuestra alegría natural y de nuestra dignidad. Esta ciudad le ha recibido siempre con los brazos abiertos, pero no podemos pasar por alto su insistencia en desconocer nuestro derecho natural de pueblo libérrimo: nuestro derecho a elegir.

Usted debe entender que cada día transcurrido sin que existan las definiciones a que está obligado por la Constitución y la ley, es un día de gobernabilidad perdido para el alcalde encargado, por la escasa capacidad de maniobra que este acusa; y lo que es peor, tiempo perdido para el alcalde que más temprano que tarde deberemos elegir. Si usted adopta ya la decisión que debe tomar por ley y por ética, el alcalde elegido podrá actuar por algo menos que dos años, lo cual es mejor que pretender que el encargado, que carece de la legitimidad que otorga el aval electoral del pueblo, siga desgastándose y desgastando las posibilidades de enderezar el rumbo de la ciudad.

No más dilaciones. Elecciones ya.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

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