Relación de Bazurto y demás expendios de alimentos con nuestras finanzas y calidad de vida

ivan-martinez2Iván Martínez Ibarra *

Sin duda alguna, la principal razón por la que el hombre ha aumentado su expectativa de vida en estos tiempos modernos es la higiene.

La higiene personal, la de los productos que consumimos y utilizamos gracias a la mayor disponibilidad de agua potable, aunado a la mejor disposición de las aguas servidas, supera con creces los aportes de los demás avances de la ciencia a prolongar nuestra existencia y mejorar nuestra calidad de vida. En mis más de 20 años en la industria de alimentos he podido entender el gran aporte que le ha brindado la higiene al incremento de la calidad de vida.

Datos de la OMS (organización mundial de la salud):

Al ejercer una presión excesiva en los sistemas de atención de la salud, las enfermedades transmitidas por los alimentos obstaculizan el desarrollo económico y social y perjudican a las economías nacionales, al turismo y al comercio.

Los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer.

Se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas —casi uno de cada 10 habitantes — por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa.

Los niños menores de cinco años soportan un 40% de la carga atribuible a las enfermedades de transmisión alimentaria, que provocan cada año 125.000 defunciones en este grupo de edad.

Las infecciones diarreicas, que son las más comúnmente asociadas al consumo de alimentos contaminados, hacen enfermar cada año a unos 550 millones de personas y provocan 230.000 muertes.

Los alimentos insalubres generan un círculo vicioso de enfermedad y malnutrición, que afecta especialmente a los lactantes, los niños pequeños, los ancianos y los enfermos.

El fritar o hervir un producto contaminado no lo convierte mágicamente en inocuo. Tome un veneno cualquiera, frítelo, después hiérvalo y tómeselo a ver qué pasa.

Cuando entramos a Bazurto, por ejemplo, vemos en algunos establecimientos que se esfuerzan por la correcta higiene. Pero vemos muchos otros que tienen carne y pescados sobre bolsas de cemento, sobre madera húmeda y claramente contaminada. Utilizan utensilios oxidados y contaminados para cortar de todo generando lo que se conoce como “contaminación cruzada”. Todo lo que toca ese utensilio queda contaminado.

Cuando no limpian de manera adecuada el área de trabajo y los productos que se expenden, cuando las personas que manipulan los alimentos no tiene ningún tipo de capacitación o, más grave aun, la han recibido pero les importa muy poco y continúan con costumbre insalubres, cuando el que manipula los alimentos no respeta las más mínimas normas de higiene personal como es lavarse las manos de manera frecuente, tener uñas cortas y limpias, entre otras, la manipulación de alimentos se convierte en un gravísimo y muy costoso problema de salud pública.

¿Sabemos cuánto le cuesta cada manipulador de alimentos descrito anteriormente a la ciudad?, ¿saben ellos el daño tan grande que le causan a la sociedad?, ¿saben las horas de incapacidad que generan y la pérdida de competitividad que esto le trae a la ciudad?, ¿saben ellos las horas de doctores y las medicinas que se gastan por causa de su irresponsabilidad?, ¿saben ellos el inmenso costo que esto le causa al sistema de salud nacional?, ¿saben ellos cuántas muertes generan? No lo creo y alguien tiene que decírselos. La correcta manipulación de alimentos es un tema muy importante, que afecta a todos, y creo que no se le presta la atención que corresponde.

Debemos tener mercados públicos cuyos costos permitan ofrecer productos a bajos precios para el beneficio de todos y que reflejen nuestra idiosincrasia; en eso estamos de acuerdo, no tienen que ser salas de cirugía, y las personas que allí laboran no tienen por qué vestir como si fueran a operar a alguien. Pero sí se tienen que respetar las más básicas normas de higiene alimentaria. Cuando se les pregunta por el tema algunos comerciantes responden: “llevo toda mi vida trabajando así y no ha pasado nada”. ¿Será que el que afirma eso lleva una estadística de cuántas personas han ido al hospital por culpa de esa permisividad en los controles de higiene? Los que van al hospital no siempre lo hacen de inmediato y muchas veces no tiene ni idea que la causa de su mal está en el incorrecto tratamiento de los alimentos que consumen. Temas como la cadena de frío no se conocen y si se conocen no se aplican en una gran cantidad de proveedores de productos refrigerados.

Exijamos higiene en todos los establecimientos que manipulan alimentos como restaurantes, supermercados, mercados públicos, vendedores ambulantes entre otros. No es un tema menor. No es como la caída de un edificio, que es muy visible, pero no lo hace ni menos importante ni menos peligroso.

Debemos premiar la limpieza e inocuidad con la compra en los establecimientos comerciales que le den la importancia que este tema merece.

* Exviceministro de Infraestructura

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