La Gran Arrodillatón

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

La decisión de escoger a Cartagena como sede del Congreso Internacional de Pornográfica ‘Latín American Bussiness Expo’ ha generado una gran indignación, y ya varios se han rasgado las vestiduras.

Los primeros en alzar la voz fueron los mandatorios locales, quienes manifestaron de manera tajante que “rechazaban la realización del evento porque incentivaba el turismo sexual, cuando lo que se quiere es preservar la ciudad como destino turístico y cuidar su imagen”.

A su turno, miembros de una iglesia cristiana promueven para el próximo 19 de mayo, en la Plaza de la Aduana, lo que ellos han denominado “la gran arrodillatón”, que es expresar a través de un clamor colectivo todo su rechazo a la realización del evento porno en el corralito de piedra.

No pretendo hacerle una apología a la pornografía (repudio esas prácticas pero ojo, desde lo jurídico, no veo soportes para su prohibición), como tampoco pretendo desestimar el acto de clamor que propone la iglesia cristiana, pero creo que no somos congruentes y de alguna manera hemos invertido el sentido de las cosas.

Cómo es posible que los cartageneros protesten con una “gran arrodillatón” su rechazo a un congreso porno, mientras que la corrupción en la ciudad sepultó a 21 obreros que a pico, sudor y pala trabajaban en la construcción de un edificio que operaba con falsas licencias y, ante semejante barbaridad, nadie clama, nadie protesta y mucho menos se arrodillan para que aparezcan los responsables.

Realmente no tengo ni idea cómo es la logística de un congreso porno. No sé si los anuncios promocionales son carteles XXX, si los participantes van vestidos o desnudos, o si las expositoras usan micrófono u otro artefacto. Pero lo que sí sé es que más vergonzoso, indigno e inmoral es que en esta ciudad se mueran niños por desnutrición aguda (entiéndase física hambre), que el techo de las escuelas públicas se les venga encima, que los niños estudien en condiciones deplorables, que las persona enfermas se humillen en las puertas de los hospitales rogando como un favor la atención que tienen por derecho.

Y me pregunto, ¿es esa la imagen de la ciudad que queremos cuidar, o más bien la que queremos maquillar con el mismo cemento con que repellaron el edifico de Blas de Lezo?; porque esto se cae por su propio peso si Cartagena es la segunda ciudad más pobre de Colombia.

La única moralidad por la que se deben rasgar las vestiduras nuestros servidores públicos es por la moralidad administrativa, que es entendida como ese derecho constitucional que tiene la comunidad a que el patrimonio público sea manejado de acuerdo a la ley, con pulcritud, ética y honestidad.

Luego, entonces, el gran acto que deberíamos hacer todos los cartageneros es ir de rodillas… pero a las urnas, a ver si así nos duele la ciudad que amamos y que se ha prostituido por culpa de la corrupción.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

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1 Comment

  1. juan carlos rivera dice:

    Totalmente de acuerdo
    Solo q el evento no es un congreso de pornografia como se ha dicho
    Es una rueda de negocios al cual no solo asisten emprasrios sino entidades q defienden la niñes como es ASACP, BIENESTAR FAMILIAR , O LA MISMA SIJIN

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