A los responsables de la terna

Por Juan Conrado Ovalle *

Con el encargo del politólogo Sergio Londoño Zurek como alcalde mayor de Cartagena por parte del presidente de la República no desaparece la inestabilidad política a la cual se ha visto sometida la ciudad en la última década, con las graves consecuencias que ello ha tenido para su desarrollo social, económico y de convivencia. Los hechos acontecidos y que llevaron a la suspensión del alcalde Manolo Duque Vásquez no son de ahora, vienen de tiempo atrás; la ilegalidad y la informalidad se han venido convirtiendo en conductas aceptadas o justificadas y que por su reiteración tienden a verse como acciones normales, (la cultura del más vivo). Bajo esas prácticas  grupos estratégicos han cogido el camino del atajo para sacar partido y enriquecerse con la complacencia de las autoridades, por ello encontramos a financistas electoreros, funcionarios venales y contratistas inescrupulosos trasgredir la normatividad para llenar sus arcas con dineros provenientes del erario.

La interinidad actual debe servir para reflexionar y hacer un alto en el camino; no podemos seguir con el autoengaño, es menester reconocer que la ciudad no va por buen camino, por el contrario estamos involucionando, basta ver los indicadores sociales, los cuales muestran resultados preocupantes, así se traten de maquillar e interpretar de manera acomodaticia. Si consideramos  el informe comparativo de la Red Colombiana de Ciudades Cómo Vamos, donde la  percepción ciudadana al finalizar el año 2.016 nos mostraba una ciudadanía poco optimista, solo el 34% consideraba que las cosas iban bien, en seguridad se raja la ciudad, la pobreza se incrementa y paremos de contar. Es  bien cierto que sectores económicos como el industrial, la construcción, el turismo y el logístico – portuario muestran una dinámica con signos de crecimiento, pero ello no se irriga ni se refleja en lo local en una mejor calidad de vida.

Consideramos que el alcalde encargado Londoño Zurek, además de la atención a los proyectos que se han venido anunciando como el de protección costera, el plan de drenajes pluviales, la ampliación de la avenida Santander y otros en ciernes, debe priorizar su gestión por corta que esta sea en sentar pautas de buen gobierno, comenzando por la confianza y credibilidad que debe generar el gobernante, para que quien sea su sucesor siga el norte señalado y se perciba coherencia entre lo que se  piensa, se dice y lo que  hace, buscando siempre el bien común por encima de intereses particulares. Hoy por hoy los actores políticos locales y los organismos de control son vistos por la ciudadanía con gran desengaño, dado que su actuar no se compadece con la realidad a la cual nos estamos enfrentando. A  propósito con todo lo que ha sucedido, ¿en la ciudad se ha escuchado la voz de la contralora distrital?

Considerando lo que se viene, siguiendo el ordenamiento jurídico, encontramos que el capitán ® Pablo Galindo, el médico Juan Mendoza Góez y la señora Elsy Severiche, como inscriptores de la candidatura de Manuel Vicente Duque en representación del movimiento ciudadano ‘Primero la Gente’, tienen ahora la gran responsabilidad de conformar la terna que enviarán al presidente Santos, siendo pertinente que tengan sensatez y no presten atención prioritaria a las solicitudes, presiones o exigencias de financistas y personajes que se creen dueños de la administración en cabeza de Manolo Duque V. Antes de  decidir ojalá miren los ojos de sus hijos o nietos, quienes a futuro los juzgarán por el buen juicio de su selección y la suerte que le depararon a la ciudad.

* Ingeniero industrial, docente universitario y consultor empresarial.

jconrado51@yahoo.com

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