El camino para derrotar la pobreza en Cartagena

Por Pastor Jaramillo Robles *

“Los pobres de un país son responsabilidad de todos sus ciudadanos, no solo de la gente que casualmente vive en la misma jurisdicción política”: Eduard Glaeser, profesor de economía de Harvard, y director en esa Universidad del Taubman Center for State and Local Government.

El miércoles 6 de diciembre pasado, tuve la oportunidad de asistir al Foro ‘Cartagena de Todos’, organizado por la Revista Semana y la Gobernación de Bolívar, entre otros. Los temas centrales fueron los lastres de gobernabilidad, la corrupción, la falta de liderazgo local y la eterna discusión acerca de la pobreza en la ciudad. Todas las intervenciones a mi juicio fueron pertinentes. No obstante, voy a enfatizar en dos opiniones que dentro y a partir del Foro fueron expresadas. La primera, una afirmación del destacado y por mí admirado, profesor Adolfo Meisel Roca, que no solo tiene que ver con algo que dijo en el aludido evento, sino también con lo que ha venido siendo su trabajo acerca de la pobreza en Cartagena junto a Jhorland Ayala. La segunda, una columna aparecida en la Silla Llena http://lasillavacia.com/silla-llena/red-caribe/historia/la-cartagena-de-todos-63853, escrita por el lingüista William Cueto, y que tiene unas reflexiones con las que estoy abiertamente en desacuerdo.

En principio, como ya señalé, me referiré a Adolfo Meisel Roca, codirector del Banco de la República y una persona que goza de toda mi admiración intelectual. He releído, no sé cuántas veces, muchas de sus columnas en El Espectador –que siguen colgadas en la web-, al igual que varios de sus trabajos, –o ‘papers’, como entiendo está de moda decir en el mundo académico, por lo que oigo-. No soy economista pero manifiesto que no veo muchos académicos en Colombia que escriban con tanta profundidad y detalle, además, con posibilidades de aplicación práctica, como el profesor Meisel, en lo que tiene que ver con desarrollo y economía regional. Los que nos gustan las ciencias sociales y los asuntos públicos deberíamos leerlo, no por obligación, sino por placer.

Ahora bien, ya entrando en lo del Foro y lo que el profesor Meisel ha venido publicando con Jhorland Ayala, digo que en principio, discrepo, respetuosamente, de sus afirmaciones acerca de la clase empresarial cartagenera. Primero que todo, afirmar que la clase empresarial cartagenera es depredadora del medio ambiente como todos lo escuchamos ese día, me parece una generalización sin base. En la clase empresarial cartagenera de seguro que hay buenos y malos como se aprecia en todas partes pero, por ejemplo, si miramos el gran problema de contaminación que tenemos en la ciudad, como lo es el de la Bahía de Cartagena, podemos evidenciar, como lo dijo este año Juan Darío Restrepo Ángel, director científico de Basic, proyecto liderado por las Universidades Eafit y de Los Andes, que los factores que mayormente socavan la sostenibilidad ambiental de la Bahía son todas las actividades que se producen desde la cuenca del río Magdalena y su paso por el Canal del Dique, tales como, la deforestación, la minería y la pesca ilegal, al igual que “las aguas residuales domésticas de las poblaciones costeras sin servicio de alcantarillado tratado y el sistema de alcantarillado de la ciudad, que desborda a la bahía bajo condiciones de lluvia” (El Universal, 22 de junio de 2017). Desde luego que los desechos industriales tiene un impacto en la Bahía pero no está demás señalar que las empresas de Mamonal en su casi totalidad tienen unos muy buenos planes para contrarrestar este tipo de externalidades. Así las cosas, hay suficiente claridad sobre cuáles son los componentes del daño ambiental en ese importante recurso de la ciudad.

Por otro lado, uno puede darse cuenta que la falta de voluntad distrital para apoyar y dotar de mejores herramientas al EPA, asimismo que el poco respeto hacia el medioambiente en muchos de nuestros habitantes, sumado a la escasa inversión pública nacional y local en la materia, son los principales determinantes de los problemas ambientales cartageneros. Todas las actividades empresariales e industriales tienen impactos sobre el medioambiente – al igual, que lo tienen la casi totalidad de las actividades que se dan dentro del globo terráqueo-, pero de eso desprender categóricamente que nuestra clase empresarial es depredadora siento, y lo digo con mucho respeto por el profesor Meisel, que no es lo que los hechos revelan. Esa afirmación deja un tufillo de conspiración contra la sostenibilidad de la vida en la ciudad, lo cual, repito, no me parece ajustada a lo que está aconteciendo.

Refiriéndome ya al trabajo del profesor Meisel y Jhorland Ayala, tengo que decir algo que me inquieta. Pero antes aclaro que ellos han mencionado que faltan aún por entregar otras piezas sobre pobreza en la ciudad, así como de las propuestas concretas para erradicarla.

Desde hace dos décadas este tema de la pobreza es una de mis mayores preocupaciones y es por eso que he procurado asistir a cuanto conversatorio o discusión sabía que se realizaría o transmitiría. Por eso mi interés universitario por John Rawls y algunos más que la abordaron desde el liberalismo. Hoy día he encontrado en posiciones como las de Daniel Lacalle, Eduard Glaeser, Richard Florida, Xavier I Xalai Martin, Juan Ramón Rallo, Axel káiser, Niall Ferguson, Antonio Escohotado, Mario Vargas Llosa, Mauricio Rojas y los youtubers de Visualpolitik, etc., unas posturas interesantes para resolver los desafíos de la pobreza acompañándose de sólida evidencia. Traigo esto a colación para poder hablar de mi inquietud, desde luego, teniendo en cuenta la aclaración que ya hice.

Hasta ahora lo que ha sido publicado de estos trabajos tiene el punto de mira en la inversión pública y en la provisión de bienes que debe brindar el Estado para garantizar unos mínimos de vida digna y decente para los pobladores de menos recursos de Cartagena. Comulgo con la necesidad, además, de la obligatoriedad ética y jurídica de esas políticas públicas encaminadas a la educación, vivienda, salud, saneamiento básico, infraestructura en vías, al igual que el equipamiento urbano para la recreación y el esparcimiento – Michael Sandel, llama a estas últimas, infraestructuras cívicas-. No creo que alguien sensato, tanto en Cartagena como en Colombia, pueda negar el impacto positivo en la lucha contra la pobreza de estas obras.

No obstante, me queda una sensación de que algo falta y es en lo que comulgan los últimos estudiosos que mencioné. A ellos los une un vínculo y es el poder de la economía de mercado en la notoria reducción de la pobreza en los últimos dos siglos, especialmente en las cuatro últimas décadas, algo de lo que no hay antecedentes en la historia humana. No cabe duda que ha sido la iniciativa privada la que ha llevado a través de la inversión y el comercio a generar un tejido empresarial que ha producido la riqueza suficiente para que hoy, cuando el capitalismo es el sistema económico global, solo el 9% de la población mundial viva en la pobreza extrema. La constante en la historia había sido la pobreza; de hecho a inicios del siglo XIX menos del 6% de las personas que vivían en este planeta estaban libres de la pobreza extrema. Es en este punto donde debo recordar algo que casi que universalmente es aceptado por los estudiosos de las economías urbanas para referirse a buena parte de los orígenes de la pobreza en las ciudades latinoamericanas y es que, a diferencia de los procesos de urbanización de Europa Occidental y Norteamérica, que lograron vincular a los nuevos citadinos a los procesos de producción, en nuestra región, de manera más dramática después de la crisis de los 30s, la llegada en masa de campesinos a los grandes centros urbanos, huyéndole a la miseria, no se dio asociada a la inserción a unos aparatos productivos grandes y amplios.

Recordemos que hasta bien tarde en la época colonial, las ciudades latinoamericanas no producían mayor cosa y más bien fueron, sobre todo en el caso de la colonización española, solo el traslado de la impronta del mundo ibérico de entonces. En Brasil sirvieron de punto de partida de la colonización de lo rural. Así fue que más o menos, desde México hasta Argentina, se dio la tugurizaciòn de nuestras urbes – las villas miseria, como algunos las llaman-. La pobreza urbana de toda Latinoamérica tiene como signo característico este hecho, con el agravante en el caso de Colombia y Cartagena de que la violencia condujo a que millones de compatriotas dejaran el campo para irse a unas ciudades que no estaban preparadas en su administraciones públicas, ni en sus aparatos productivos, para recibir a tantas personas que llegaron prácticamente solo con la ropa que tenían, y a eso hay que sumarle la masiva llegada de venezolanos que han salido de su país huyendo de la ‘prosperidad’ que siempre brinda el socialismo.

Esto, desde luego para mí, nos lleva a pensar en que la solución a la pobreza no pasa solamente por la provisión de unos debidos bienes públicos y equipamiento urbano. La impresionante salida de la pobreza de millones en los últimos años ha tendido como epicentro al sudeste asiático, del que alguna vez Gunnar Myrdal dijo que nunca saldría de la pobreza, y como aspecto relevante para nosotros han abanderado esos logros con lujo de detalles varias ciudades, entre ellas unas ciudades-estado, como son Hong Kong, Singapur y Macao, agregándole a Dubai que no está en esa zona. Todas estas ciudades, pese a las diferencias jurídicas, comparten con Cartagena ser costeras, de pesca, y haber sido muy pobres hasta hace poco, pero, a diferencia de Cartagena, hoy son lugares ricos, tan ricos que rayan en la opulencia y donde la pobreza es casi de museo.

Los esfuerzos públicos fueron desde luego importantes, pero más importante han sido en los logros frente a la pobreza de estas ciudades el liderazgo político, que vio en el poder del mercado la producción de riqueza requerida para que millones vivieran un proceso de movilidad social que los transformó en personas con alto poder adquisitivo.

Como puede verse en estas imágenes, el paisaje fue modificado por la batalla por el desarrollo que se dio, como lo he dicho, atrayendo inversión, diversificando los aparatos productivos y formando un capital humano a la altura de los requerimientos del sector privado global. Una vez le pregunté a Richard Florida, uno de los más reconocidos estudiosos de las economías urbanas en el mundo, qué podíamos aprender las ciudades del Caribe del desarrollo de Macao, Hong Kong, Singapur y Dubai, a lo que me respondió que principalmente nos apalancáramos en las cualidades productivas locales e invertir en conocimiento. Tengo claro que esto último es muy importante, pero no es suficiente, y siento que en Cartagena se subvalora en las discusiones públicas sobre pobreza y desarrollo el necesario aprovechamiento comercial de nuestras cualidades al igual que el apoyo a los diversos clústeres, esto es, una mayor diversificación del aparato productivo para la competencia global, algo que tuvieron muy claro los tomadores de decisiones políticas en las ciudades traídas como ejemplo.

Agrava esto el deterioro público y muchas veces ciudadano del clima de negocios donde nos va muy mal a nivel país. Espero que las próximas entregas del trabajo del profesor Meisel y Jhorland Ayala toquen este tema con detalle.

Esto último me lleva a la segunda parte de mis reflexiones, las cuales se dirigen a las opiniones de William Cueto, en La Silla Llena. De todo lo que menciona destaco para mi propósito la de que la culpa de la pobreza en Cartagena es de la lógica de acumulación del capitalismo. Si algo prueban los éxitos de Singapur, Macao, Hong Kong y Dubai es que el mayor motor de progreso social de la humanidad ha sido el capitalismo. Prueba de ello es que las zonas más libres comercialmente en el planeta –entre las cuales están estas urbes-, tienen ingresos per cápita en promedio ocho o 10 veces el de las zonas con menos libertades comerciales, y en las primeras la pobreza en promedio escasamente llega al 2% mientras que en estas últimas trepa al 49%  https://t.co/wEC3YuQBuV. Hong Kong es el mejor ejemplo de esto. Es la zona con mayor libertad económica del mundo gracias a las decisiones que en su momento cuando era colonia británica tomó Sir John Cowpethwaite, consistentes en baja tributación, libre flujo de capitales, buen ambiente para los negocios, etc. https://mobile.twitter.com/ElCatoEnCorto/status/932640775288082432/video/1. El resultado es que en esta ciudad- estado los habitantes tienen un tercio de poder adquisitivo mayor al de los británicos, cuando hace algunas décadas eran prácticamente un puerto de pescadores.

A estas alturas de la historia decir que el problema de Cartagena es la acumulación capitalista no hace sino llevarnos a un totazo con los hechos. Esgrimir eso como la gran crítica de fondo a lo que pasa en la ciudad con la pobreza nos desenfoca y empecina en soslayar el tema central: para la pobreza, más mercado – https://www.elcato.org/para-erradicar-la-pobreza-mas-capitalismo -, más libertades económicas, mas globalización, más aprovechamiento de los TLCs, más seguridad jurídica para invertir, más apalancamiento en las ventajas naturales de Cartagena, más y mejor clima de negocios, más educación que atienda las señales de los sectores productivos locales, mayor calidad del gasto público y, como fue un consenso en el Foro, liderazgo, lo que de forma pertinente sería un liderazgo que entienda que la pobreza en nuestra ciudad se corrige siguiendo desde nuestra particularidad los derroteros que han marcado el éxito en el planeta.

Un funcionario del Gobierno de Singapur lo dijo en el Congreso de Camacol en 2016 en Cartagena: “todo lo que hemos hecho es para que el sector privado tenga todas las garantías para operar de la mejor manera”. En el mismo Congreso de Camacol, Bruce Katz señalaba, palabras más, palabras menos, que la prosperidad urbana depende del vigor del mercado de trabajo, lo que desde luego lo da un tejido empresarial grande y diverso y con estabilidad en las reglas de juego.

Cartagena, al igual que muchas ciudades Latinoamericanas, tiene unos grandes cordones de miseria, que resultan de que nuestras urbes no han sido tomadas seriamente por sus líderes como los lugares donde se debe dar con todo vigor el máximo de herramientas para el desarrollo de la iniciativa privada. El tema no es solo afrontar los graves problemas de corrupción. A la par con ello hay que generar el terreno abonado para que el sector privado sea amplio y diverso.

Por último: si queremos mejor calidad de nuestra democracia es necesario que las libertades económicas sean amplias y para todos puesto que no se ha visto caso en la humanidad donde la democracia marche bien sin que las libertades comerciales lo hagan. Esto podemos rastrearlo desde la Grecia Antigua donde la democracia ateniense fue posible en gran parte por haber sido una sociedad mercantil, a contrario sensu de la comunista, clerical y militar Esparta  https://www.youtube.com/watch?v=0SDluCo5tpM.

En la ciudad debemos poner en orden al tema de la seguridad jurídica y del clima de negocios. No podemos seguir relegados en el Doing Bussines y, encima, echando para atrás proyectos particulares o de sector después de que tienen permisos legales, viabilidad y han invertido en diseños y otros requerimientos. Así no se genera la riqueza necesaria para sacar a casi 300 mil personas de la pobreza.

Como lo dije en la cita de comienzo de este escrito, la responsabilidad con los pobres es del gobierno nacional también, porque si se trata solo desde lo local, tarde o temprano quienes aportan con sus impuestos los gastos del Distrito se aburrirán de la carga impositiva y migrarán a otra parte.

Desde luego, para finalizar, el tema requiere liderazgo y por eso todos tenemos que hacer un mea culpa. Muchos nos damos cuenta de los pasos que está tomando en la dirección correcta Barranquilla y aplaudimos que sea así. Por eso es ineludible recordar que allá ese proceso ha tenido nombre y apellido: Alejandro Char. Aquí, en el mismo año en que los vecinos eligieron a Char, se tomó la decisión equivocada.

Nota: para consultar acerca del despegue de Macao, Singapur, Dubai y otras ciudades, así como la importante reducción de la pobreza mundial, te recomiendo los siguientes videos:

* Abogado, exconcejal, expersonero delegado y docente universitario.

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