Gobierno y sociedad civil, a unirse ante el latente riesgo de una avalancha en Cartagena

El riesgo de que en varios sectores de Cartagena se produzcan avalanchas similares a las sucedidas en Mocoa o Manizales es inminente.

Luego de la tragedia de Mocoa, que produjo cientos de víctimas fatales y miles de damnificados, se conoció que los habitantes de la vereda San Pedro habían advertido a las autoridades sobre el riesgo inminente de una calamidad como la que finalmente ocurrió. El presidente de la Junta de Acción Comunal del lugar, Iván Muñoz, denunció que todos los entes estatales tenían conocimiento del peligro que se cernía sobre la población, pero no hicieron nada para evitar el lamentable suceso.

En Cartagena todas las autoridades están advertidas de que un drama parecido podrían padecer quienes, obligados por su situación de extrema pobreza o por otras circunstancias, malviven en lugares escabrosos donde no hay auténticas vías de acceso ni servicios públicos legales, entre ellos las faldas del Cerro de la Popa.

Las alarmas se prendieron luego del hallazgo de enormes grietas en las estructuras que recubren el Salto del Cabrón.

En este último caso, sin embargo, al menos las autoridades han comenzado a actuar. Tras el hallazgo de unas enormes grietas en la estructura de concreto rígido que recubre el Salto del Cabrón, justo debajo del claustro del Convento de la Popa, con el fin de evitar filtraciones de agua, previendo el comienzo de la temporada de lluvias, la Administración distrital procedió a sellar las fisuras y contrató con la Universidad de Cartagena los estudios y diseños para determinar con exactitud el problema y establecer cuál debe ser la solución a implementar. Para este fin la Alcaldía dispuso de una partida de más de $416 millones.

Ello, según el presidente de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar -Siabol, Jorge Mendoza Diago, da un parte de tranquilidad, ya que ese es el camino correcto para que los estudios se realicen técnicamente y puedan acometerse en la debida forma los trabajos de fondo que se determinen. No obstante, al dirigente gremial le preocupa que hayan llegado las lluvias, ya que con estas “el riesgo está latente, y los estudios toman cuatro meses, por lo cual hay que estar muy alertas”.

Un drama parecido al de Mocoa podrían padecer quienes viven en las faldas de La Popa.

Para los concejales del Distrito, las fuerzas vivas de la ciudad deben trabajar conjuntamente con los Gobierno nacional y distrital con el fin de evitar la latente tragedia.

Los cabildades, quienes preocupados por la gravedad del problema realizaron una sesión especial a la cual asistieron los funcionarios competentes, profesionales de la Universidad de Cartagena que adelantan el estudio contratado y voceros de los gremios locales de la construcción, concidieron en manifestar que “solo si nos unimos podemos evitar un desastre en la Popa”.

Y ello porque, tras conocerse las alternativas de solución planteadas por los expertos, en principio las obras de protección del Salto del Cabrón pero, en general, el resto del Cerro de la Popa y otros lugares que también están en riesgo, como las Lomas del Marión, de Peyé y del Diamante y algunos sectores del barrio San Francisco, quedó claro que lo que se requerirá en el futuro cercano serán recursos para poder implementar las medidas definitivas.

“La única vía para contrarrestar el inminente peligro ocasionado por la erosión del Cerro de la Popa y sectores aledaños es trabajar articulados, de manera efectiva y contundente entre el Gobierno distrital y la comunidad, para intervenir técnicamente con recursos, dar soluciones de vivienda, autoridad para evitar invasiones y no hacerle más daño ambiental a las zonas de reserva y de alto riesgo de la ciudad”, fue la constancia que sobre el tema dejaron los concejales.

A los cabildantes les preocupa -además – que muchos de los recursos orientados por la Oficina de Atención y Prevención de Desastres del Distrito “se estén yendo a pago de arriendos, sin una solución definitiva al proceso de los damnificados del barrio San Francisco”, como señaló Érich Piña.

Durante la sesión se demostró -igualmente – que desde el 2009 existen estudios que previeron el agrietamiento del Salto del Cabrón y la erosión que se presenta en varios sectores del cerro, pero sucesivas administraciones incumplieron su deber de tomar las medidas recomendadas, entre ellas evitar que las laderas de la Popa continuaran siendo invadidas. “Las invasiones han seguido, al punto que hoy solo quedan 84 hectáreas sin habitar en el cerro de la Popa”, reveló el concejal William Pérez Montes, citante del debate realizado, quien lanzó un angustioso S.O.S. a las autoridades para que “se atienda lo más pronto posible la emergencia para evitar que todo termine en tragedia”.

Para evitar filtraciones, como una medida paliativa, la Administración distrital procedió a sellar las fisuras.

“Las obras hay que hacerlas rápido”: experto de Unicartagena

De acuerdo con Guilliam Barboza Miranda, experto en Geología y profesor de la Universidad de Cartagena, desde 2008 se detectó un agrietamiento en el convento de La Popa, pero el olvido estatal le ocasionó un grave daño al cerro que ahora, afortunadamente, comenzó a ser corregido.

“El proceso de erosión es viejo”, señaló el experto; “y si no se controla debidamente, nada se gana sellando la caliza agrietada. Las obras hay que hacerlas rápido para proteger la cima del cerro. El barrio La Quinta está construido sobre tierra erosionada. En 2009 se hizo un plan de choque, pero no fue suficiente”.

Para Barboza Miranda, las acciones que han comenzado a implementarse están bien orientadas, “pero se requieren obras más avanzadas y para ello se debe realizar un estudio geológico”. “Si no se hace algo ahora, en 10 años puede presentarse un desastre. En el convento toca reorganizar el sistema de drenajes”, advirtió.

El docente e investigador se refirió también a las lomas del Diamante y del Peyé, “donde se deben realizar obras de mitigación urgentes”. “Nos preocupa el colegio que donó Shakira, pues muchas casas alrededor están en peligro”, manifestó.

Según Barboza, el Distrito debe realizar igualmente “monitoreos y estudios en Loma del Marión, Albornoz y Manzanares”.

Las medidas posibles

Para el presidente de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar, Jorge Mendoza Diago, se debe realizar asimismo una revisión al aljibe del convento de la Popa, pues al parecer presenta filtraciones que podrían estar afectando al Salto del Cabrón.

En su concepto, la Administración debe igualmente “controlar las invasiones y la cantidad de torres de comunicaciones que afectan al cerro por el peso y el movimiento constante”.

Sobre las soluciones definitivas que deben implementarse, el conocido ingeniero afirmó que “deben ser el producto de los estudios que va a hacer la Universidad de Cartagena”, pero se atrevió a señalar, a manera de ejemplo, que algunas de estas pueden ser “el establecimiento de unos anclajes, que hagan algo así como coser la parte que está desprendida al resto del cerro; también hay muros de contención; pero la solución que se adopte dependerá de la causa primigenia que tenga el problema”.

En todo caso, manifestó Mendoza, mientras se entregan los resultados del estudio, la Administración debe “seguir tomando medidas de mitigación, aunque sean simples paliativos; nunca están de más”.

El problema del Ejecutivo: la falta de presupuesto

La alcaldesa encargada de la Localidad Histórica y del Caribe Norte, Yolanda Wong Baldiris, informó que el Ejecutivo constituyó un equipo interdisciplinario para hacer seguimiento a los asentamientos de las laderas de la Popa.

Por su parte, la directora de la Oficina de Gestión de Riesgo, Laura Barboza Bernett, señaló que el Distrito trabaja con las comunidades en materia preventiva, pero reconoció que son pocas las obras grandes que realiza su dependencia por falta de presupuesto.

Los asistentes

A la sesión asistieron, además de los concejales, los secretarios de Hacienda, Napoleón De La Rosa Peinado; de Planeación, Luz Elena Paternina Mora; General, Luz Estela Cáceres Morales, y del Interior, Fernando Niño Mendoza; el gerente de Corvivienda, William García Tirado; la alcaldesa (e) de la Localidad Uno, Yolanda Wong Baldiris; la directora de la Oficina de Gestión del Riesgo, Laura Mendoza Bernett; la jefe de la Oficina Asesora Jurídica del Distrito, María Eugenia García Montes; el comandante del Cuerpo de Bomberos, José Magallanes; la directora del EPA, María Angélica García Turbay; el presidente de la Siabol, Jorge Mendoza Diago, y el profesor de Unicartagena, Guillian Barboza Miranda, entre otros.

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