“Hay que distinguir entre una situación jurídica y una situación social”: Anthony Sampayo

“Es muy difícil opinar de un caso cuando no se conocen a profundidad los elementos materiales probatorios que ha expuesto la Fiscalía, pero por lo que se ha escuchado extra proceso pienso que hay que distinguir entre lo que es una situación jurídica y una situación ‘social’, sobre todo en lo que respecta al alcalde con relación a su primo J.J. Según se ha sabido, el alcalde no sale en ninguno de los audios sino nombrado indirectamente por los otros; en ese sentido, tendría la Fiscalía que probar con elementos contundentes que el alcalde sabía lo que la Fiscalía dice que se estaba negociando, y además cómo se estaba negociando.

Asimismo, hay que tener en cuenta que, así sea socialmente reprochable el que supuestamente el alcalde delegue tanto poder en un tercero, eso per se no constituye delito. Los mandatarios, por lo general, tienen personas de su entera confianza que gozan además de una preparación profesional para realizar ciertas tareas, y son quienes le hablan al oído a los mandatarios y este toma sus consejos precisamente por la confianza que les tiene. Ahora, otra cosa es que ese tercero se dedique a realizar cosas de forma ilegal y el titular del puesto, a sabiendas de esa situación, acceda a dichas recomendaciones, pero todo eso es con pruebas.

Sin embargo, hay que precisar que estos aspectos serán objeto de debate es en el juicio oral; una situación distinta es la que se nos presenta en esta etapa previa de solicitud de medida de aseguramiento, en donde el eje central será establecer si resulta necesario que, mientras dure el proceso, los imputados permanezcan privados o no de su libertad. Ese será el debate central una vez se supere lo que se denomina una inferencia razonable de autoría.

Como ciudadano me permito opinar que la sociedad no puede esperar que sea la Fiscalía, y menos los jueces, quienes corrijan el rumbo del Estado, ya que nada se hace sancionando hoy judicialmente a ciertas personas si mañana la misma sociedad procede a elegir a otros de las mismas características. Es el propio ciudadano quien tiene la facultad de contribuir a ello con su crecimiento político.

En el caso de Manolo Duque, todo el mundo sabía a lo que se iba a enfrentar Cartagena, y la forma en que lo iba a hacer. En ese orden de ideas resulta hipócrita -ahora – hacerse las víctimas cuando en una votación enorme la ciudadanía cartagenera optó por esa propuesta. Al menos ninguno de los que votó por Manolo puede decir que este los engañó, y mucho menos que la figura de su primo apareció a última hora. Este, desde un principio, se mostró como era, y así lo eligieron.

Por lo complejo que resulta el proceso en comento, la sociedad no puede pretender que este se resuelva de la misma forma en que los medios de comunicación y la misma ciudadanía lo hace. Hay que esperar que se agoten todas y cada una de las etapas”.

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